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Nuevos partidos, chiste de mal gusto

Mario Antonio Sandoval

Mario Antonio Sandoval

SEGÚN UNA NOTICIA PUBLICADA en el diario el Periódico, no desmentida hasta ahora por el Tribunal Supremo Electoral, cinco grupos de ciudadanos se encuentran a la mitad o a poco tiempo de iniciar las gestiones previas a convertirse en partidos políticos. Esto constituye un chiste de mal gusto o de humor negro al cual los guatemaltecos nos hemos ido acostumbrando, y solo el listado de sus nombres es suficiente para encender las alarmas: Movimiento para la Liberación de los Pueblos, Partido Humanista de Guatemala, Avanza, Partido Nacionalista y Vamos por una Guatemala Diferente. A eso se deben unir los 23 “partidos políticos” vigentes, con lo cual es posible la participación de 29 hordas electoreras en los próximos comicios.

ESTA INFORMACIÓN saca a la luz pública varios asuntos, encabezados por la necesidad de reformas a la Ley de Partidos Políticos, siempre y cuando el Congreso se limite a aprobar, luego de un acuerdo nacional, las modificaciones a fin precisamente de lo contrario: reglamentar y agregar condiciones para la creación de partidos, en vista del fracaso de la facilidad con la cual, llena de buenas intenciones, la legislación vigente permite en la práctica el origen de la tragedia politiquera nacional. Son partidos franquicias, sin ideología, organización nula, dependientes de los cacicazgos locales y por ello fuentes del nefasto transfuguismo de la mayoría de figuras políticas.

LA NOTICIA LLEGA POCO después de conocerse la cantidad de dinero calculada en dólares y destinada para entregar a los partidos por cada uno de los votos obtenidos en las elecciones. Ciertamente, una teoría política señala la necesidad del financiamiento partidista por la vía del Estado, para evitar la dependencia de financiamiento privado, una de las razones de la increíble corrupción y lacras políticas del país. Sin embargo, cuando no hay dinero para escuelas, medicinas, caminos, pago de prestaciones sociales debido a cómo funciona el sistema de impuestos, malgastar dinero en partidos políticos es una aberración. El objetivo debe ser fijar condiciones más difíciles de llenar en todo sentido, para terminar con el cartón de lotería electoral.

MUCHA DE LA REALIDAD ACTUAL del país es el resultado de la manera descarada, inmoral y ajena a las leyes con la cual funciona la política, en términos generales y específicos. Mientras no se compongan y cambien las reglas del juego, el resultado no puede cambiar para bien, sino solo empeorar. Lo ocurrido con el partido oficialista de hoy en día constituye una prueba clara. Pero nada puede hacerse si previamente no se logra un consenso social multidisciplinario, con el fin de presionar posteriormente, vía la opinión pública e incluso manifestaciones públicas, por los cambios. Si la situación partidista actual provoca una mezcla de decepción, rabia y hasta hilaridad triste, aumentar pseudopartidos solo será algo peor.

LOS PELIGROSOS TWI-TTERS. No entiendo cómo puede haber twitters firmados por funcionarios públicos, porque además de ser una manera informal de comunicarse, así como fácil de falsificar, tienen el grave riesgo de encasillar al “tuitero” por meterse a opinar. El caso más cercano y notorio es el de la magistrada Silvia Valdés, presidenta de la Corte Suprema de Justicia, quien en uno de estos mensajes expresó apoyo irrestricto a su amigo Jimmy Morales. Craso error, producto de no pensar las consecuencias para su trabajo y su puesto por defensas fuera de orden. Resultado: si se materializa la pérdida del antejuicio al mandatario, ella deberá abstenerse de participar. No tiene escapatoria: ya externó una opinión favorable y ello la marcó para siempre.