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Sitiados por la violencia
Medio millón de vecinos de zonas 6, 7, 12, 18 y 21, entre maras y narcos
Por:
Claudia Méndez Villaseñor
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| En el barrio San Antonio, zona 6, las maras mantienen el control del sector. Foto Prensa Libre: Jorge Castillo. |
Medio millón de guatemaltecos, de las zonas rojas de la capital, viven con la angustia de ser la próxima víctima de la violencia.
Desde que las maras y el narcotráfico llegaron a sus barrios, su vida ha cambiado. Los niños ya no juegan en las calles, y en la noche se atrincheran en sus casas.
Desde las rendijas de la puerta o de alguna ventana, quienes viven en las zonas 6, 7, 12, 18 y 21 observan con miedo cómo pandilleros y distribuidores de droga cometen crímenes brutales en sus barrios, sin que la Policía logre evitarlos.
“No estamos tranquilos, en cualquier momento vienen los mareros y comienzan a matarse, sin importarles quién está en su camino”, dijo Amelia López*, residente desde hace 25 años en la zona 6.
En estos vecindarios, ir al mercado, reunirse en la tienda con los amigos, comprar el pan y las tortillas o abordar un autobús del transporte urbano se han convertido en actividades peligrosas.
Cada mes, los cuerpos de socorro registran en estas zonas, consideradas de alta peligrosidad por la Policía Nacional Civil (PNC), un promedio mensual de hasta 30 muertes violentas y un número similar de agresiones por arma de fuego y blanca.
Zozobra y miedo
Las maras han aterrorizado estos sectores, al punto de que en el barrio San Antonio, zona 6, niñas y jóvenes han dejado de lucir faldas, por temor a ser violadas. Los vecinos dicen que cada mes ultrajan a unas 30 mujeres.
“A mi ahijada, de 15 años, la violaron en una casa. Ella vio que ahí mismo había otras 10 jovencitas que también estaban siendo abusadas. Los papás pocas veces se enteran, y por temor a represalias muy pocos denuncian los ataques”, dijo Juan León*.
Tráfico de drogas
La distribución de droga también mantiene en vilo a los vecinos. En colonias de la zonas 7, 12 y 18, por ejemplo, conocen con exactitud los sitios donde se negocia y vende droga, rincipalmente crack.
El Ministerio Público (MP) realiza en estos sitios hasta 43 allanamientos diarios, en busca de estupefacientes, y la Policía efectúa unas 60 capturas mensuales por posesión para el consumo.
Las acciones resultan poco efectivas ante la falta de acusaciones, y los capturados salen libres. “Si los denunciamos nos matan porque nos conocen”, afirmó Rogelio Cruz*, vecino de la zona 12.
Como éstos, son miles los casos de abusos diarios contra este sector de la población, que por ahora, debe resignarse a vivir acosado por el crimen.
Mudarse no está dentro de sus posibilidades, lo único que les queda es inculcar valores a sus hijos para que tengan un mejor futuro.
*Nombres ficticios, para proteger la identidad de las fuentes.
Acciones: Planes diarios de combate
El Ministerio de Gobernación prepara planes semanales, quincenales y mensuales para combatir la delincuencia en las zonas más afectadas por la violencia.
Por ejemplo, se llevan a cabo controles en las paradas de autobuses en horas en que existe mayor incidencia criminal, y recorridos permanentes en los sectores.
Además, están planificadas acciones específicas como allanamientos, operaciones de despistolización y la creación de una base de datos con información sobre maras, entre otras.
También se tiene contemplados acercamientos con las autoridades de la comunidad, con el propósito de crear juntas locales de seguridad.
Las estadísticas de Gobernación revelan que durante el 2004 se cometieron en Guatemala cuatro mil 507 homicidios, el 70 por ciento ocurrió en el departamento de Guatemala. Ese año se efectuaron 50 mil 259 capturas.
En el 2005 han ocurrido 315 muertes violentas. Las fuerzas de seguridad capturaron en enero a mil 126 personas.
Marcadas por el crimen
En el mapa están identificadas las pandillas más violentas de la ciudad.
Zona 6
Posee 76 mil 580 habitantes y 18 mil viviendas, de las cuales un mil 21 son palomares.
Zona 7
La colonia Bethania y los asentamientos son los lugares más violentos de esta zona, donde viven 139 mil 269 pobladores.
Zona 12
En esta área viven 43 mil 398 vecinos, la mitad de los cuales vive en áreas marginales.
Zona 18
Con una población de 43 mil 416 habitantes, esta zona es escenario de luchas entre maras.
Zona 21
Formada, en su mayoría, por asentamientos, donde viven 18 mil 674 personas.
Zona 21
Rodeada de asentamientos, los vecinos de colonias como Nimajuyú y Justo Rufino Barrios son víctimas del saqueo a viviendas y robo de vehículos.
En los edificios de Nimajuyú, cada mes son saqueados hasta 30 apartamentos. En el mismo período se registra un promedio de 60 carros robados.
Los residentes de este sector han comenzado a tramitar la construcción de una subestación de la PNC y de un muro perimetral que proteja los módulos de las bandas delincuenciales.
¿Qué hacer?
Los vecinos consideran que el Estado debería impulsar algunas de estas acciones para combatir la delincuencia.
Vigilancia policíaca permanente en sectores específicos.
Alumbrado público en paradas consideradas peligrosas.
Campañas de despistolización y desarme en los barrios peligrosos.
Creación de plazas de trabajo para jóvenes, en las que se les permita estudiar por las tardes.
Puestos de control en entradas y salidas de los barrios peligrosos.
Números telefónicos para que los vecinos puedan denunciar de forma segura y confiada.
Impulsar políticas de vivienda y tenencia de la tierra.
Zona 6
El barrio San Antonio es uno de los lugares más peligrosos del área. Narcotráfico y maras han pactado una alianza criminal para aterrorizar a los vecinos.
Los barrancos aledaños y el apoyo de pandillas, tanto de la Salvatrucha como de la 18, consolidaron en el sector las operaciones del narcotráfico.
Desde el 2001 se producen hasta 10 crímenes diarios, principalmente en la esquina de la 15 calle y 25 avenida, donde se reúnen hasta 10 mareros armados.
En ese lugar, el año pasado fueron asesinados dos policías. Los vecinos sufren hasta 12 asaltos diarios, igual que los pilotos de autobuses que circulan por el sector. En el 2004, dos comerciantes cerraron sus negocios, por los constantes robos.
Zona 7
Vivir en la colonia Bethania impide a los vecinos obtener un préstamo bancario, una tarjeta de crédito o cotizar un seguro, por los altos índices de violencia que se registran en el sector.
Pugnas entre mareros, asaltos a mano armada, violaciones y distribución de droga, son algunos de los problemas que afectan a los habitantes de esa colonia.
Diariamente ocurren entre cuatro y seis asesinatos, 25 robos a casas, entre dos y tres violaciones, y hasta 50 atracos a buses.
Estar en el lugar y la hora equivocada ha costado la vida a víctimas inocentes. Un grupo de vecinos imparte clases sobre valores en las escuelas del área, para rescatar a los niños.
Zona 12
El trasiego de droga a plena luz del día es uno de los principales problemas que afectan a los habitantes de colonias como Ciudad Real 2, Guajitos y asentamientos aledaños.
La PNC y la Fiscalía de Narcoactividad efectúan más de 15 allanamientos diarios en la zona, para desarticular las bandas distribuidoras de droga que operan allí.
Los vecinos reconocen el esfuerzo, pero admiten que la falta de denuncias impide erradicar el problema. “Se los llevan y a los días regresan.
Nadie se atrevería a decir que ellos son distribuidores”, admite, con temor, Diego Luna*. Pilotos y usuarios del servicio urbano son víctimas de hasta 20 atracos diarios.
Zona 18
Hasta hace un año, los vecinos de colonias como El Limón se enfrentaban cara a cara con los mareros.
Hoy, la presencia de una estación policial les brinda alguna esperanza.
Los vecinos reconocen con orgullo que, gracias a su esfuerzo, exterminaron a la mara 55, que operaba en el centro de la colonia. Sin embargo, en el Amparo 1 y 2, y San Rafael, la violencia generada por las pandillas mantiene aterrorizados a los pobladores.
Este año se han registrado 160 asesinatos en la zona (los vecinos consideran que el número es más elevado), más de 100 robos a mano armada y unas 40 violaciones.
Los pobladores han comenzado a organizarse en comités de seguridad para enfrentar el problema.
EE.UU. lanzará plan de lucha contra maras
Las maras se han convertido en un problema para los países de Centroamérica, México y Estados Unidos (EE.UU.).
Las administración Bush teme, incluso, según publicaciones de diarios como el Washington Post, que estos pandilleros ayuden a terroristas de la red al-Qaeda a entrar a su país desde México, lo cual no están dispuestos a tolerar.
La primera acción de las autoridades federales de EE.UU. ha sido intercambiar información y recursos con sus vecinos del sur, con el fin de lanzar una estrategia antipandillas que podría ponerse en marcha en todos los países afectados.
Según el diario La Prensa de Honduras, las autoridades federales estadounidenses en Washington piensan anunciar el plan la semana próxima.
“El FBI incrementará las tareas de inteligencia y establecerá una fuerza de tarea nacional para reducir la actividad de las pandillas centroamericanas en EE.UU.”, indica el matutino.
Agrega que la nueva estrategia probablemente se convertirá en un tema candente de discusión hoy, cuando funcionarios de organismos policiales de EE.UU. y CA se reúnan en San Salvador para buscar las formas de frenar la influencia de la pandilla conocida como Mara Salvatrucha, o MS-13.
Por aparte. el miércoles, en Washington, expertos centroamericanos y de diversos sectores dialogarán sobre mecanismos innovadores para enfrentar la delincuencia juvenil.
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