Salud y Familia

La ansiedad es un trastorno que causa angustia en nuestra vida

Jennifer Bauer estaba sola de vacaciones en el extranjero cuando, de repente, comenzó a dolerle un diente. Estaba desesperada. Sus pensamientos comenzaron a agolparse salvajemente, el miedo por su salud iba en aumento: “En algún momento me convencí de que se me iba a caer el diente”, recuerda.

Por Redacción Buena Vida

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La preocupación desmedida por el futuro puede ser un síntoma de trastorno de ansiedad. (Foto Prensa Libre: Petro Feketa).
La preocupación desmedida por el futuro puede ser un síntoma de trastorno de ansiedad. (Foto Prensa Libre: Petro Feketa).

La mujer de 31 años afirma que siempre fue miedosa. Sin embargo, retrospectivamente, considera este incidente como el inicio de su enfermedad.

El trastorno de ansiedad y las fobias son los problemas mentales más comunes. Alrededor del 5 por ciento de la población mundial sufre al menos una vez en su vida temores generalizados.

Los afectados suelen preocuparse mucho por sus familiares o personas cercanas. Tienen miedo de que les pase algo, como un accidente de automóvil, exagerando mucho las posibilidades estadísticas de que algo así suceda.

El miedo por la salud de uno mismo también puede formar parte de esa espiral de preocupaciones. Muchas veces los afectados llegan a sentir síntomas físicos, como sudor, temblores o palpitaciones.

Importante

De acuerdo con los psicólogos, hacia los 30 años las responsabilidades aumentan: matrimonio, hijos, profesión. Especialmente las personas muy responsables con problemas de autoestima creen entonces que no podrán hacer frente a todas esas exigencias y reaccionan con preocupaciones y temores.



La terapia con un psiquiatra será fundamental para tratar con éxito  la condición emocional. (Foto Prensa Libre: Psyciencia)
La terapia con un psiquiatra será fundamental para tratar con éxito la condición emocional. (Foto Prensa Libre: Psyciencia)


Tener miedos y preocupaciones es normal. Pero hasta cierto punto. Si influyen en la rutina diaria se vuelven enfermizos y no solo perjudican a los afectados, sino también a su entorno, ya que los familiares suelen recibir, por ejemplo, numerosos llamados de la persona afectada para ver si están bien. Muchas personas viven esto como una forma de control y las irrita.

Para muchos de los individuos que padecen este tipo de trastorno, planear minuciosamente la rutina diaria es un remedio efectivo pero también agotador. ¿Por qué? Porque quien no se detiene un minuto tampoco tiene tiempo para preocuparse. En casos extremos, hay incluso personas que recitan interiormente versos para no poder pensar en otra cosa.

A Jennifer Bauer también la intranquiliza no tener nada que hacer. Por eso habla mucho por teléfono en su tiempo libre.

Cuando hace tres años perdió el trabajo, quedó expuesta a sus miedos durante todo el día. Poco tiempo después comenzó a recibir tratamiento en una clínica. “El periodo entre la pérdida de mi empleo y mi estadía en la clínica fue el peor de mi vida”.

Tratamiento

En general, los trastornos de ansiedad pueden tratarse efectivamente. La primera elección suelen ser las terapias conductistas.





De acuerdo con los especialistas, hay estudios que han indicado que, incluso 10 años después, las posibilidades de tener una recaída son escasas. En este tipo de terapias los afectados aprenden estrategias para lidiar con sus temores.

Jennifer, después de haber estado internada en la clínica, pasó a un tratamiento psicoterapéutico. Aún tiene dificultades para aceptar las complicaciones de su trastorno de ansiedad y para hablar abiertamente de sus problemas. Se siente disminuida y vive como un estigma el hecho de tener un problema psíquico. Pero saber que no está sola en su enfermedad le da fuerzas. 

¿En qué consiste?

  • El trastorno de ansiedad es una condición mental en la cual una persona a menudo está preocupada respecto a muchas cosas y le parece difícil controlar esta ansiedad.
  • El síntoma principal es la presencia frecuente de preocupación o tensión durante al menos 6 meses, incluso cuando hay poca o ninguna causa clara. Las preocupaciones parecen flotar de un problema a otro y  pueden involucrar a la familia, las relaciones interpersonales, el trabajo, el dinero y la salud.
  • Entre los síntomas están: problemas para concentrarse, fatiga, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido, o sueño que no es reparador ni satisfactorio e inquietud al despertarse, tensión muscular, problemas estomacales, sudoración o dificultad para respirar.