“Mire cómo está el volcán, papá”, la última charla de Concepción Hernández y su hijo

Concepción Hernández es de los nombres que serán recordados de esta tragedia. Su fotografía dio la vuelta al mundo e ilustraba la magnitud de la explosión del Volcán de Fuego.

Jorge Hernández brinda detalles de la vida de su padre Concepción Hernandez, quien murió en la tragedia que originó el Volcán de Fuego. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
Jorge Hernández brinda detalles de la vida de su padre Concepción Hernandez, quien murió en la tragedia que originó el Volcán de Fuego. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Amor. Una palabra le basta a Jorge para describir a su padre. Amor y el recuerdo de las lecciones de vida. También lo recordará porque antes de fallecer le demostró la valentía por la cual lo admiraba. Jorge Hernández es hijo de Concepción Hernández, la cara de la tragedia del Volcán de Fuego y quien falleció este miércoles a causa de las quemaduras y su avanzada edad que impidieron que soportara un tratamiento de hemodiálisis para mantenerlo con vida. 


Jorge sostiene el periódico. En la primera plana aparece su padre en quizá una de las fotografías más icónicas del momento. A Concepción se le ve sentado en una baranda de seguridad, cansado y descalzo. Corrió para escapar de la nube ardiente que cubría todo a su paso. Cuando los bomberos llegaron lo hallaron así, con la mirada perdida viendo cadáveres tirados en una carretera llena de los restos del volcán.

Concepción Hernández tenía 88 años, era de los sobrevivientes de San Miguel Los Lotes, de los pocos que habían corrido por sus vidas. Su imagen fue portada de Prensa Libre el lunes. 

Con ayuda de bomberos, policías y soldados, lograron colocar en una camilla el cuerpo cansado de Concepción y lo trasladaron al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social 7-19, en Mixco, donde este miércoles falleció por un fallo renal.  Luis David Prera, médico especialista del intensivo del IGSS 7-19, indicó que Concepción Hernández fue ingresado el domingo pasado y que sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en el 50 por ciento del cuerpo. Su salud empeoró con el pasar de las horas, lo que causó el deceso.

Cuando le colocaron un tubo para asistirlo con oxigenación, se percataron de que tenía restos de ceniza en ambos pulmones. De haber sobrevivido, a Concepción era necesario amputarle algunas extremidades por la gravedad de las quemaduras. La resistencia física de Hernández le ayudó a soportar durante casi tres días el daño causado a su cuerpo.

Premonición

La última vez que Jorge platicó con su padre fue horas antes de la erupción. “¡Mire papá cómo está el volcán! Tratemos la manera de ver qué hacemos y salimos”, relata Jorge. Aunque están acostumbrados a los retumbos, ese día presintieron que habría una tragedia. 
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“Luego le dije: papá, vámonos”, Jorge recuerda que con el pasar de las horas vieron cómo descendía el material volcánico. Su familia corrió para ponerse a salvo, pues era angustiante ver cuando se acercaba la nube de “polvo”.

Jorge interrumpe su narración y llora. Ve la foto de su papá y jura que hizo todo lo posible para localizar a su padre y ponerlo a salvo, pero le fue imposible. La muerte estaba tan cerca. Mientras el volcán “rugía”, con todas sus fuerzas cargó en la espalda a su mamá, Brígida Rabaric Toribio, 78, corrió con ella 300 metros. La logró poner a salvo. 

“Quise haber regresado para salvar a mi padre, pero el fuego lo tenía rodeado”, manifestó Jorge Hernández, hijo de Concepción Hernández.

Jorge no resiste el llanto mientras cuenta que su padre fue un hombre ejemplar para él y sus siete hermanos. Les enseñó valores para ser personas de bien; además, resalta que Concepción trabajó de albañil, agricultor y en el corte de caña, para sacarlos adelante. 
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Sin lugar a dónde ir

Los Hernández tenían 58 años de vivir en San Miguel Los Lotes. Era su vida. Concepción era de las personas que leía el comportamiento del volcán. Por el humo, por los sonidos, por el clima. Cuando se está tan cerca del enemigo se aprende a convivir con él. Esta vez fue inesperado. El volcán estalló y se llevó a su paso decenas de vidas. Decenas de casas.

¿Qué pasará ahora? Para Jorge solos les queda pedir ayuda. “Le suplicamos al Presidente que se ponga la mano en la conciencia” porque quedaron en la calle, pues no les dio tiempo de sacar sus pertenencias, relata. Necesitan un lugar seguro, no tienen nada y temen retornar a la comunidad, ya que podría ocurrir otra tragedia.

Concepción era jubilado y en su tiempo libre recolectaba leña para el hogar. A pesar de su avanzada edad siempre mantuvo vigor para madrugar y ser la alegría de su familia. 

Jorge dijo que en la tragedia también murieron la esposa de uno de sus sobrinos, sus cuatro hijos y varios de sus amigos. El resto de la familia está distribuida en distintos albergues y que con mucho esfuerzo pagarán los gastos del funeral de su padre. 

El velatorio y sepelio de Concepción Hernández es en San Pedro Las Huertas, Antigua Guatemala, Sacatepéquez. Si alguien desea ayuda a esta familia puede llamar al 4112-8672 con Jorge Henández.

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