Peligra salud de niños que viven cerca de los 273 basureros ilegales que hay en Quetzaltenango

Sumado a la contaminación ambiental, los más de 250 basureros clandestinos que hay en Quetzaltenango se han convertido en una amenaza para decenas de niños que tienen contacto con los desechos, algunos peligrosos, señalan autoridades.

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Pese a las prohibiciones, muchos pobladores tiran la basura en áreas urbanas entre Quetzaltenango y San Juan Ostuncalco. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Pese a las prohibiciones, muchos pobladores tiran la basura en áreas urbanas entre Quetzaltenango y San Juan Ostuncalco. (Foto Prensa Libre: María José Longo)

El 10 de enero último, la familia Paxtor Ramos vivió una tragedia cuando su hijo Byron Kleberth, de 8 años, jugaba en un campo de San Carlos Sija, cerca de su vivienda, donde hay un basurero clandestino.


Entre los desechos, el pequeño, junto a un primo, 4, encontraron una caja de morteros con los que se pusieron a jugar, sin  saber que eso les cambiaría la vida, pues  una explosión  les causó serias quemaduras,  que  días después ocasionaron la muerte de Byron.

Este es tan solo un ejemplo de los riesgos a los que se exponen muchos niños cerca de los vertederos ilegales.

En los 273 basureros clandestinos que registró en el 2017 el Área de Salud de Quetzaltenango, se detectaron objetos como pirotecnia, vidrios y metales, por lo que autoridades y organizaciones que velan por el bienestar de los niños piden a la población no tirar basura en esas áreas.

“Lamentablemente, en el departamento no contamos con plantas de tratamiento idóneas para manejar la basura, y eso trae consecuencias lamentables en la salud de los niños. Hemos visto con mucha preocupación cómo ellos recogen de los desechos que convierten en juguetes pero que podrían ocasionarles heridas. Además, están contaminados y, por lo general, se los llevan a la boca”, refirió Víctor Maldonado, coordinador de saneamiento ambiental del Área de Salud.

Agregó que la mayoría de niños en riesgo son los que viven en los alrededores de los vertederos; sobre todo quienes acompañan a sus padres a recolectar desechos para reciclaje.

Maldonado afirmó que para erradicar esos tiraderos de desechos es necesario trabajar de forma coordinada con las comunidades.

Carecen de planes

Rebeca Pérez, del Centro Ecuménico de Integración Pastoral, señaló que las municipalidades no tienen áreas específicas  para depositar y tratar los desechos, lo que pone en riesgo a toda la población.

Agregó que muchos basureros clandestinos son incendiados para reducir la basura, lo que también constituye un riesgo, debido al humo que emana de estos.