“Hay que usar el poder de mercado para tener mejores países”

Las empresas pueden ser parte de una iniciativa para impulsar impactos positivos en las comunidades,  tanto en el aspecto social  como en el ambiental.

Ernesto Moreno, Presidente del Directorio de Sistema B Centroamérica así como directivos de organizaciones y empresarios impulsan ese modelo en Guatemala. Le acompañan Karen Wantland de Estrategia 3, Elisa Patiño de Sistema B, Belem Sálomon de GGBC y otras ejecutivas. (Foto, Prensa Libre: Esbin Garcia).
Ernesto Moreno, Presidente del Directorio de Sistema B Centroamérica así como directivos de organizaciones y empresarios impulsan ese modelo en Guatemala. Le acompañan Karen Wantland de Estrategia 3, Elisa Patiño de Sistema B, Belem Sálomon de GGBC y otras ejecutivas. (Foto, Prensa Libre: Esbin Garcia).

Ernesto Moreno, presidente del Sistema B para Centroamérica, explica de qué se trata este movimiento, que aparte de impactar a comunidades aporta ventajas competitivas a las empresas.

¿En qué consiste la iniciativa del Sistema B?

Es un movimiento global de empresas que buscan utilizar el poder de los negocios como una fuerza para hacer el bien.

Eso nos lleva a que, aparte de buscar hacer dinero, se busca solucionar problemas sociales y ambientales que los gobiernos ya no han estado en capacidad de resolver plenamente. Entonces usamos el poder del mercado para lograr construir mejores ciudades y un mejor mundo.

¿Cuándo empezó ese movimiento y qué presencia tiene en Guatemala?

En el 2008 fue el momento en que se vio la necesidad de generar este nuevo tipo de empresas. Se han unido más de dos mil 500 empresas en más de 50 países y en más de 150 tipos de industrias.

Forman parte de este sistema tanto compañías que facturan US$50 mil al año, o en Latinoamérica la más grande factura US$4 mil millones al año.

En Latinoamérica hay 418. En el 2016 el sistema se trajo a Centroamérica, donde hay certificadas 13 empresas; de estas, cuatro son en Guatemala: Wakami, Hip Tipico, Baobab y BioUrbanismo By Botanik.

Son empresas que ven la necesidad de influir sobre los esquemas de desarrollo social y ambiental que venimos teniendo como países.

¿Cómo pueden ingresar las empresas a este sistema y qué compromisos adquieren?

Existen empresas que generan un montón de dinero a costa de un pobre desempeño social y ambiental, y lo que buscamos es darle la vuelta a eso, de manera que las empresas puedan producir un impacto social y ambiental positivo, al mismo tiempo que generan dinero.

Se tiene un proceso formal para volverse una Empresa B certificada, ya que no solo se trata de decir que yo estoy haciendo las cosas bien, sino que una tercera parte pueda venir y evaluarlo.

La evaluación se hace por medio de una herramienta en línea que no tiene costo y aplica para cualquier tipo de empresa que sea de lucro.

En esta se empiezan a sumar todos los impactos positivos y se visualiza en cuáles falta trabajar, y se les ayuda a mejorar sus procesos. En caso de que hayan dudas se hacen auditorías a profundidad, y cuando la empresa supera el puntaje puede optar por ser una empresa B certificada.

¿Quién emite la certificación?

Hay una ONG que se llama Bilab, que gobierna el sistema a nivel mundial y es la propietaria de la herramienta del programa de certificación, y es la que emite el criterio.

Los capítulos del Sistema B en cada país ayudan a facilitar la herramienta pero no tenemos ninguna injerencia en la certificación.

Es decir que en Centroamérica se busca generar en las empresas la conciencia de la importancia de adoptar este modelo de negocios.

Esa certificación lo que dice es que hay una empresa que cumple con ciertos estándares que hacen que su impacto social y ambiental sea tan positivo que está ayudándonos a formar una nueva economía en donde se valore de la misma manera a las personas y al medioambiente.

¿Qué aspectos se evalúan?

La herramienta toca ejes como el desempeño con las comunidades, el desempeño con los trabajadores, la gestión ambiental, gobierno corporativo y clientes.

Luego de evaluar la empresa, ¿quién le ayuda a definir qué hacer para seguir mejorando o para corregir lo que hace hasta ahora?

Más que obtener la certificación en una primera etapa es un camino de mejora que les permite a las empresas hacerse las preguntas correctas. Son más importantes las preguntas correctas que las respuestas en cierto momento.

El proceso de evaluación lo que plantea es una serie de repreguntas que ayudan a la empresa a cuestionarse cómo mejorar, y en la respuesta la misma herramienta ayuda a plantear cuáles son las mejores prácticas alrededor del mundo para que las empresas puedan adoptarlas.

Es un camino de mejora que no solo se impacta la empresa, sino a los países.

Hay empresas que podrán contratar asesores para hacer esos cambios, pero no cuentan con presupuesto. ¿Cómo llegar a todas?

Como la herramienta está basada en tecnología, está hecha también para que una persona sola, en una empresa pequeña, o un equipo de personas en una empresa mediana o grande puedan hacerlo.

En Guatemala existen varios multiplicadores B que se han especializado en cómo llevar adelante el proceso y pueden ayudarles a empresas de gran tamaño, donde la complejidad es mayor.

¿Quién brinda el financiamiento para la formación de procesos?

El financiamiento no lo brinda el Sistema B ni Bilab, sino organismos financieros que entienden de inversión de impacto y de cómo es la colocación de recursos, que no solo va a tener un retorno financiero, sino mejores países.

Cuando una empresa es certificada como empresa B tiene acceso a fondos muy importantes de inversión de impacto y le da ventaja sobre otras.

¿Qué entidades dan este tipo de financiamiento?

Hay varios, en la región los más activos son el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así como entes con presencia nacional.

En Guatemala hay algunos aliados como Alterna, Agora, Dev Equity o Social Lab.

¿Qué ventajas competitivas trae?

Hay otras ventajas competitivas como abrir mercados y tener fidelidad de consumidores. Uno de los más importantes considero que es la atracción de talentos.

En el caso de los mercados, estamos llegando a un momento de transparencia. Aparte del precio queremos saber cómo están hechos los productos y qué impactos positivos de lo que está comprando.

En algunos mercados, como tiendas de ventas al detalle en Estados Unidos, tienen una categoría especial para productos B, como lo han logrado Baobab y Wakami.

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