Los tres aspectos que confirman que los recursos que posee el país no se traducen en desarrollo

Débil gestión estatal y baja inversión social causan rezago en el desarrollo sostenible, según Fundesa.

Una de las principales conclusiones presentadas por Fundesa apuntaron a que, desde el 2009, Guatemala ha venido cayendo por la ausencia de un proyecto que articule políticas en pro del desarrollo económico y social. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Una de las principales conclusiones presentadas por Fundesa apuntaron a que, desde el 2009, Guatemala ha venido cayendo por la ausencia de un proyecto que articule políticas en pro del desarrollo económico y social. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Tres aspectos han obstaculizado el desarrollo del país prácticamente en la última década. El primero es la falta de inversión en el desarrollo de capital humano; el segundo, el debilitamiento del estado de Derecho, y el tercero, es el deterioro de la infraestructura, indicó Juan Carlos Paiz, presidente de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa).

Estos lastres originaron que Guatemala obtuviera una calificación de 50.53 puntos sobre cien, en el índice de desarrollo sostenible (IDS) del 2018. El país se ubicó en la posición 14, dentro de los 18 países de Latinoamérica que fueron evaluados. Los únicos países a los que superó fueron Honduras, Bolivia, Nicaragua y Venezuela.

El informe lo dio a conocer Fundesa, y colocó a Guatemala en el puesto 64, dentro de los 94 países evaluados.

El índice asigna un valor al nivel de desarrollo que tiene una sociedad, enfocándose en aspectos como reducir la vulnerabilidad, crear oportunidades y fortalecer instituciones. En el caso del país, se encuentra en el grupo de naciones con un nivel medio de desarrollo.

Así, Guatemala obtuvo una calificación de 53.8 en el componente de reducción de vulnerabilidades —68 entre 94 países—, 57.1 en la creación de oportunidades —52 entre 94— y 40.7 en el fortalecimiento institucional —63 entre 94—. El punteo en todos los componentes es deficiente.

Rezago

Una de las principales conclusiones presentadas por Fundesa apuntaron a que, desde el 2009, Guatemala ha venido cayendo por la ausencia de un proyecto que articule políticas en pro del desarrollo económico y social.

Paradójicamente, el informe sentencia que “el Gobierno de Guatemala nunca había tenido tantos recursos como hasta ahora en términos per cápita”, pero eso no ha tenido efecto en los resultados debido a que, “en lugar de invertir, se ha dedicado a gastar, pues ha crecido el número de receptores netos y ha disminuido el número de contribuyentes netos”, indicó el director ejecutivo, Jorge Benavides.

Mientras Panamá, Chile y Perú obtienen retornos de inversión por encima del 20%, los de Guatemala son inferiores aun a los registrados en el período 1960-1989.

Además, el número de contribuyentes no ha crecido al nivel que requiere la economía, y ha disminuido la movilidad social; es decir, la oportunidad de que más personas progresen.

Según cifras de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) difundidas por Fundesa, el número de contribuyentes efectivos en el 2018 era de dos millones 228 mil 549.

En ese contexto, el reporte sugiere que para aumentar la rentabilidad es necesario reducir vulnerabilidades presentes, mayormente en las primeras etapas de desarrollo de una persona: la salud, la educación, la seguridad, un estado de Derecho que funcione, la sustentabilidad ambiental y un mercado laboral que permite entrar a una actividad productiva. Y en el caso de la creación de oportunidades, ya implica tener acceso a propiedad privada, infraestructura, acceso a créditos, tecnificación, clima de negocios, innovación y urbanización.

Pero el país retrocedió en el 2018 en temas como gobernabilidad, desempeño ambiental, derechos de propiedad, competitividad, libertad económica y democracia.

Indicador clave

Una institucionalidad que le dé continuidad al proceso, como lo puede ser la participación ciudadana, la continuidad de políticas, la transparencia, la eficiencia y la pertinencia de la gestión sería el círculo virtuoso que cerraría la ecuación.

Fundesa propone que en el rubro Fortalecimiento institucional el índice debería pasar de un escenario ideal de 40.7 puntos a 67.9 en el 2019, pero implica que el Estado debería estar mucho más cerca de las demandas ciudadanas, además de revertir la percepción de corrupción que hay en el país.

De hecho, Guatemala está en el grupo de los “peores 30” dentro de los países que mide el informe, y para pasar a los “mejores 30” —donde figuran naciones como Perú o Colombia— necesita obtener 10 puntos más en la evaluación. Según Benavides, eso se podría lograr solo fortaleciendo instituciones.

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