“Sin confianza ni planes bien diseñados, el Estado no ejecutará bien los planes económicos”, nuevo directivo del BCIE

El guatemalteco Jaime Díaz, asumirá en noviembre próximo como vicepresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Como otros países, Guatemala también se ha endeudado para enfrentar el impacto del coronavirus en  la economía y la salud. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).
Como otros países, Guatemala también se ha endeudado para enfrentar el impacto del coronavirus en la economía y la salud. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).

Con experiencia en economía, competitividad y promoción de inversiones entre otras materias, Díaz expone, en el extracto de esta entrevista, la situación que vive Guatemala y qué acciones se deben emprender para lograr aprovechar de manera más eficiente los recursos provenientes del endeudamiento y atraer inversiones de largo plazo.

¿Qué se debe hacer para que la ejecución de los recursos de la deuda sea eficiente y no solo se dirijan en mayor parte a funcionamiento?

La capacidad del Estado es bien importante, se debe involucrar mucho las acciones para trabajar con la gente, con instituciones de gobierno, trabajar con órganos de control tanto dentro como fuera del gobierno, porque en muchas de estas inversiones desde la época del diseño hasta la época del cierre de los proyectos hay muy poca capacidad o se limita la capacidad a disposición, muchas veces porque no hay buenos controles, no se diseña bien o cambian los planes, entonces hay mucha inestabilidad en el plano económico para la ejecución.

Por ejemplo, el tema de nutrición y de logística son inversiones importantísimas en el país, en eso se debería tener prioridad, observar cuánto se está invirtiendo y sentirnos felices cuando vemos que se están ejecutando millones de dólares en ambos lados, pero lo que sucede es que no hay confianza, no hay una estabilidad, ni tampoco esa apertura para poder aprobar cosas nuevas, hay mucho miedo al cambio.

Entonces la pregunta es cómo tenemos un Estado transparente, capaz e innovador, porque son tres cosas que son difíciles de balancear.

Cuando hay innovación puede ser que se atrase en un inicio las acciones porque se está aprendiendo, pero se debe recobrar el ritmo. Por otro lado, el tema de la transparencia también se tiene que balancear porque a veces creemos que la transparencia es poner más chequeos, controles y monitoreo, los cuales se necesitan, pero a veces puede necesitarse hacer más abiertos los datos (ejecutar), más democrático, más ágil y más cercano al usuario. Ahí es tratar de pensar en cómo invertimos en un Estado que sea más capaz. Eso es importante, pero que eso no venga en detrimento de las inversiones que el país deba hacer.

Al conocer proyectos de préstamos, cuando estuve en Pronacom y en el Banco Mundial, uno miraba a la gente con las mejores intenciones, como expertos nacionales e internacionales y representantes de los ministerios y uno dice, pero si todos están de acuerdo porqué no pasan las cosas. Pero al empezar a ver el detalle se ven expresiones de que hay inestabilidad política, cuestionan cómo se va a cambiar el procedimiento si siempre se ha hecho así o que ahora se requiere un proceso mucho más largo por el tema de la transparencia.

¿Aún hay margen para que aumenten los niveles de deuda Guatemala o a qué riesgo se enfrenta el país según los datos del 2020, 2021 y multianuales que ha establecido el Ministerio de Finanzas?

Hay una gran ola donde todos los países se están subiendo y nosotros estamos en una corriente de agua similar porque la mayoría de países hizo eso. Más de 110 países pidieron recursos al FMI, el cual ofrece garantías y balanzas de pago en una política contracíclica en donde cerraron sus economías entonces le protegieron su liquidez y sus inversiones.

En dos años se va a trasladar mayores intereses, en presiones al servicio de la deuda y en un mundo que va a estar muy endeudado, y gobiernos que van a estar compitiendo por recursos.

Guatemala tiene un nivel de endeudamiento de los menores en el mundo y tiene una política en general mucho más prudente que el resto de los países de Latinoamérica.

Yo no estaría muy preocupado por el incremento de la deuda que tuvo ahora, estaría más preocupado porque eso al momento de ejecutarse se ejecute bien y que tenga un grado de respuesta positiva, lo cual creo que ha tenido en parte.

Creo que sí hay márgenes para incrementarla, pero se debe saber dónde y en qué márgenes. Porque la deuda, salvo en una pandemia como la que tenemos, va a financiar proyectos de inversión y estos deben ser rentables para poder pagar el servicio de la deuda, entonces eso se debería de traducir en crecimiento económico, en generación de inversión y que los guatemaltecos ganen más, pero el problema es que eso no lo vemos en el corto plazo y creo que estaremos en un momento en que el mundo hará consideraciones fiscales.

Conociendo cómo se maneja la prudencia macroeconómica no creo Guatemala que vaya a estarse endeudándose mucho en los siguientes años.

Pero la pregunta es, si también queremos tener una plaza productiva más sofisticada, un Estado más capaz infraestructura, también hay que hacer una buena evaluación de qué proyectos de inversión se pueden hacer y evaluar cómo se pueden ejecutar de manera adecuada, no solo es endeudémonos y gastémonos.

Más me preocuparía la tendencia si nos volvemos dependientes de altos niveles de deuda sin hacer cambios que se traduzcan en crecimiento, en más inversión y más productividad o bajar costos de producción.

Según su experiencia en el tema, ¿Cómo ve la competitividad del país para atracción de inversiones y qué debe hacer para mejorar?

En la pandemia lo que nos pasó a todos es que regresamos varios pasos atrás en lo que se venía haciendo. Hay otras cosas que se han hecho bien. Si se ve qué tan fácil es producir desde el parque productivo de Guatemala y que tan fácil es poner un negocio, en el país se han venido mejorando muchas cosas, pero es que el mundo ha venido mejorando de unan manera abismal y rápida. En Guatemala el tema de apertura de empresas u obtención de algunas licencias ha venido mejorando, pero no hay avances en otras como el tema de insolvencias, el tema de una ley de quiebras es un marco importante cuando hay problemas como el que estamos viviendo en una crisis.

Es importante que no cantemos victoria de que eso ya se acabó, creo que el sistema financiero y los programas de gobierno fueron muy sólidos que permitieron mantener liquidez a algunas empresas pequeñas, medianas y grandes formales pero si tuviéramos un mejor marco para hacer negocios, en algunos temas como insolvencias, o protección de contratos para hacer contratos de largo plazo como de 10 o 15 años, entonces no es solo ver que tanta inversión estamos generando sino qué tipo de inversión es.

Mientras uno ve que hay inversiones para 10 o 15 años, eso lo que dice o transmite es que los inversionistas dicen “confiamos en el país”, cuando no son a largo plazo transmite que talvez hay mucha inestabilidad y talvez vamos a invertir en cosas que son muy a corto plazo.

Estamos en el medio, se tiene las condiciones para hacer una empresa rápido, hay muchas inversiones, pero no es lo normal que sean a largo plazo porque se tiene que seguir avanzando en esas partes de más reformas institucionales y certeza jurídica.

Por el lado de competitividad que se muestra hacia el exterior lo que se debe ver es dónde están las grandes innovaciones y productos para lograr que Guatemala se encuentre como uno de los países de exportación. Y también trabajar en mayor valor agregado para no solo depender de productos de afuera.

Jaime Díaz, asumirá como vicepresidente del BCIE en noviembre. (Foto, Prensa Libre: Cortesía).

Aparte de bajar el costo de la logística se debe trabajar en el tema de seguridad ciudadana, la cual ha mejorado, y también se debe trabajar en la percepción que tienen turistas e inversionistas de la seguridad de Guatemala.

El país necesita trabajara en su visión de largo plazo, qué planes quiere y dónde quiere posicionado dentro de 10 o 15 años

¿Cómo visualiza el impacto de la pandemia del coronavirus en Guatemala y qué necesitará el país para recuperarse?

Guatemala está en medio de una configuración económica donde hay interacciones de comercio que está cambiando, la pandemia hizo acelerar eso, como los cambios a los tratados de libre comercio o alianzas comerciales.

Al país le beneficia que Estados Unidos y Guatemala son codependientes en algunos tipos de productos básicos, alimentos agrícolas, servicios y manufacturas textiles. Además, la región (centroamericana) se vuelve más dependiente de sí misma, aunque si necesitamos flujos financieros para poder financiar las inversiones también dependemos de afuera.

Otros países dependen más de su mercado doméstico. En el caso del Triángulo Norte depende mucho de las remesas y a sorpresa de muchos ya no cayó al ritmo que caía en otros países.

Respecto a sectores con las variables macroeconómicas, la inversión, formación de capital bruto, edificios, carreteras, inversiones financieras se cayeron.

En el mundo, mientras servicios de más contacto como comercio al detalle y turismo se han visto impactados, el sector de medicina y servicios digitales ha salido ganando, hoy las acciones de zoom valen mucho más incluso que las de otras tecnologías.

Algunos sectores se ven beneficiados, pero son la minoría y el impacto negativo al consumo trajo la pérdida de empleos.

¿A su criterio qué sectores se podrían recuperar más rápido y cuáles tardarán más?

Hay sectores que se adaptaron más rápido y otros que se siguen demandando en el mundo, a Guatemala le ayuda que se siga demandando alimentos, alimentos procesados, vestuario y textiles y algunas de servicio. Además, ayuda que haya un precio del petróleo bajó.

Pero también se debe generar la oportunidad de buscar nuevos nichos de mercado, se debe trabajar en más sofisticación y hasta en una nueva política industrial para poder dar mayor valor agregado al resto del mundo.