Promueven cambios notables

Ayuda en Acción y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo-AECID iniciaron en 2014 un convenio regional que abarca estos cuatro países centroamericanos, con el objetivo de fortalecer la capacidad de las personas más vulnerables -mujeres y población indígena- para que hagan frente a las consecuencias del cambio climático (resiliencia).

Este convenio está vinculado también a la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial (ECADERT), dependiente del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
A través de la creación de Grupos de Acción Territorial (GAT) en cada uno de los cuatro países –compuestos por representantes de las principales organizaciones sociales–, durante este período de cuatro años se han puesto en marcha más de un centenar de iniciativas económicas y productivas medioambientalmente sostenibles que han mejorado las condiciones de vida de más de 35.000 personas en sus respectivos municipios, pasando de una economía de subsistencia a incrementar la capacidad adquisitiva de las familias.
En un contexto rural en el que las opciones laborales son escasas y suelen estar vinculadas a la producción agrícola, estas iniciativas suponen una alternativa al desarrollo profesional de personas que, de otra forma, no podrían contar con medios de vida para ser autosuficientes.
“Las mujeres han sido claves en este proceso. Ellas se ven especialmente afectadas porque son las responsables del cuidado y mantenimiento de las familias, pese a tener poca representatividad tanto socialmente como en los espacios de toma de decisiones. De ahí que hayamos puesto especial énfasis no sólo en que formen parte de los GAT, sino en que ocupen puestos de responsabilidad dentro de ellos”, afirma Almudena Barrio González, Coordinadora de Centroamérica en Ayuda en Acción y responsable del Convenio Regional 737.
En Nicaragua, el 80% de las mujeres organizadas en el marco del convenio tienen sus terrenos, locales y equipamiento a nombre de su figura jurídica, cooperativas en la mayoría de los casos. El 20% de las mujeres del convenio tiene su casa escriturada a su nombre como resultado de la campaña de sensibilización en género. En Honduras, El Salvador y Guatemala, 600 mujeres tienen independencia económica; y, en el caso concreto de Guatemala, 169 mujeres administran centros de acopio y producción de miel que benefician a más de 1.200 familias de comunidades vecinas.
Otro aspecto destacado del convenio es el refuerzo de la identidad cultural indígena como elemento cohesionador, dado que muchas de las poblaciones beneficiarias del convenio lo son (Maya Ch’orti’ en Guatemala, Pueblos Chorotegas en Nicaragua y Garífunas en Honduras). Durante los días 26 y 27 de abril, se expusieron las lecciones aprendidas –durante estos más de cuatro años de trabajo– en áreas como el desarrollo rural resiliente y medioambientalmente sostenible; el fortalecimiento del tejido social, la equidad de género y la identidad indígena; la generación de oportunidades económicas; y la consolidación de la gobernabilidad democrática, es decir, que las personas participen en la toma de las decisiones que les afectan.
Además, se establecerá un marco de acción para fomentar la coordinación y articulación de los territorios de cara a implementar políticas regionales en materia de cambio climático, desarrollo rural e igualdad de género.
La conferencia se enmarca en la Comunidad Temática de Medio Ambiente y Cambio Climático del Plan Intercoonecta y está ligada los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2: “Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”; 13: “Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos”; y 5: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.