El 45 por ciento de las repitencias escolares son de niños con problemas de desnutrición

Informe menciona que la población con desnutrición es tres veces menos probable que pueda terminar la secundaria.

Informe publicado por PMA y Cepal indican de una mayor prevalencia de repitencia escolar en niños con desnutrición. Foto Prensa Libre: PMA)
Informe publicado por PMA y Cepal indican de una mayor prevalencia de repitencia escolar en niños con desnutrición. Foto Prensa Libre: PMA)

Guatemala sigue acumulando casos de desnutrición aguda y severa que a corto plazo reflejan un efecto directo en la educación de estos niños y niñas. Un estudio recién publicado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indicó que los principales efectos asociados con la desnutrición se ven reflejados en la educación del niño y niña.

Se estima que el 45 por ciento de las repitencias escolares en 2018 son de niños que han presentado esta problemática. Este porcentaje puede aumentar tomando en cuenta que el número de casos nuevos de desnutrición han aumentado en los últimos años.

En el año 2018, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) reportó 12 mil 382 nuevos casos de niños con desnutrición aguda y para este 2020, la cartera cerró los primeros ocho meses del año con 20 mil 924 casos, casi 10 mil casos más que el año 2019 para este mismo periodo de tiempo y ocho mil casos más en comparación con los datos publicados hace dos años.

Aunque se ha señalado que el aumento de los casos de desnutrición se debe a que la cartera de Salud cambió la forma de registro. La pandemia del covid-19 hace que las instituciones prevean un aumento de la situación de inseguridad alimentaria en el país.

Entretanto, los efectos de la desnutrición se perciben en el 45 por ciento de las 101 mil 643 repitencias escolares que se observaron en el 2018.

Según los datos presentados por PMA y Cepal, el 16 por ciento de quienes no sufren desnutrición desertan la escuela antes de culminar el nivel primario, mientras que la cifra se triplica entre quienes padecen desnutrición.

También señalan que la población con desnutrición tiene tres veces menos probabilidades de que pueda terminar la secundaria.  Mientras que el 25 por ciento de los niños y niñas que no tienen desnutrición tienen la oportunidad de concluir la educación secundaria, solamente el 9 por ciento de los infantes que tienen este problema logra concluir este nivel de estudios.

“Ante estos resultados, el país debe considerar seriamente que no será posible alcanzar los niveles de desarrollo humano y social requeridos sino se toman medidas concretas pertinentes”, dijo Mireya Palmieri, profesional de la Unidad de Nutrición y Micronutrientes del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap).

Doble carga

Pero, además de la desnutrición, Guatemala se enfrenta a otro problema que pertenece a la segunda cara de la moneda. Se trata de la malnutrición en la población que no solo genera déficit de nutrientes en los niños, sino problemas de obesidad en los adultos que desarrollan enfermedades como la hipertensión y diabetes.

La obesidad puede traer consigo enfermedades como hipertensión y diabetes que provocan una muerte temprana en los adultos. Foto Prensa Libre: EFE

 

En el país, en el año 2018 se diagnosticaron 463 mil 378 personas con diabetes tipo 2 y 678 mil 498 con hipertensión arterial. Además se detectaron 1,473 muertes relacionadas a estas dos enfermedades y que son catalogadas como “muertes prematuras”.

Según el estudio La Doble Carga de la Malnutrición (DCM), publicada por la revista médica británica The Lancet en diciembre de 2019 y traducida por el Incap, Guatemala junto a Azerbaiyán, Egipto, y los países africanos de Comoras y Santo Tomé y Príncipe, son de las regiones que tienen mayor prevalencia de DCM a nivel hogar.

La DCM a nivel del hogar es definida como uno o más individuos con desnutrición, retraso del crecimiento o delgadez y uno o más individuos con sobrepeso u obesidad en el mismo hogar.

Es por ello que recomiendan que las acciones que haga el gobierno debe ser enfocada a ambos puntos.

Si el gobierno no genera políticas públicas que atiendan la desnutrición y obesidad en su población, dice el estudio, entre los años 2,018 y 2,022 fallecerán 6 mil 932 niños de 0 a 4 años por desnutrición y en los próximos 64 años podrían morir 132 mil 528 personas por enfermedades relacionadas a sobrepeso y obesidad.

Maritza Méndez, jefa de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan) explicó que este año harán una revisión de la política de seguridad alimentaria y nutricional para mejorar el enfoque de la malnutrición y no solo atender los casos de desnutrición en la infancia.

“Necesitamos que se apruebe la ley de alimentación saludable y que las familias puedan tener decisiones informadas de lo que están comiendo y comprando”, indicó. Esta iniciativa de ley aún no ha pasado la aprobación de su primera lectura en el Congreso de la República.

“La mayoría de los países en Latinoamérica tiene un desafío doble, no solo al disminuir la desnutrición sino prevenir el sobrepeso y la obesidad. En la actualidad, una de cada tres personas en el mundo está malnutrida con consecuencias sociales irreversibles”, dijo por su parte Miguel Barreto, director regional del PMA.