MP inspecciona el libramiento de Chimaltenango como anticipo de prueba ante jueza

El Ministerio Público hizo una inspección del libramiento de Chimaltenango este 18 de noviembre de 2019 con el acompañamiento de una jueza de paz como parte del proceso por posibles irregularidades en la construcción del tramo.

Fiscales del Ministerio Público durante la inspección del libramiento de Chimaltenango. (Foto Prensa Libre: Andrea Domínguez).
Fiscales del Ministerio Público durante la inspección del libramiento de Chimaltenango. (Foto Prensa Libre: Andrea Domínguez).

“Es un reconocimiento judicial en calidad de anticipo de prueba… Habrá que hacer un recorrido, una inspección, por el tramo carretero a efecto de conocer su estado actual y que los expertos puedan pronunciarse en cuanto a las deficiencias constructivas que se pueda advertir al realizar este recorrido”, dijo Stuardo Campo, fiscal contra la Corrupción.

El funcionario indicó que el Ministerio Público (MP) inició la investigación de oficio el 30 de septiembre de 2019 cuando la prensa publicó sobre los derrumbes e inundaciones que obligaron a cerrar el libramiento.

“A partir de esa fecha iniciamos con las averiguaciones respectivas. Hemos coordinado con la Contraloría General de Cuentas, hemos solicitados información a diferentes instituciones públicas y privadas”, señaló Campo.

 

La jueza de paz, Johana Zepeda, llegó al libramiento y realizó el reconocimiento judicial y revisión de la obra acompañada de autoridades de diferentes dependencias.

Personal del MP, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Procuraduría General de la Nación, la Contraloría y la jueza revisaron los expedientes antes de recorrer la obra. No acudió el representante del Insivumeh.

Después del mediodía, Campo comentó que la documentación del estado actual del Libramiento podrá utilizarse en etapas posteriores del proceso abierto.

“Hemos detectado irregularidad en el recubrimiento de cemento en diferentes taludes a lo largo del proyecto, deslizamientos de tierra, algunos tramos con acciones de mitigación y hemos determinado que el recubrimiento de cemento en estas capas de cemento en estos taludes fueron ejecutados por otras empresas”, indicó el fiscal.

En la diligencia de documentación, que debe durar dos horas según autorización de Zepeda, participaron técnicos en investigaciones criminalísticas del MP e ingenieros de la Contraloría, quienes deberán rendir informe al MP sobre lo que se les solicitó, al igual que una consultora técnica de Conasa, una de las empresas desarrolladoras del proyecto.

La Fiscalía ya cuenta con los planos y otros documentos para continuar con la investigación, aunque podrían faltar algunos a los que debe acceder la Contraloría.

Recubrimientos

De acuerdo con José Mario Muñoz, coordinador de la División de Supervisiones de Construcciones de Caminos, que llegó al lugar, el recubrimiento de concreto se hizo para evitar la erosión del material arcilloso. Se indicó que en los taludes y espacios más amplios del tramo no se hizo ese recubrimiento “porque es muy caro y sería muy costoso hacerlo en todo el libramiento, y estéticamente no es necesario tampoco. La chamarra no nos alcanzaba para cubrir todo”.

Al consultar si no recubrir las áreas representaban un riesgo, la persona indicó que no, ya que el 95 por ciento del Libramiento de Chimaltenango “es estable, todos los taludes, son solo áreas susceptibles a este tipo de problemas”.

Agregó: “Se están tomando medidas de mitigación, se están abatiendo los taludes con un ángulo mayor para evitar que se erosionen y lograr un ángulo de reposo adecuado”.

Varios derrumbes han afectado el paso por el Libramiento de Chimaltenango, por los cuales se ha suspendido el paso por el lugar. El Gobierno ha asegurado que la obra no ha sido recibida por el Estado aún y por eso no están terminados los trabajos.

Postura

Por aparte, Conasa informó que construyó 11 mil 700 metros de los 14 mil 76 metros de la obra, que el trabajo se hizo en período seco y “no se apreció que pudieran presentarse situaciones como el derrumbe que se produjo el 29 de septiembre de 2019 en el kilómetro 61”.

“El derrumbe afectó un área aproximada de 80 metros del carril que va de occidente a Ciudad de Guatemala, y debió cerrarse ambos sentidos de la ruta hasta Parramos para la seguridad de los usuarios”, indicó en su comunicación.

Agregaron que mientras se realizan los trabajos en el km 61, y por seguridad de los usuarios, se retira por la noche la tierra necesaria para ampliar la inclinación de los taludes y durante el día, los conductores que recorren el trayecto pueden observar los camiones que recogen y trasladan la tierra que ha sido movida.

Los horarios de restricción total del paso han debido incrementarse en una hora para que el abatimiento del talud sea de manera más rápida y segura, indicaron.

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