Un alivio para refugios de mujeres víctimas de violencia

El delito de violencia contra la mujer es el más denunciado ante el Ministerio Público (MP). Además, las muertes por esta causa han generado indignación social.

La cultura de violencia contra la mujer persiste en el país. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
La cultura de violencia contra la mujer persiste en el país. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La lentitud con que el Gobierno ha liberado los fondos para que los Caimus operen es un problema que se agravó durante el último año de gestión de Enrique Degenhart como ministro de Gobernación, pero todo  apunta a que en el 2021 será  diferente, pues se les ofreció una pronta asignación presupuestaria.

En el 2019, los Centros de Apoyo Integral para Mujeres Sobrevivientes de Violencia (Caimus) no recibieron fondos sino hasta el 30 de diciembre. En el 2020 solo se les entregaron   Q1.5 millones y siguen esperando el resto del dinero, explicó Giovana Lemus, directora del Grupo Guatemalteco de Mujeres (GGM).

El GGM administra cuatro Caimus, los cuales atienden, en promedio, a 12 mil mujeres al año, por lo que en más de 10 años de funcionar han beneficiado a más de cien mil.

Lemus afirmó que es importante darles voz a las mujeres para que denuncien, y como grupo les ofrecen un modelo de atención integral en dos áreas: empoderamiento —toma de decisiones de las mujeres— e intervención —acciones de investigación, prevención, redes de apoyo y otras para que alcancen el acceso a la justicia—.

El primer Caimus tiene más de 30 años. Se inició con recursos de un grupo de mujeres que luego recibieron donaciones de organizaciones internacionales, y durante la gestión de Adela Torrebiarte como ministra de Gobernación se les asignó una partida de Q9.5 millones, según Lemus.

Agregó que en el 2011 Guatemala alcanzó el punto más alto de muertes violentas y asesinatos de mujeres, en ascenso desde 2007.

Lemus señaló que en 20 años nunca las habían atacado tanto como sucedió durante el gobierno de Jimmy Morales, porque pelearon los recursos para velar por sus derechos.

“En el 2019, Degenhart entregó el 30 de diciembre, a las 6 de la tarde, los recursos. En 2020 entregaron el 24 de diciembre un millón y los otros —fondos— no han llegado. Es muy complicado, porque no podemos dejar sin ayuda a las mujeres”, comentó.

Además, señaló que las autoridades   retrasaron y no dieron todos los recursos en un año de pandemia, cuando las instituciones que deben velar por los derechos humanos de las mujeres no atendieron o suspendieron sus labores para prevenir la propagación del covid-19, contrario a los Caimus, que   mantuvieron sus servicios.

Autoridades de Gobernación visitaron un Caimus y en esa ocasión se reiteró que esa cartera les entregará Q9.5 millones para que se aborde de manera integral la violencia contra la mujer. También dijeron que trabajan para que los recursos se desembolsen el primer trimestre o semestre de este año.

Entrevista: “Tenemos que hacer una red”

Giovana Lemus, directoral del GGM, enumeró las acciones que han implementado para apoyar a las mujeres durante la pandemia y cómo les ha afectado la falta de recursos.

¿Quiénes atienden en los centros?

Hemos solicitado Q23 millones para el funcionamiento de los Caimus, que son los Q9.5 del GGM y los Q11.5 para los demás centros.

¿Gobernación anunció Q9.5 millones?

Sí, para este año. Creo que están haciendo acercamiento, porque tienen la coordinación de Conaprevi en el Ministerio de Gobernación. Han tenido reuniones con las organizaciones. Queremos que de las 12 mil 600 mujeres que han muerto de forma violenta en los últimos 12 años, no tengan el 97% de impunidad.

¿Cuánto dinero se erogó en el último año del ministro Degenhart?

Nos dieron Q9.5 millones. Tuvimos una ejecución alta, pero no se pudo comprar todo el equipo, por el tiempo de las licitaciones.

¿A qué mujeres ayudan?

Atendemos sin discriminación. Son mujeres de todas las edades, de todas las procedencias, de todas las religiones. Son mujeres de otros países que se encuentran en Guatemala. Tenemos apoyo, en redes, de otros países para apoyar a guatemaltecas o a extranjeras en Guatemala.

¿Cómo les afectó la pandemia?

Las mujeres que tenían un apoyo sabían de procedimientos y del uso de herramientas para salvaguardarse. Salimos en los primeros días que debían activarse las redes de apoyo. Todos los vecinos teníamos que ser esa red de apoyo para evitar que en el confinamiento hubiera violencia. Empezamos a obligar al MP para que actuara. Pusimos a disposición teléfonos personales para que las mujeres tuvieran a dónde llamar. Teníamos salvoconducto para salir a cualquier hora, y equipos de bioseguridad, porque nadie estaba preparado para esto. Reformamos protocolos; estar atentas. En algunos juzgados, sobre todo en asistencia económica, hubo más retraso.