“Desierto se convierte en un infierno”: comienza la época más riesgosa para migrar a EE. UU.

El inicio de la primavera en el hemisferio norte marca el comienzo de una de las épocas más calurosas y, consecuentemente, más riesgosas para los migrantes que intentan llegar a EE. UU. a través del desierto que por estos meses, sobre todo de junio a agosto, se convierte en “un infierno”, según activistas humanitarios y la misma Patrulla Fronteriza de EE. UU.

Oficiales de la Patrulla Fronteriza dan primeros auxilios a una indocumentada rescatada en el desierto de Arizona. (Foto. CBP)
Oficiales de la Patrulla Fronteriza dan primeros auxilios a una indocumentada rescatada en el desierto de Arizona. (Foto. CBP)

Y las cifras lo comprueban. Según datos de la Cancillería guatemalteca, de junio a septiembre, meses en los que coinciden el final de la primavera y lo más más fuerte del verano en aquel país, ocurrió más de la mitad de las muertes de migrantes en tránsito en el 2017 y 2018.

El año pasado, los fallecimientos reportados de abril a septiembre sumaron 37, el 50%, del total del año que fue de 74. Mientras que en el 2017 42 migrantes perdieron la vida en esos meses, de un total de 68 en los 12 meses, el 62%.

De enero a abril de este año, la Cancillería ya reporta la muerte de 27 guatemaltecos en tránsito, cuando lo más fuerte de la época calurosa del año está por venir.

En EE. UU. hay nueve puntos de ingreso donde tiene sede la Patrulla Fronteriza. De estos, donde se registra más calor, según reportes climáticos, es en Yuma, Arizona, y Calexico, California, donde la temperatura máxima entre junio y agosto alcanza los 42 grados centígrados.

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Otros puntos fronterizos, también en extremo calurosos son: Tucson, Arizona; y El Paso, McAllen, Laredo y Del Río, en Texas, donde las temperaturas van desde los 35 a los 39 grados.

Es un infierno

Fernando García, director ejecutivo de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos, que tiene su sede en El Paso, Texas, estimó que cerca de 500 migrantes mueren al año al cruzar los desiertos de Sonora, Nuevo México y Arizona, e incluso en zonas semi desérticas de Texas.

Agente de la Patrulla Fronteriza atienden a una migrante rescatada del desierto de Arizona. (Foto CBP)

Aseveró que cruzar la frontera entre México y EE. UU. en la época más calurosa del año es en extremo riesgoso porque esas áreas “se convierten en un infierno, literalmente”, con temperaturas que alcanzan hasta los 50 grados centígrados.

“Estos meses —del verano— han sido históricamente cuando más migrantes han muerto en esta frontera y a ese riesgo se van a exponer no solo los migrantes que pretenden escabullirse de la Patrulla Fronteriza, sino también lo que quieren entregarse y pedir asilo”, expuso García.

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Pocos logran su objetivo

La organización Águilas del Desierto, conformada por un grupo de voluntarios cuya misión es rastrear las zonas desérticas de EE. UU. en busca de cadáveres de migrantes para colaborar en su proceso de identificación, confirmó que en esta época el año aumentan los hallazgos de restos humanos en el desierto.

“Desafortunadamente la gente está muy mal informada porque no se pone a pensar en el peligro, y es cuando más deciden cruzar. En el desierto la temperatura llega hasta 130 grados Fahrenheit —54 grados centígrados—. A las personas que encontramos las hallamos con alto grado de deshidratación y laceraciones en los pies”, aseveró Ely Ortiz, voluntario de Águilas del Desierto.

Este año ha roto récords en cuando a familias que migraron ilegalmente a EE. UU. (Foto: CBP)

Ortiz expuso que los migrantes intentan cruzar el desierto con dos galones de agua para una travesía de entre cinco y seis días, pero que en la época de más calor esto “no alcanza ni para el primer día”.

“Junio, julio y agosto son los peores meses en cuanto a las temperaturas, en estos aumenta el hallazgo de cadáveres”, agregó Ortiz, quien calculó que solo el 20 por ciento de las personas que se aventuran a cruzar el desierto —aquellos que conocen el área y sus condiciones—logran su objetivo de llegar y quedarse en EE. UU.

El problema es que la gran mayoría no conoce “la inmensidad del desierto” y muchos migrantes viajan por primera vez y ya en el primer día de recorrido se terminan las provisiones y comienza a desfallecer, más aún si tienen problemas de salud.

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Coyotes engañan a personas

Jesús Vasavilbaso, agente de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP en inglés), afirmó que, aparte de que los recursos naturales son escasos en el desierto y que no hay vegetación que provea sombra, los migrantes muchas veces también sufren violencia por parte de los coyotes quienes “golpean y violan a las mujeres” por lo cual, junto con los menores son los grupos más vulnerables.

Un oficial de la CBP observa la inmensidad del desierto de Arizona, donde muchos migrantes se internan y en donde las temperaturas pueden superar los 50° en verano. (Foto: CBP)El oficial de la CBP coincidió en que justo en mayo comienza la época más peligrosa para cruzar el desierto, y que “no agua suficiente para sostener vida humana” en esas áreas lo que causa que todos los años “muchos migrantes pierdan la vida por deshidratación e insolación”.

Vasavilbaso explicó que, incluso, en época que no es la más calurosa las condiciones para cruzar el desierto son muy hostiles y que muchos se aventuran porque son engañados por los coyotes.

“Los traficantes de humanos engañan a las personas con la promesa de que caminarán distancias cortas dentro de Estados Unidos y son forzados a caminar largas distancias en poco tiempo. Los que no pueden seguir el paso de ellos, son abandonados”, indicó el agente en una comunicación vía correo electrónico.

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Agregó que las mujeres y niños son los primeros en ser dejados a su suerte en el desierto porque no tienen la habilidad ni capacidad de caminar al mismo ritmo que el resto del grupo.

Políticas de Trump traerá más muertos

La situación que enfrentan los migrantes que intentan cruzar la frontera México-EE. UU. tiene este año una preocupación adicional, de la cual han hablado grupos de derechos humanos, quienes temen que debido a las restricciones de los programas de asilo impulsadas por el presidente Donald Trump, muchos solicitantes estén buscando rutas de ingreso distintas a las vías normales de acceso.

Decenas de familias son rescatadas cuando caminaban por el desierto. (Foto: CBP)

De acuerdo con el activista, este año podrían incrementarse las muertes de migrantes puesto que, al ser rechazados en los puertos tradicionales de entrada, en su desesperación, los solicitantes de asilo se aventuran a ingresar por terrenos muy remotos y hostiles donde los riesgos se multiplican y donde pueden fallecer por deshidratación e insolación.

Las políticas de asilo del presidente Trump han incluido desde entrevistas más rigurosas a los solicitantes hasta devolverlos a México en lo que tarda el proceso judicial, que puede tardar incluso años.

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“Nos preocupa mucho que quienes están cruzando son refugiados que piden asilo. Esa práctica ya orilló que en Nuevo México se hayan muertos dos niños, Jakelin y Felipe. Los refugiados que van a pedir asilo siguen yéndose a esos lugares remotos es probable que aumente el número de personas que mueren en busca de asilo, esa es nuestra expectativa, en las siguientes semanas y meses”, apuntó García.

Si se incrementa el número de decesos irían de la mano con un incremento exponencial de los migrante que han sido detenidos en la frontera sur de EE. UU.

Datos oficiales de la CBP, de octubre del 2018 a abril de este año, fueron detenidos 167 mil 318 adultos en la frontera sur de EE. UU. de las cuales el 47 por ciento cruzaron Río Grande, en Texas, y Tucson, Arizona, dos de las zonas más calurosas de la zona fronteriza.

 

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