La pandemia provocó una caída de las detenciones en la frontera sur de EE. UU.

Entre marzo y mayo se registraron importantes caídas en las estadísticas migración, para junio comenzaron a recuperarse y expertos consideran que al final de la emergencia podrían aumentar vertiginosamente.

MIgrantes centroamericanos que viajaban en un camión y que fueron hallados por la Patrulla Fronteriza el pasado 22 de julio. (Foto: CBP)
MIgrantes centroamericanos que viajaban en un camión y que fueron hallados por la Patrulla Fronteriza el pasado 22 de julio. (Foto: CBP)

La pandemia por el nuevo coronavirus ha logrado lo que no pudieron hacer las medidas antimigratorias, no solo de EE. UU. y México, sino también de Guatemala: disminuir la migración. Sin embargo, a pesar de las múltiples restricciones muchos guatemaltecos aún siguen intentando llegar a aquel país.

Las cifras de detenciones que registra la Patrulla de Aduanas y control Fronteriza de EE. UU. (CBP, en inglés) dicen que desde el 1 de octubre del año pasado hasta el 30 de junio último más de 34 mil 840 connacionales fueron detenidos, 18 mil adultos solos, seis mil 644 menores de edad no acompañados y nueve mil 703 unidades familiares.

Aunque el grueso de las detenciones de este año fiscal de EE. UU. que cierra el próximo 30 de septiembre, desde luego, ocurrió antes de la pandemia, después de que comenzó la emergencia en Guatemala —el 13 de marzo con el primer caso positivo— más de tres mil guatemaltecos intentaron la travesía y fueron detenidos por la CBP.

De octubre del 2019 a marzo pasado, las autoridades estadounidenses detuvieron a un promedio mensual de cinco mil 292 connacionales. Ya en abril, el número se cayó hasta mil 904, para que en mayo y junio se registraran las cifras más bajas de los años recientes con apenas 200 y 979 detenciones de guatemaltecos.

Como siempre, los primeros

Guatemala encabeza la lista de los países centroamericanos que más detenciones registra en la frontera sur de EE. UU. en el presente año fiscal. Después está Honduras con 28 mil 295 procedimientos de detención, y luego El Salvador con 11 mil 858.

Casi la totalidad de los migrantes que han llegado a la frontera sur han sido deportados, puesto que, a raíz de la pandemia del nuevo coronavirus, el presidente Donald Trump activó el Título 42 del Código de EE. UU. mediante el cual se han implementado deportaciones “exprés”.

Esta ley prohíbe la entrada a EE. UU. de personas “que potencialmente representan un riesgo para la salud” por distintos factores, entre estos el que “hayan ingresado ilegalmente al país” pues se supone que lo hicieron para evadir los controles sanitarios.

De esa cuenta, desde el 13 de marzo cuando se comenzaron a implementar las medidas de emergencia en Guatemala hasta la fecha, el Instituto Guatemalteco de Migración reporta la deportación de tres mil 97 personas, entre ellas, 495 menores de edad.

Más pobreza

Analistas y   expertos involucrados en el tema migratorio consideran que la baja de los flujos migratorios es temporal y que progresivamente se incrementará, debido a que la pandemia por el coronavirus está dejando más pobreza y agudizando las desigualdades sociales.

El sacerdote Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante, afirma que los migrantes se encuentran “varados” en sus propis países por un tiempo hasta cuando se abran las fronteras.

“Nosotros mismos en julio hemos atendido a unos 30 migrantes de Honduras y El Salvador que han pasado por algún punto sin control en la frontera”, expuso Verzeletti, al tiempo de que informaba que cuatro personas se encontraban en las puertas de la Casa de Migrante para pedir ayuda.

“El Estado debe reactivar la economía, pero ahora debe ser defensor del pueblo, porque los ricos tienen riquezas Ojalá la pandemia se aproveche para fortalecer la institucionalidad para que sirva a los más pobres y pequeños”, subrayó.

Para Úrsula Roldán, directora del Instituto de Proyecciones y Dinámicas Globales de la Universidad Rafael Landívar, la emergencia por el coronavirus obliga al gobierno a ser efectivo en los programas sociales de los que ha hablado porque la migración ha sido una válvula de escape a las condiciones históricas de pobreza.

Pero, ahora, sin posibilidades de viajar a EE. UU. se puede generarse una especie de “olla de presión” de la cual el Estado tiene una “enorme responsabilidad” de que no explote.

De qué depende un incremento

EE. UU. también atraviesa una drástica caída de su economía, de hecho, la peor desde 1946, según el Fondo Monetario Internacional, por ese motivo es de esperarse que el 2021 las autoridades de ese país le apuesten a multimillonarias inversiones para alcanzar la tan ansiada recuperación.

Este factor jugará un papel importante en las migraciones puesto que una recuperación económica requiere la participación de mano de obra de migrantes.

Marcel Arévalo, analista de migración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), dice que lo ideal es que EE. UU. promueva la regularización de estas migraciones mediante el otorgamiento de visas de trabajo, puesto que de no hacerlo la migración irregular será incluso más grande que antes de la pandemia y beneficiará a las redes de tráfico de personas.

Roldán asevera que la migración se mantendrá en niveles bajos por lo menos de aquí a finales de año porque es muy probable que continúen las medidas restrictivas a la movilidad y porque aún hay mucho temor de contagiarse y morir por coronavirus en EE. UU.

Añade que un incremento va a depender de las noticias que lleguen a los potenciales migrantes en Guatemala, no solo de sus parientes en EE. UU., sino los propios coyotes, después de lo cual podría ocurrir una explosión migratoria a inicios del 2021.

Arévalo dice que el aumento de la migración se dará al combinar el agravamiento de las condiciones sociales e incluso de violencia de los países centroamericanos con la recuperación económica de EE. UU.