¿Cuánto costaron los 734 votos de los guatemaltecos en EE. UU.?

Las elecciones generales del 2019 pasarán a la historia como las primeras en que fue posible emitir el voto en el extranjero, y aunque miles de migrantes no pudieron ejercer su derecho cívico, el TSE calificó el evento de positivo. Independientemente de esa situación hay una realidad innegable: cada sufragio costó miles de quetzales.

Estas elecciones fueron las primeras en las que se permitió el voto en el extranjero. (Foto Prensa Libre: Marco López)
Estas elecciones fueron las primeras en las que se permitió el voto en el extranjero. (Foto Prensa Libre: Marco López)

De acuerdo con información proporcionada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), son cerca de Q47 millones los que se requirieron para implementar el voto en el extranjero. Estos recursos se asignaron en el presupuesto 2019, y pese a que para el ejercicio fiscal 2018 se habían asignado Q25 millones se utilizó muy poco de estos recursos.

Una fuente financiera del TSE indicó que es casi seguro que, aunque a la fecha no se ha ejecutado todo el presupuesto para este fin, sí se gastarán los Q47 millones en su totalidad, lo que representaría que cada voto de los guatemaltecos en EE. UU. se emitió a un costo de Q64 mil 32, aproximadamente.

La autoridad electoral contabilizó que más de 62 mil guatemaltecos estaban aptos para votar en EE. UU., se habilitaron cuatro centros de votación en la misma cantidad de ciudades, Los Ángeles, California; Houston, Texas; Nueva York y Silver Spring, en Maryland.

Sin embargo, voces migrantes califican de “fracaso” el resultado, toda vez que los 734 votos representan apenas el 1.18% del total del total de ciudadanos empadronados, y señalan que hubo poco interés por parte del TSE de impulsar el voto en el extranjero y criticaron fuertemente el que se haya habilitado solo cuatro centros de votación cuando en EE. UU., ya que esto significaba que si alguien tenía la intención de votar, debía recorrer enormes distancias.

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Proceso “acertado”

Pero para el presidente del TSE, Julio Solórzano, el ejercicio del voto en el extranjero fue “acertado” y dice que el éxito de este inédito proceso no debe calificarse por la cantidad de votantes, sino porque “modifica el sistema electoral de Guatemala”.

“Falta mucho que hacer y muchas estrategias y circunstancias que tendrán que mejorarse”, apuntó Solórzano.

 

En Los Ángeles poco menos de 300 votos se emitieron. (Foto Prensa Libre: Marco López)

Para los migrantes, no obstante, el gran responsable de la apatía de los guatemaltecos en Estados Unidos con el proceso electoral fue el TSE que no mostró voluntad para facilitar el empadronamiento de potenciales votantes y no tomó en cuenta las sugerencias de los líderes migrantes.

Desconocimiento

Para el analista en temas migratorios Pedro Pablo Solares, el TSE se vio desbordado en sus capacidades en muchos aspectos, y el voto en el exterior fue uno de ellos, por lo cual “sin capacidad ni voluntad dio como resultado un proceso sin seriedad”.

“Fue intimidante para cinco magistrados que mostraron tener nulo conocimiento de las poblaciones guatemaltecas radicadas en el exterior”, precisó Solares.

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La expresión del analista pareciera confirmarla el presidente del TSE cuando reconoció que de las modificaciones a la Ley Electoral y de Partidos Políticos del 2016, el voto en el extranjero fue la reforma más difícil de cumplir, ya que “no teníamos ninguna experiencia más que los grados de comparación con otros países”.

Según Solares, la población guatemalteca en EE. UU. responde adecuadamente a convocatorias de cualquier tipo, siempre y cuando se hagan procedimientos estratégicos y serios.

Añadió que para futuros procesos se deben enfocar los esfuerzos en tres líneas, la documentación adecuada y oportuna de los guatemaltecos en el exterior, proporcionar información abundante y precisa y por último acercarse a la comunidad migrante para llevar la elección a regiones más cercanas a los connacionales, lo cual no requiere necesariamente de más recursos.

Estas elecciones fueron las primeras en las que se pudo votar en EE. UU. (Foto Prensa Libre: Marco López)

Solares explicó, como ejemplo de gastos innecesarios, que en dos ciudades, Nueva York y Silver Spring, se contrataron hoteles de lujo para que sirvieran de centro de votación con varias mesas receptoras de votos, cuando se pudo utilizar los consulados e instalar una sola junta receptora de votos, ya que de antemano se sabía que la participación sería baja.

Además, el experto en temas migratorios descartó que la falta de voluntad de impulsar de mejor forma este proceso tenga que ver con sectores oscuros interesados en minimizar el voto en EE. UU. por ser “más educado”, puesto que en el 2015 una gran cantidad de migrantes apoyó al actual mandatario Jimmy Morales.

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De hecho, un grupo de connacionales que respaldó al ahora gobernante, incluso se organizó para recaudar fondos para su campaña electoral.

“Para que las comunidades migrantes puedan decir que tienen un voto más educado todavía tienen un largo recorrido por demostrar y madurez de su participación cívica y política”, concluyó.

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