¿Discusiones bizantinas mientras el Titanic se hunde? 

El jueves 6 de diciembre Nature, una de las principales revistas científicas del mundo, publicó el estudio más alarmante que se haya dado a conocer hasta ahora sobre la capa de hielo de Groenlandia. El titular es un tanto obstruso, tal y como se estila en las revistas científicas: “Aumento no lineal en la escorrentía de Groenlandia en respuesta al calentamiento post-industrial del Ártico.”

El deshielo por el calentamiento global amenaza a varias islas, por el aumento en el nivel del mar. (Foto: Hemeroteca PL)
El deshielo por el calentamiento global amenaza a varias islas, por el aumento en el nivel del mar. (Foto: Hemeroteca PL)

Detrás de ese nombre que más pareciera una jerigonza, se esconde una dramática realidad: la capa de hielo se está derritiendo a niveles sin precedentes en cientos o hasta miles de años, y eso explicaría por qué el deshielo en Groenlandia se ha convertido en la principal causa del aumento en el nivel del mar.


La verdad se sabía, pero el estudio científico dado a conocer la semana pasada y realizado de manera muy exhaustiva, presentó evidencias que vuelven el hallazgo irrefutable, y por si eso no fuera suficiente, la celeridad en el deshielo habría cobrado rapidez a raíz de la Revolución Industrial, lo que evidenciaría la correlación entre la utilización de carbón -causante de CO2- y el deshielo, o para presentar la cadena completa: la correlación de la emisión de CO2 con el calentamiento global, del calentamiento global con el deshielo, y del deshielo con el aumento en el nivel del mar.

Mientras esa noticia era cubierta por la prensa internacional, en Katowice, Polonia, sede de COP 24, el máximo evento anual sobre cambio climático, los representantes de todos los países del mundo se aprestaban a discutir el Informe Especial de 1.5°C sobre el Cambio Climático elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (más conocido como IPCC, en inglés).

El informe se publicó el 8 de octubre de 2018, contiene cerca de seis mil referencias científicas, y es el trabajo conjunto de 91 científicos pertenecientes a 40 países, pero recién iba a ser recibido de manera oficial por todos los países miembros de las Naciones Unidas, los cuales son los mismos países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (también más conocida como UNFCCC, en inglés), y la cual es la entidad organizadora de las Conferencias de las Partes (COPs) (una vez más, en inglés), de la cual el evento en Polonia es la 24 edición.

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Y en ese momento se dio el… “desmadre.” La asamblea de COP 24 se aprestaba a tomar nota de que recibía el citado informe de IPCC cuando a la isla de las Maldivas, la cual preside al momento la alianza de pequeños estados insulares (islas que estarían destinadas a desapecer debido al aumento en el nivel del mar), se le ocurrió sugerir que en lugar de tomar nota se dijese que acogía (daba la bienvenida) al mencionado informe. (En español se pierde un tanto el sentido, pero en inglés se trataba de cambiar: taking note por welcome.)

Manifestación por el clima en Katowice, Polonia, mientras de celebra el encuentro de la COP24. (Foto Prensa Libre: EFE)

La propuesta de Maldivas ganó respaldo como llamarada de fuego: la Unión Europea y otros países industrializados se solidarizaron, Latinoamérica y el Caribe, África, y Asia, excepto cuatro países: EE. UU., Rusia, Arabia Saudita y Kuwait.

Para estos países dar la acogida (o dar la bienvenida si se hiciera una traducción literal) representaba dar su respaldo a las conclusiones científicas del informe de IPCC, informes que siempre han vinculado el consumo de combustibles fósiles, en particular de carbón y petróleo, con la emisión de CO2 y con el calentamiento global, algo que para ellos, importantes productores de combustibles fósiles no era aceptable, y fue así como COP 24 quedó entrampada la noche del sábado 8 de diciembre.

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Tomar nota o acoger se convirtieron en las dos caras de una discusión más amplia y profunda: rechazar o aceptar los argumentos científicos que explican el cambio climático.

Lo que pareció inicialmente una discusión bizantina sobre la escogencia de una u otra palabra (o por qué no una tercera), terminó siendo una discusión central sobre el calentamiento climático: ¿aceptamos o rechazamos los argumentos científicos? Y así, mientras correntadas de agua, provocadas por el deshielo en Groenlandia, continúan fluyendo hacia el Atlántico y aumentando el nivel de los océanos, EE. UU., Rusia, Arabia Saudita y Kuwait se afanan por negar la evidencia científica. 

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