El papa llama a no dividirse, “extender la mirada materna” y a involucrarse en política

El papa Francisco advirtió hoy en la primera misa del año sobre un mundo “cada vez más desunido” y en el que muchas personas padecen la soledad y animó a afrontar el futuro con una visión “materna” por la igualdad y la concordia.

El papa Francisco celebró la oración del Angelus en El Vaticano durante el 52 Día de la Paz. (Foto Prensa Libre: EFE)
El papa Francisco celebró la oración del Angelus en El Vaticano durante el 52 Día de la Paz. (Foto Prensa Libre: EFE)

El papa hizo el llamdo durante una misa celebrada en la basílica de San Pedro por el Año Nuevo, cuando la Iglesia conmemora la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y, por ello, el papel de las madres en el mundo y en la Iglesia católica fue el tema que centró su homilía.


“Necesitamos aprender de las madres que el heroismo está en darse, la fortaleza en ser misericordiosos y la sabiduría en la mansedumbre”, aseveró desde un engalanado altar papal, a cuyos pies se ha colocado una imagen del Niño Jesús durante la Navidad.

Francisco señaló que “las madres toman de la mano a los hijos y los introducen en la vida con amor”, pero advirtió que estos a menudo “van por su propia cuenta, pierden el rumbo, se creen fuertes y se extravían, se creen libres y se vuelven esclavos”.

“Cuántos, olvidando el afecto materno, viven enfadados e indiferentes a todo. Cuántos, lamentablemente, reaccionan a todo y a todos, con veneno y maldad. En ocasiones, mostrarse malvados parece incluso signo de fortaleza. Pero es solo debilidad”, sostuvo.

La receta de Bergoglio es extender una “mirada materna” en un mundo en el que, lamentó, “hay mucha dispersión y soledad a nuestro alrededor”, a pesar de que actualmente es más fácil comunicarse. Toda una contradicción.

En su mensaje volvió a aludir a la necesidad de colaborar por el bien de la humanidad y la concordia: “No creamos que la política está reservada solo a los gobernantes, pues todos somos responsables de la vida de la ciudad, del bien común”.
“La política es buena en la medida en que cada uno hace su parte al servicio de la paz”, sostuvo.

Francisco se despidió de los fieles con un llamamiento a que sean “artesanos de paz” y esto, refirió, “empieza en casa, en la familia, cada día del año nuevo”.

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