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La Declaración de Gran Barrington: no más encierros

Jorge Jacobs Fb/jjliber

El sábado pasado, un grupo de epidemiólogos, economistas y periodistas se reunieron en el Instituto Americano para la Investigación Económica (AIER), para discutir sobre la emergencia global creada por el uso sin precedentes del poder del Estado para manejar la pandemia del covid-19. Como resultado de la reunión surgió un documento denominado La Declaración de Gran Barrington, en el que plantean la estrategia de “Protección Focalizada”, en contraposición a los encierros que se han realizado en la mayor parte del mundo.

Al momento que escribo este artículo, más de 15 mil expertos, entre científicos en las áreas de medicina y salud pública y médicos, han firmado la Declaración. A ellos nos unimos más de 140 mil personas del público.

Quienes redactaron la Declaración, tres epidemiólogos de primer nivel, profesores de las universidades de Harvard, Oxford y Standford, argumentan que “los encierros han producido efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo… conduciendo a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad sobre quienes recae el peso más grande de estas medidas. Mantener estas medidas en pie hasta que haya una vacuna disponible causará un daño irreparable en los menos privilegiados, terminando afectados de manera desproporcionada”.

Ante ello, proponen una alternativa: “La manera más humana de abordarlo, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de morir, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo. Esto lo llamamos Protección Enfocada”.

La declaración recomienda una serie de medidas para proteger a las personas vulnerables, incluidas las pruebas periódicas de los trabajadores de hogares de ancianos, con un énfasis, en la medida de lo posible, hacia el uso de personal que haya adquirido inmunidad.

Pero, enfatizan, “aquellos que no son vulnerables inmediatamente deben reanudar la vida con normalidad. Medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando estén enfermos, deben llevarse a cabo por todos y cada uno para reducir el umbral de inmunidad de rebaño”. Se debe permitir que los jóvenes de bajo riesgo trabajen normalmente y que las escuelas y universidades estén abiertas a la enseñanza presencial. Las actividades deportivas y culturales también deben reanudarse y reabrir los restaurantes, así como las artes, la música, el deporte y otras actividades culturales.

La valiente Declaración de Barrington pone más presión sobre los políticos, los medios de comunicación, las redes sociales, e incluso buena parte de la comunidad científica, para abrir la discusión sobre las graves consecuencias que han tenido las decisiones políticas —en particular, las de los encierros— que se han tomado utilizando como excusa al covid-19.

Para no ir más lejos, hasta el mismo Dr. Asturias tuvo que reconocer esta semana que los encierros no son tan útiles y tienen serias consecuencias. Afortunadamente, parece ser que ya el peso de la evidencia es lo suficientemente grande para empezar a desmantelar las malas decisiones que se tomaron durante este año por parte de mucha gente que no quiso ver la evidencia —y a la ciencia básica— y prefirió dejarse llevar por el pánico infundado.

Yo lo invito a que abra su mente, lea la declaración, vea el video en que los científicos exponen sus argumentos y luego, si lo convencen, la firme: https://gbdeclaration.org/