Editorial

El país debe unirse para caminar al futuro

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Alejandro Giammattei, del partido Vamos, es el presidente electo, con el 58.87% de votos válidos a favor y el 96.66% de mesas computadas a nivel nacional. Es claro que logró revertir la ventaja que Sandra Torres obtuvo en la primera vuelta, gracias a varios factores, entre ellos el fuerte apoyo en el área metropolitana, el endoso político de los aspirantes que quedaron en tercer y cuarto lugar, a lo cual se sumó el fuerte antivoto hacia la candidata uneísta.

Tres factores pueden llegar a marcar una diferencia positiva en la gestión del próximo gobierno: receptividad a las necesidades expresadas por la ciudadanía, eficacia en el seguimiento de políticas públicas que potencien crecimiento económico y un modelo coherente de transparencia y ética en la ejecución del gasto público y el manejo del aparato estatal. En su discurso de proclamación de victoria, Giammattei ofreció un enfoque de cercanía a la gente que, de cumplirse, podría ser fundamental para el avance de su gestión.

Es importante remarcar que se viene una transición de cinco meses, mucho más larga de lo usual, pero que debería aprovecharse para construir una sólida hoja de ruta de cara a enfrentar los problemas heredados y honrar los ofrecimientos efectuados. En lo inmediato, se encuentra la negociación del acuerdo de tercer país seguro con EE. UU., un plan del cual Giammattei debe estar totalmente informado y su equipo integrado a los diálogos, a la brevedad posible, pues todo lo que allí se decida impactará directamente en su administración.

También es inminente la tarea de afinar un presupuesto de gastos para el 2020, cuya principal limitación se encuentra en la brecha de ingresos fiscales y el limitado margen de maniobra crediticia, dado el creciente endeudamiento externo del país.

En todo caso, la política pública debe priorizar el bien común a través de la atención a los servicios básicos de educación y salud, la mejora de la infraestructura para el desarrollo y el apoyo al crecimiento económico y la atracción de inversiones, que constituyen un trípode imprescindible para el crecimiento, que permita mejorar los indicadores de empleo, competitividad y reducción de pobreza. En esta labor será clave la experiencia empresarial del futuro vicepresidente, Guillermo Castillo.

Cabe hacer notar que el abstencionismo rondó el 60%, lo cual no deslegitima el resultado, pero impone un reto formidable al futuro partido de gobierno y en general a la clase política del país. Las elecciones recién culminadas refrendaron el mensaje que dominó el proceso del 2015, pero que las organizaciones políticas no supieron o no quisieron entender: la delegación del poder público, que la ciudadanía deposita en la figura presidencial y de diputados, no es un cheque en blanco ni la activación de un ciclo autocrático, sino la renovación, corrección y redirección del modelo democrático.

Si bien el período del nuevo gobierno arranca exactamente dentro de 155 días, a partir de este día empieza la inexorable mengua de la administración saliente, que puede ser aprovechada de forma asertiva para colaborar con la implementación de planes y la entrega de cuentas de todas las dependencias, proyectos y compromisos globales, porque a final de cuentas el gran objetivo común es unir a Guatemala para encarar el porvenir.