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Fortaleza y serenidad son necesarias

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Virtudes muy guatemaltecas como amabilidad, calidez, alegría, generosidad y espíritu de servicio merecen no solo ser conservadas sino multiplicadas en momentos adversos como los que se viven actualmente con la llegada del covid-19 y las medidas de contención dictadas por el gobierno y ampliadas anoche con el afán de reducir al máximo la curva de contagios. Ante la emergencia sanitaria, la prudencia es una actitud imperativa pero no solo en cuanto a las medidas de higiene, sino en todo lo referente a librarse de prejuicios y miedos.

En el caso de los hogares donde las familias conviven durante los días de cuarentena obligada es necesario un espíritu de tolerancia, respeto y liderazgo positivo. Las acciones y reacciones de padres de familia entrañan una doble responsabilidad en estos momentos, puesto que deben responder a la natural preocupación por la seguridad de sus seres queridos, pero también a que están sembrando un ejemplo que, dado su carácter inusitado, se convertirá en un fuerte referente para los más pequeños. Mantener la serenidad, resolver dudas a través de canales confiables y reducir las tensiones figuran dentro de sus principales deberes en un capítulo histórico que vive todo el mundo.

A su vez, las autoridades de gobierno y específicamente el presidente de la República deben comunicar con claridad, asertividad y detalles claros todas las medidas que decidan implementar bajo la figura de Calamidad. No debe haber espacio a la interpretación o a la improvisación, mediante sinónimos, titubeos o incluso expresiones coloquiales que resultan inadecuadas en el actual contexto. Los anuncios de este nivel deben ser cuidadosamente redactados y leídos en voz alta.

Precisamente por esa responsabilidad ante la ciudadanía, en Prensa Libre refrendamos la convicción de servicio que entraña la misión informativa. Nuestro compromiso en cada nota, en cada edición es brindar datos comprobados, provenientes de fuentes fiables. Nunca difundimos rumores ni hacemos eco de declaraciones infundadas, pues nuestro ejercicio periodístico solo tiene sentido si garantiza el respeto a la audiencia, mediante la aplicación de criterio profesional, juicio ético y también empatía. Estamos conscientes de que en materia de salud pública no hay espacio para errores o ambigüedades, y por eso verificamos datos de notas e infografías con la ayuda de profesionales expertos, y en cuanto a disposiciones oficiales en un momento tan crítico, las reportamos con fidelidad.

Es precisamente por esta cadena de valores que hasta ahora no hemos difundido nombres de pacientes o fallecidos por el covid-19, a fin de evitar cualquier tipo de estigmatización, recriminación o revictimización para sus familiares. Ciertamente, es un deber moral de toda persona que ha ingresado al país en el último mes el reportar su estatus de salud a las autoridades, para que tenga el seguimiento y apoyo necesario. No se trata de una vergüenza ni de un desdoro, sino de una responsabilidad personal con la salud familiar y comunitaria.

El momento que se vive es difícil. Surgirán preocupaciones, dudas y cuestionamientos por parte de la ciudadanía y también por parte de nuestros periodistas, los cuales serán consultados a las autoridades. Pero más allá de eso, es el momento en que los guatemaltecos demuestren al mundo su valor, su fortaleza y sobre todo su increíble capacidad de volver a levantarse tras la adversidad.