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SIP denuncia creciente intolerancia

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Ambigüedad, generalizaciones infundadas, argumentos falaces, autovictimización y también insultos figuran dentro del lamentable repertorio que exhiben diversos gobernantes, ofendidos en su ego por no recibir las adulaciones prometidas por sus allegados. Profieren invectivas contra medios independientes y críticos, en discursos públicos, en entrevistas y también en mensajes de redes sociales, en las cuales cuentan con corifeos pagados o automatizados que invariablemente repiten mantras poco imaginativos que los delatan.

La intolerancia de los mandatarios que pierden la noción de la realidad y llegan a sentirse soberanos feudales no es cosa nueva, deviene casi desde el nacimiento de las repúblicas latinoamericanas y de ello son vivo testimonio relatos como Tirano Banderas, de Ramón del Valle Inclán; Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos; El Señor Presidente, de Miguel Ángel Asturias; Ecce Pericles, de Rafael Arévalo Martínez, o La Fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa. Los síntomas son recurrentes; los comportamientos, repetitivos; y las roscas que los aíslan, una lamentable constante.

A pesar del paso de las décadas y la llegada de procesos democráticos, se han generado nuevas formas de irascibilidad e intransigencia en personajes públicos, sujetos a cuentadancia y exposición pública por decisión propia, aunque no quieran aceptarlo. Grandes escándalos de corrupción en todo el continente, que no solo han implicado a gobernantes, sino también a funcionarios, alcaldes y diputados. Ello los ha llevado a trazar pactos e intentar mordazas legales para la prensa independiente, al hostigamiento, la negación de datos y, en algunos casos, a agresiones directas.

Así lo describe la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que en su asamblea general resaltó las amenazas contra la libertad de expresión en América, las cuales ponen en riesgo no solo a periodistas y medios de comunicación, sino a la propia ciudadanía, que debe exigir mejoras en la administración pública, más transparencia y perfiles idóneos para cargos en el Estado.

La SIP fue específica en solicitar cordura y respeto a siete presidentes: Nicolás Maduro (Venezuela), Daniel Ortega (Nicaragua), Andrés Manuel López Obrador (México), Jair Bolsonaro (Brasil), Donald Trump (Estados Unidos), Andrés Manuel López Obrador (México), Nayib Bukele (El Salvador) y Jimmy Morales (Guatemala). Si bien los tres primeros países son los que más agresiones y violaciones registran contra la libertad de prensa y expresión, la inclusión de los demás evidencia que el periodismo independiente es incómodo, sin importar el signo ideológico dominante en cada nación. Ello debe poner en alerta a la ciudadanía acerca de los peligros de los extremismos de cualquier tipo, que a menudo solo enmascaran tramas de saqueo y despilfarro.

En cualquier país aquejado por el silenciamiento del disenso, las obstrucciones legalistas o la intolerancia a las ideas distintas, es el ciudadano quien ve amenazados sus derechos individuales. Un ejemplo claro son las operaciones de grupos de choque que atacan o alaban mediante comentarios en redes sociales, los cuales siguen un patrón prefijado. El reciente estudio de la Universidad de Oxford colocó a Guatemala entre las naciones sujetas a este tipo de tácticas orquestadas por políticos, en las cuales las grandes perjudicadas son la propia democracia y las posibilidades de mejora en el desarrollo humano.