EDITORIAL

Hechos bochornosos de algunas autoridades

La clase política, entre esta arribistas que nunca hicieron el menor esfuerzo por asumir la esencia de sus cargos, pasa por uno de los más aciagos momentos, y entre los casos de corrupción, que no dejan de dar sorpresas, se mezclan episodios chuscos hasta llegar a escenas en verdad deplorables en las que incurren constantemente algunas autoridades.

Uno de estas es la reincidencia del presidente Jimmy Morales de incurrir en exabruptos, por desconocimiento, carencia de asesores, falta de entendimiento o quizás como resultado de posible mala fe de quienes lo tienen a su alcance y siembran ideas perversas en él.

Ha sido recurrente que en cada ocasión en la que el mandatario debe hablar ante los medios de comunicación o ante concurridos grupos termine convirtiendo esos lapsos en espacios de mofa, como ocurre ahora que se autonombró el principal impulsor para que los guatemaltecos aptos para acudir a las urnas lo hagan el domingo 15 de abril en la consulta popular sobre el diferendo con Belice.

Además han sido desafortunadas sus intervenciones por pretender emplear palabras inexistentes o, más delicado aún, por afirmar que el territorio en disputa es nuestro, lo cual de hecho anularía la referida consulta para llevar el diferendo ante la justicia internacional. Pero también mofarse de los zacapanecos y de las mujeres, sin obviar los abucheos y reclamos de obras que afrontó en su primera salida para esta defensa. Todo esto lo coloca en una posición frágil e indefendible.

Resulta inconcebible que quien ocupa la más alta magistratura del país no parezca tener la más mínima noción sobre la realidad acerca del estatus de Belice y encima pretenda hacer bromas de muy mal gusto sobre un diferendo histórico que incluso ha sido utilizado a lo largo de nuestra historia con motivaciones políticas, para desviar la atención sobre asuntos trascendentales.

Lo más preocupante es que en esos dislates no esté solo, pues esta semana también fue noticia, principalmente en redes sociales, un acto sumamente degradante, como fue el video del alcalde de Ipala, Esduin Jerson Javier Javier, más conocido como Tres Quiebres, quien llegó al extremo inaceptable e increíble de grabarse al momento de vaciar el vientre y darlo a conocer, en un espectáculo bochornoso que retrata escandalosamente el bajo nivel de preparación de algunas autoridades y que debería costarles el cargo.

Estos dos espectáculos evidencian la vulnerabilidad del ejercicio del poder y de la poca seriedad con la que algunas personas asumen sus responsabilidades y quienes, además, creen que la tolerancia de la población les permite extender sus abusos a niveles repudiables.

El cuadro de preocupación nacional se complementa con la condena contra el exalcalde de Villanueva Salvador Gándara, por la construcción fraudulenta de una cárcel de máxima seguridad, mientras que, en Izabal, las autoridades capturaban a diez integrantes de la corporación municipal de Los Amates, por acciones fraudulentas.

Con ello es inevitable plantearse la pregunta de hasta dónde llegan los límites del poder, del descaro o del abuso de autoridad ante un pueblo indolente.