urbanismo y sociedad

La planificación es necesaria para ordenar la ciudad

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Las ciudades son el resultado de un proceso económico y social. Son el producto, no la causa. Y no se pueden planificar adecuadamente si primero no se resuelven los problemas como la inseguridad, la desigualdad y la falta de planificación. Hay que estudiar la estructura regional, pues es una conurbación, con una población que alcanzaba en 2015 un estimado de 5.103.685 habitantes, y que debería  haber estado estructurada a través de anillos municipales de zonas multiusos y de una descentración con sus propios sistemas, definiendo las densidades de tránsito.

El departamento de Guatemala tiene una superficie de 2.126 km², con una población de 2,975,417 habitantes, de los cuales un 16.3% vive bajo la línea de pobreza —486,405 personas— y un 0.5% en pobreza extrema —13,408 personas— (IGN.) que formaron las pandillas o maras, que provienen de estos tugurios. Con una densificación vertical territorial que se centraliza en las zonas 1, 2, 4, 9, 10, 11,13 y 14, las de mayor inversión. Con un tránsito metropolitano con puentes como el anillo periférico, planificado en los años sesenta, pero nunca se terminó. Con más de 900 mil vehículos que inundan cada mañana la ciudad de Guatemala. Y es que la ciudad se está densificando verticalmente, lo cual no se planificó para que circulara esa cantidad tan grande de vehículos. El área metropolitana alcanza ya un estimado de 4.703.865 habitantes en el 2018. Con un estimado de 2.300 millones de un amplio sistema de vehículos privados y de transporte pesado, con grandes furgones, al haberse abandonado el tren y falta de planificación para estacionamientos adecuados. La mayor preocupación es el mal sistema de carreteras y la velocidad, que es un parámetro de una administración planificada correctamente de las calles. Se requiere una planificación de las calles a través de asignaciones de carril, control de aparcamiento, prohibiciones de giro, sistemas de calles de un solo sentido y esquemas de flujo de vehículos. Asimismo, una atención especial para los peatones, ciclistas, ancianos, niños, etc.

La velocidad es un parámetro que incide en la calidad de servicio vial, en que ya suman 644.678 picops, 541.450 camionetas; camionetillas y paneles alcanzan los 308.337, mientras que los camiones, cabezales y transportes de carga son 141.539 y 105.143 autobuses y microbuses que han generado una contaminación ambiental, visual, auditiva; lo más grave es la contaminación del aire que emiten los vehículos, tal como óxidos nitrosos NOx, monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2), compuestos volátiles y macropartículas. La mayor preocupación de los conductores es la calidad del servicio vial, en que la velocidad se ve afectada por el mal estado que afecta la velocidad de circulación y los puentes, que no se diseñaron para soportar este tipo de transporte, con la ciudad que se ha desbordado hacia los 17 municipios, con una posible población de 22 millones para el año 2030 (PRB). El departamento de Guatemala, según cifras de la Superintendencia de Administración Tributaria en 2017, alcanza un millón 334,222 vehículos, de 3.54 millones en el país.

Y nace otro sistema de transporte con las familias pobres, que han optado por desplazarse en motocicletas, ante la pesadilla cotidiana de quienes deben utilizar los autobuses urbanos, en los cuales están expuestos a los asaltos o balaceras por las maras” (PL). Pero ahora utilizan la moto para asaltos a peatones. Los accidentes en motocicleta han aumentado 25% y se registran 140 en promedio por semana.

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