Criterio urbano

Los alcaldes como articuladores del desarrollo

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

Guatemala es el país menos urbanizado de América Latina, 51% de las personas viven en ciudades, según datos del Banco Mundial. Mientras que en países como Uruguay, Argentina, Venezuela, Chile o Brasil la tasa de urbanización está ya por encima del 85%, para nuestro país esto representa una gran oportunidad para planificar de mejor manera los territorios y poder hacer frente al fenómeno de urbanización.

Para lograrlo se requerirá liderazgo político y es aquí donde los alcaldes están jugando ya un papel fundamental en trabajar de la mano para lograr una mejor coordinación y cooperación en la planificación de los territorios conurbados. Uno de los grandes ejemplos es la Ciudad de Guatemala, especialmente cómo la Municipalidad ha capacitado a cientos de policías municipales de Tránsito de Mixco, Santa Catarina Pinula o Villa Nueva, con el objetivo de trabajar juntos para hacer más eficiente la movilidad entre los cuatro municipios.

Este tipo de trabajo conjunto lo vemos también en la Mancomunidad Gran Ciudad del Sur, donde los alcaldes de Amatitlán, Mixco, San Miguel Petapa, Santa Catarina Pinula, Villa Canales y Villa Nueva desarrollan proyectos integrales de agua, saneamiento, seguridad y desarrollo económico. La gran pregunta que muchos me hacen a menudo es ¿está ocurriendo esto en las diferentes ciudades intermedias?

Veamos tres ejemplos de las nueve ciudades intermedias. La evidencia lo que nos demuestra es que la Metrópoli de los Altos trabaja en varios proyectos para el manejo de desechos sólidos y fortalecer la capacidad a escala de los municipios, para gestionar de mejor manera una red de monitoreo de agua, proyectos ambientales y fortalecimiento del patrimonio cultural, así como algunas iniciativas para generar empleo.

Sin embargo, es preocupante ver cómo ciudades intermedias como los municipios que integran la Mancoverapaz, todavía no logran articular una gestión de su territorio de manera más integrada y lo mismo ocurre con la Mancomunidad de Nororiente, donde existen algunos esfuerzos, pero pocos proyectos concretos que puedan atraer inversión hacia infraestructura de manera conjunta y que esto fortalezca la productividad de sus municipios.

Los alcaldes deben ser capaces de tener una visión más allá de los territorios que administrativamente tienen bajo su gestión y viabilizar políticamente una cooperación que muchas veces no se puede circunscribir únicamente a los municipios directamente conurbados, sino analizar las dinámicas económicas territoriales de las cuales depende la productividad de sus propios municipios. Un ejemplo concreto es lo que está ocurriendo en Huehuetenango, donde diferentes alcaldes trabajan con actores religiosos, sociales y empresariales para generar un espacio de diálogo y concertación que permita atraer más oportunidades hacia el departamento, pero necesitarán más apoyo del Gobierno para aumentar la inversión social y reducir la conflictividad.

Los alcaldes son las personas más cercanas a la población y en muchos lugares, la única presencia del Estado. Tienen la capacidad de ser facilitadores del desarrollo, si logran articular con los diputados y representantes de instituciones gubernamentales, procesos que permitan aumentar la inversión en sus territorios. Se requieren 340 personas probas, bien formadas y con carácter, que decidan trabajar por sus municipios, sabiendo que tendrán que coordinar esfuerzos entre sí para garantizar mayor gobernabilidad y fomentar el desarrollo social que todos queremos.

@jczapata_s