Opinión

Cable a tierra

Demandas de los médicos: ¿oportunidad para el MSPAS?

Karin Slowing

Karin Slowing

Los médicos siguen siendo el referente de la salud en el imaginario de la mayoría de las personas. La atención médica especializada, hospitales con tecnología de punta y hotelería de primera son el epítome de lo que para muchos debería ser un sistema de salud de calidad. 40 años de impulsar el enfoque de “atención primaria en salud” no han sido suficientes para romper con ese paradigma que adscribe al médico propiedades casi mágicas, por no decir divinas, por el hecho de llegar a dominar el arte y la técnica de curar.

Sinceramente, no es para menos. ¿Quién no agradece la atención oportuna y certera de un médico competente y comprometido, cuando enfrentamos una enfermedad o un accidente, si es cuando los seres humanos recordamos lo frágil que es la vida?

Por eso, cuando los médicos hospitalarios del sector público deciden salir a las calles y reclamar su legítimo derecho a un salario digno rápidamente despiertan la simpatía de muchos sectores. No sé si pasaría lo mismo si fuera otro el personal que estuviera parando las consultas externas: Los técnicos de salud rural, de saneamiento ambiental, las enfermeras auxiliares, las graduadas, los técnicos de laboratorio y de todos los servicios diagnósticos, o inclusive que fueran médicos de los centros o puestos de salud, allá en el campo. Posiblemente no tendrían el mismo tipo de respuesta del público a pesar de que todos ellos también son personal de salud y ganan remal, y que los médicos no podrían resolver muchas cosas sin su ayuda. Por los estereotipos que manejamos, no todo el personal de salud significa lo mismo ante los ojos de la sociedad. Por eso, sus demandas tampoco tienen el mismo peso ni posibilidad de reivindicación, aunque todos tengan la misma necesidad o más, inclusive.

¿Qué tal sería que los médicos hospitalarios asumieran la estafeta de encabezar la reivindicación de todo el personal de salud del Ministerio y, sobre todo, exigieran la transformación del MSPAS para convertirlo en un servicio digno para todos, donde ellos y todo el personal pudiera desempeñarse y aprender en condiciones adecuadas, contando con los recursos necesarios para brindar una atención de calidad, como la que luego ofrecerán en sus clínicas particulares?

¿Podrán los médicos hospitalarios asumir un liderazgo que los lleve más allá de una legítima agenda de reivindicación salarial propia, a otra más ambiciosa de liderar la transformación del sistema público de salud?

El “cable a tierra” me dice que no, que los médicos están de manera transitoria en el sector público: unos años en formación de posgrado, soñando la mayoría con instalar su clínica y/o sanatorio privado. A diferencia del IGSS, el MSPAS no ofrece al médico hacer carrera en la institución. Son pocos los que logran una plaza fija como jefes de servicio o departamento, o directores de hospital, casi siempre insuficiente para llenar sus requerimientos de remuneración.

Pero por hoy, al menos, quiero pensar que el médico hospitalario, figura en la cúspide del sistema, será ese motor que dinamice el cambio de fondo en el MSPAS. Sí a los salarios dignos, pero también financiamiento para infraestructura, equipamiento, para expandir la red de servicios en las comunidades y municipios. No creo que los médicos quieran seguir atendiendo en las condiciones terribles en que se atiende en los hospitales públicos, en los puestos y centros de salud, donde a veces ni agua ni drenajes hay.

A la mejor amanecí más ilusa que de costumbre por atreverme a pensar en semejante posibilidad, pero en tiempos de “cisnes negros”, quien quita que los médicos hospitalarios sean ese factor que desbalancee e inicie el cambio en el MSPAS.