Pluma invitada

La desnutrición, un peligro terrorífico

Gustavo Gini

La diferencia entre desnutrición y malnutrición es que en la primera existe una falta en la dieta de calorías y proteínas mientras que en la segunda existe una insuficiencia, exceso o desbalance en la ingestión de uno o varios nutrientes que el cuerpo necesita, como las vitaminas, el hierro, el yodo y otros. Existen muchos tipos de desnutrición, y pueden tener distintos orígenes, entre lo cuales se incluyen la mala alimentación, inanición debida a la falta de disponibilidad de alimentos, trastornos alimentarios, problemas para digerir o absorber los nutrientes o afecciones que impiden que una persona coma.

Un individuo con un estado de desnutrición y una alimentación muy reducida sufre primeramente un consumo energético, gastándose rápidamente sus moléculas energéticas, producidas por las mitocondrias, luego utiliza glucosa de los tejidos y la sangre hasta que se agota. Esta pérdida de glucosa provoca que la próxima fuente de energía sea el glucógeno almacenado en los músculos y el hígado. Este rápidamente se transforma en glucosa y cuerpos cetónicos, proporcionando un aporte de energía. Finalmente su pérdida puede generar apatía, postración hasta un síncope.

Al utilizar la glucosa y los cuerpos cetónicos, el cerebro sufre mucho. En seguida las grasas son liberadas como reservas y se dividen en ácido-graso más glicerol. Este es transportado al hígado, a fin de producir glucosa. En todo este proceso se acumulan moléculas dañinas en la sangre y causa cambios en la salud del paciente. La piel se hace más gruesa, por la pérdida del tejido adiposo subcutáneo. En esta etapa las proteínas de los músculos y del hígado pasan a ser una nueva fuente de glucosa. La gran pérdida de masa muscular ocurre en las regiones más próximas al esqueleto. La fuerza muscular es mínima y, como consecuencia, sigue la muerte.

Las consecuencias de la desnutrición infantil son: niños de baja estatura, pálidos, delgados, muy enfermizos y débiles, que tienen problemas de aprendizaje y desarrollo intelectual, así como mayores probabilidades de ser obesos de adultos. Las madres desnutridas dan a luz niños desnutridos.

Todo lo antes mencionado es la causa de cuadros patéticos de desnutrición. La pobreza, los desastres naturales, los problemas políticos y la guerra pueden contribuir con la desnutrición y la hambruna. Esto no solo ocurre en los países en vías de desarrollo. ¿Por qué, entonces, Guatemala está en los primeros lugares de desnutrición en el mundo, aun cuando es un país dichoso, de gran riqueza natural, donde existen plantas, animales y fuentes de agua, bajo un clima que, a pesar del cambio, todavía sigue floreciendo como el de la “eterna primavera”? La pobreza es la principal causa de desnutrición en el mundo; sin embargo, muchos de los países con hambruna alimentaria están en sitios áridos no cultivables.

Por ignorancia de los gobernantes no se desarrollan técnicas de cultivo como las llevadas a cabo en países como Somalia, Etiopía, Níger, Egipto, Israel o Chile, que demuestran la innovación que se podría utilizar para cultivar en el corredor seco de Guatemala. La agricultura en el desierto proporciona alimentos a millones de habitantes y la recuperación de espacios naturales.

Todos debemos actuar inmediatamente frente a este grave problema, tomándolo como un inconveniente que nos aqueja y no deja desarrollarnos, o de lo contrario continuaremos como un país atrasado y malsano que no cumple con uno de los derechos inalienables del ser humano, que es la salud, y este es un bien público por el que todos debemos velar.