Catalejo

Sobre la visita del vicepresidente Pence

Mario Antonio Sandoval

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Mario Antonio Sandoval
Mario Antonio Sandoval

Mañana se realizará  una muy breve visita del vicepresidente Mike Pence a Guatemala, lo cual, como es lógico, ha despertado el interés de los guatemaltecos interesados en las relaciones entre nuestro país y Estados Unidos, siempre tan difíciles a causa de factores históricos y actuales. Es importante tomar en cuenta el equivocado criterio del gobierno, del presidente Morales y sobre todo de la canciller Sandra Jovel, en especial, respecto a la entrega sin miramientos a la política diseñada  por Donald Trump, con muy serias consecuencias para él incluso dentro de los republicanos, ahora preocupados por un eventual pero casi seguro resultado adverso en las próximas elecciones de medio período, con una casi segura pérdida del Congreso o el Senado.

Es muy conveniente la visita del vicepresidente estadounidense a los lugares afectados por la reciente erupción del Volcán de Fuego. Podrá darse cuenta del absurdo de señalar como culpables de exageración a los medios nacionales e internacionales donde fue publicada la noticia. Esto quedó implícito en el último discurso de Jimmy Morales, quien de esa forma parece colocarse de nuevo en una posición similar a la del presidente Trump. Han pasado tres semanas desde la tragedia, y por infortunio se notan con claridad las acciones de significativo empoderamiento de algunas autoridades, ediles y gubernativas, por lo cual la ayuda no ha llegado en un cien por ciento a las personas afectadas. Ha habido avances en obras materiales, pero fallas en el reparto de algunos insumos.

Sin embargo, parece extraño el señalamiento de esa visita a los damnificados por el hombre más importante del gobierno estadounidense. Un análisis un poco más profundo permite pensar en el tema de la continuación del trabajo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, sobre lo cual evidentemente no se informará con claridad. A causa de la mencionada política internacional guatemalteca a los dictados de Washington, poca duda cabe no solo de otro período de la Cicig, sino el cese o al menos la disminución de los ataques contra dicha entidad, una parte importante de la lucha contra la corrupción apadrinada por Estados Unidos. Quienes la adversan de seguro lo considerarán un bofetón, pero no lo es a causa de la ya conocida posición estadounidense.

Es ocasión propicia para permitirle al vicepresidente Pence observar por sí mismo quiénes son el tipo de personas afectadas por la infame tolerancia cero contra los inmigrantes ilegales. Aunque a causa de las críticas mundiales y sobre todo internas, tanto de demócratas como de republicanos, se dio parcialmente marcha atrás, porque solo dejarán de separar a los niños, lo cual era de veras una monstruosidad. Además, el daño para Estados Unidos ya fue hecho internacionalmente. Por un mensaje recibido, me enteré del comentario de un ciudadano estadounidense, para quien no es verdad la pobreza de los emigrantes porque disponen de seis mil dólares para pagarle a los coyotes!!! Es solo un ejemplo de la incapacidad intelectual de algunos.

El vicepresidente debe ver por sí mismo por qué la corrupción es una de las raíces de la tragedia de los niños migrantes, porque a causa de este flagelo no hay educación, salud ni bienestar, pues a los contribuyentes guatemaltecos les resulta oneroso mantener a gobiernos integrados por ineptos y rapaces funcionarios, muchos de los cuales incluso financian oficinas de cabildeo en Washington para interferir en la política exterior estadounidense. Por lógica, ese dinero no sale de los bolsillos de los políticos, sino son recursos con orígenes oscuros, o más bien clarísimos, interesados en entorpecer a la justicia. El funcionario visitante se encontrará con los tres presidentes del Triángulo Norte, a la vez mayores fuentes de inmigrantes en el istmo.