Bien Hecho 2019: Kitsord, la lengua de señas no conoce fronteras

Romper las barreras sociales del lenguaje de signos fue el motor que impulsó la creación de una aplicación tecnológica.

Charlie Galdámez y Diego Carranza son dos integrantes del equipo directivo de Kitsord, y confían en poder ayudar  a más personas de todo el mundo. (Foto, Prensa Libre: Keneth Cruz).
Charlie Galdámez y Diego Carranza son dos integrantes del equipo directivo de Kitsord, y confían en poder ayudar a más personas de todo el mundo. (Foto, Prensa Libre: Keneth Cruz).

Un padre que logró comunicarse por primera vez a través de la lengua de señas con su hijo o un médico que brindó una consulta al usar sus manos para comunicarse con su paciente, son solo algunos de los ejemplos que motivan todos los días a cuatro jóvenes a seguir adelante con su proyecto tecnológico.

Kitsord es una plataforma que permite aprender la lengua de señas, de una manera fácil, cómoda y accesible.

La aplicación fue creada por los guatemaltecos Charlie Galdámez, Kevin Sánchez, Luis Pedro Méndez, Carlos Villagrán y Diego Andrés Carranza, quienes integran un equipo y comparten que la idea surgió debido a la necesidad que tenía una persona cercana de trabajar con sordos y no conocía la lengua de señas para poder comunicarse con ellos.

El camino no ha sido fácil para los emprendedores, y en algunos momentos han pensado en ya no continuar, pero al escuchar nuevos testimonios y los resultados positivos de este año, perseveran y trabajan para alcanzar a más personas que les puede cambiar la vida.

“Nos dimos cuenta de que la gente estaba utilizando la aplicación y recibíamos comentarios alentadores, entonces nos dimos cuenta de que teníamos algo importante, una herramienta de inclusión”, afirma Diego Carranza, encargado de diseño y material multimedia.

Precisamente por el aporte que Kitsord brinda a la sociedad fueron seleccionados para el presente artículo de Bien Hecho en el área de proyección social, por lo que dijeron sentirse emocionados.

Compromiso al 100%

Según Charlie Galdámez, socio fundador de Kitsord, la aventura que comenzó hace cinco años se convirtió en un proyecto de vida, y espera continuar con el trabajo para lograr un mayor alcance a escala mundial, porque así de grande es el sueño y la posibilidad de impactar a más sociedades, especialmente la guatemalteca.

Actualmente suman 150 mil descargas, las cuales se registran principalmente en Guatemala, Argentina, México, España, Chile y Colombia.

Carranza comparte que comenzaron a incluir anuncios en la aplicación para tener un sondeo de cómo se mueve el mercado.

“Estamos pensando en movernos a un modelo de suscripciones o contenido más especializado para poder monetizarlo”, agrega.

A futuro planean seguir agregando contenido de otros países, y esperan incluir a México y Argentina, además de seguir mejorando la aplicación al añadir nuevos retos y formas de aprender. Asimismo, contemplan que a finales de este año esté disponible para el sistema operativo IOS.

Tienen un potencial bastante alto para crecer, ya que es una herramienta que puede ser modificada de acuerdo con el lugar donde reside la persona, y así utilizar la lengua de señas de su país. Para mejorar la aplicación podrían agregar más actividades y ejercicios, además de imágenes relacionadas con el tema que se ve.

Apoyo es fundamental

Los emprendedores aún necesitan apoyo de inversión, porque hasta la fecha el capital que aportan es propio.

En el 2017 ganaron el primer lugar en la categoría Emprendedor del App Challenge, organizado por la Gremial de Tecnología e Innovación adscrita a la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), y solicitaron en lugar de capacitaciones la posibilidad de convertirlo en capital, y fue así como lograron captar Q15 mil.

Luego, en el 2018 se integraron a la aceleradora Open Future, lo que les ayudó a mejorar la aplicación, hacer más veloz el proceso para lanzar la nueva versión y completar el desarrollo para el sistema operativo IOS, comenta Galdámez.

Este año lograron establecer alianzas y sinergias con otras instituciones educativas, volvieron a establecer comunicación con el Benemérito Comité Pro-Ciegos y Sordos de Guatemala, la Pontificia Universidad Católica de Chile, entre otros.

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