Autoconocimiento: Una herramienta esencial para convertirse en líder

Quienes ejercen el iderazgo están seguros de sus potencias y con ellas pueden inspirar a la transformación de otras personas.

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El liderazgo puede ser ejercido por todas las personas.
Al situarse como líderes, las personas tienen grandes posibilidades de llevar a cabo una transformación personal y hacia los demás. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Abanderar cambios, mejorar situaciones o transformar un hecho. Aunque suenan parecido, estas ideas podrían caber dentro de las tantas definiciones del liderazgo.

Una frase citada por el escritor estadounidense y especialista en coaching, John C. Maxwell en su libro Los 5 niveles del liderazgo establece que “Liderar es aceptar a las personas donde están, y luego llevarlas a alguna parte”.

La frase nos recuerda que dentro de las transformaciones que ejecutan los lideres, también se reconoce la vital participación de otros, más allá de un “yo”.

Al leer esto, es posible que en muchos surja la pregunta “¿Puedo ser líder?”.

La psicóloga Mayra Moraya infiere que no a todas las personas se les complica imaginarse como líderes, ya que hay quienes pueden reconocerlo de manera más sencilla al notar que su conducta o comportamiento es imitable o bien, cuando sus opiniones son valoradas con más atención.

No se puede liderar sin considerar a las otras personas en un grupo.
Es necesario que los líderes tomen en cuenta la participación de quienes le rodean en un grupo. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

“Todo su comportamiento puede influir sobre los demás. En ese momento es pertinente que las personas se pregunten si el liderazgo que ejercen es constructivo o no”, dice Morataya.

El liderazgo no siempre es ejercido desde y hacia buenas intenciones. Incluso por falta de información, hay líderes que operan de manera negligente y perjudicial tanto para sí mismos como para quienes le rodean en distintos ámbitos.

Para Yesid Barrera, coach ontológico, lo anterior se ha visto en muchos casos cuando las figuras de autoridad y con poder -ya sea en trabajos, familias, gobiernos u otros grupos-, buscan mandar y no liderar a sus allegados. El liderazgo sobrepasa las órdenes e implica una transformación tanto personal como colectiva.

Líderes que se conocen

Los cambios implican seguridad y confianza en quienes los propician. Ya sean positivos o negativos, son posibilitados por artífices que trabajan desde la convicción, una de las más grandes características de los líderes.

“Creo que muchas personas que resultan ser verdaderos líderes están conscientes de sus capacidades para transformar. Hay otras que pueden dudarlo por situaciones como una baja autoestima y un mal autoconocimiento de sus fortalezas. Son personas que no saben que tienen madera de líder”, expresa Mayra Morataya.

La psicóloga argumenta que el liderazgo va de la mano del autoconocimiento, ya que desde allí el líder reconoce todas sus habilidades y debilidades.

Al tomar en cuenta sus fortalezas, los líderes disponen de herramientas que les permiten guiar a sus grupos de la manera más eficaz. Las debilidades también son útiles, puesto que, al reconocerlas, pueden nombrar todo aquello que deben modificar y a la vez pueden trabajarlo para que no se interponga en su liderazgo, comenta Morataya.

Quienes ejercen el liderazgo a sabiendas de sus puntos fuertes y débiles, tienen mayor oportunidad de manejar sus emociones correctamente.

Muchas personas que resultan ser verdaderos líderes están conscientes de sus capacidades para transformar. Hay otras que pueden dudarlo por situaciones como una baja autoestima y un mal autoconocimiento de sus fortalezas.

“Esto ayuda a trabajar en lo que adolece y aporta en saber cuáles son los límites que hay para respetar y ser empático con quienes le siguen”, argumenta Mayra, quien no desestima que el buen manejo emocional y los cambios ejercidos por el líder tienen el poder de inspirar a otros.

La especialista explica que desde el solo hecho que el líder se reconozca de manera integral y que desarrolle un buen trato hacia los demás, “es algo digno de inspiración”.

Mayra también destaca que el autoconocimiento tienen una estrecha relación con la resiliencia, puesto que se trata de un elemento distintivo en la personalidad de los líderes positivos.

La resiliencia ayudará a que los guías logren superar de manera asertiva las adversidades, ya que, ante una situación de crisis vivida en el grupo, los integrantes se avocarán al líder quien debe afrontarla de manera responsable.

Conocerse para inspirar

El coach Yessid Barrera comenta que muchas veces hay quienes desean liderar, pero no se conocen. Por esta razón, los procesos que buscan desarrollar hacia con ellos mismos y otras personas no logran concretarse a cabalidad.

El especialista sugiere a los posibles líderes hacer una pausa y preguntarse: ¿Cómo soy?, ¿Qué me gusta hacer? o ¿Con qué me siento cómodo?

Todas las personas son importantes en un grupo.
Ser líder de un grupo implica reconocer los valores propios y de los demás. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

“Si las personas logran conocerse, estarán llegando a una nueva fase, ya que estarán más cerca de una aceptación y no se verán en la necesidad de pelear con ellas mismas. Esto dará una estimación personal al liderazgo que vayan a ejercer”, comenta Barrera.

Yessid apunta que los líderes deben “traspasar el umbral propio”, para que luego puedan acercarse, liderar e inspirar a los demás. “Cuando descubren sus capacidades pueden comenzar a verlas en los demás, y así podrán guiarlos”, agrega.

Para acercarse al autoconocimiento, la psicóloga Morataya sugiere a los líderes en construcción responderse las siguientes preguntas: ¿cuáles son mis fortalezas y debilidades?, ¿cuáles son los valores más importantes para mí?, ¿cuáles son las emociones que más vivo en el día? y ¿qué emociones le cuesta manejar?


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