Jefes autoritarios: Una falla común en las empresas

Cuando no se validan las opiniones de los colaboradores, aquellos considerados líderes tienen la responsabilidad de escuchar y practicar la empatía.

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Un problema común entre los jefes se destaca por el exceso de ego y el no reconocimiento de las demás partes en el grupo. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
Un problema común entre los jefes se destaca por el exceso de ego y el no reconocimiento de las demás partes en el grupo. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Cualquier tipo de organización en la que confluyan varias personas requiere de consenso, respeto, complicidad y un liderazgo que procure la transformación tanto colectiva, como individual de cada sujeto respecto a una meta común.

Ante ello podría surgir la pregunta: ¿De qué se requiere para que alguien se aproxime al rol de líder? Y, sobre todo: ¿Cuáles son las facultades que lo hacen una persona idónea para el liderazgo?

De acuerdo con la psicóloga clínica Adalyd Belloso, las personas consideradas lideres deben tener la capacidad de influir, motivar, organizar y llevar a cabo acciones que involucren a otras personas en un marco de valores hacia el mismo fin.

No obstante, muchas veces la palabra “líder” suele confundirse con ser “jefe”, dice Belloso. De acuerdo con la psicóloga, el primer concepto alude a un acompañamiento dirigido hacia el aprendizaje, y la segunda hace referencia a las órdenes en estructuras jerárquicas.

El coach tanatológico Yesid Barrera agrega que “el liderazgo no es algo que se hace para las personas, sino con ellas”. Para lograrlo se debe fomentar la guía y el involucramiento entre sujetos del mismo grupo, agrega Barrera.

Lo anterior aplica de igual manera al ámbito empresarial donde los encargados de equipos deberían fomentar actitudes que transformen y contagien de manera positiva a las personas. Esto debería surgir en paralelo a la operatividad y producción que trazan las empresas, argumentan Yesid y Adalyd.

El autoritarismo y sus efectos en el área laboral

Pero más allá de las acciones que se esperarían desde un puesto de liderazgo positivo, las circunstancias y las personalidades no siempre serán orientadas hacia una praxis idónea. “Los líderes también son personas y pueden cometer errores”, subraya Barrera.

El especialista en coaching expresa que una gran parte de las fallas en la operatividad de un líder dentro del ámbito empresarial surgen de situaciones donde el ego le sobrepasa y, por ende, decanta en situaciones de autoritarismo y falta de empatía sobre los demás.

“Pensar que solo el líder está arriba de una jerarquía puede provocar que las relaciones se desgasten. Otros errores en esa vía pueden ser el no crear relaciones y tampoco confianza. Cuando no hay confianza, no hay cooperación; cuando no hay cooperación, no hay equipo. Pero de esa forma no habrán resultados”, apunta Yesid.

Exigir de manera insistente, no contemplar descansos y no escuchar a los colaboradores son señales de autoritarismo laboral. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Amenazar, no escuchar a los integrantes del equipo, o no contemplar el descanso son algunas de las manifestaciones detrás de actitudes autoritarias donde prima la visión del jefe y no del líder, señalan los especialistas.

Adalyd subraya que el autoritarismo en los jefes también afecta a la operatividad de las metas ya que puede llevarlos a incurrir en una falta de claridad en cuanto a lo que se busca cumplir.

El hecho de no saber qué se quiere o se persigue de manera constante terminará por desmotivar a las personas, dice la psicóloga.

Reconocer y transformar los errores

Belloso subraya que siempre es posible que los líderes reconozcan sus falencias. Esto dependerá de su voluntad y de la retroalimentación que estén dispuestos a recibir. “Solo escuchando se puede reconocer los errores en el ámbito empresarial”, dice.

Para concretar esta dinámica, la psicóloga recomienda a los lideres comenzar por un diálogo individual diario o semanal en el que se dispongan a evaluar cómo ha sido su comportamiento respecto a los colaboradores.

Preguntarse si las acciones de liderazgo se hacen desde el hostigamiento o desde la construcción grupal pueden ser dos puntos de partida.

Esto permitirá que los encargados de equipos reconozcan sus acciones y que a la vez, tengan la disposición de procurar espacios similares con quienes trabajan cada día.

Tener un diálogo individual y saber escuchar, son pasos importantes para construir un buen liderazgo. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

De acuerdo con Belloso, un líder debe comprender cómo se sienten y qué piensan los colaboradores respecto a su función como encargado de dirigir las metas en común. Esto podría realizarse cada semana, además de reuniones enfocadas a evaluar el rendimiento laboral, dice Adalyd.

“Un buen líder también es quien sabe escuchar. Por eso, la conexión más importante es a través de la empatía. Esta tiene dos fases: la cognición y la emoción. Con la primera se entiende a las otras partes y es cuando se logra escuchar. En la segunda, se empatiza desde la emocionalidad”, agrega el coach Yesid Barrera.

Yesid expresa que es necesario tomar en cuenta la pasión de todos los integrantes en el grupo. En ese reconocimiento de las otras partes, surgen los cambios, dice el coach.

A decir del especialista, todas las personas pueden errar y con ello, encontrar una oportunidad de crecimiento. No volver a caer en la misma falla es un gran trabajo que, de realizarse dirá mucho de la capacidad de un buen líder ya que se transformará a él y sus equipos.


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