Hace 100 años: Cae el que nunca creyó que caería, Manuel Estrada Cabrera

El 8 de abril de 1920 comenzó la caída del dictador Manuel José Estrada Cabrera, quien luego de una semana trágica fue derrocado.

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Retrato del presidente Manuel Estrada Cabrera, actualmente se encuentra en resguardo de sus bisnietos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Retrato del presidente Manuel Estrada Cabrera, actualmente se encuentra en resguardo de sus bisnietos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Un telegrama fue la chispa que encendió las mechas en los fuertes de San José de Buenavista —ahora museo militar en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias— y San Rafael de Matamoros, en la zona 1 capitalina, las guarniciones militares de la Penitenciaría, de la Estación de Radio Inalámbrico, —ubicada al pie de la colina del Fuerte de San José—, de La Aurora, el Guarda Viejo, del Aceituno y la Guardia de Honor, el 8 de abril de 1920, un día considerado oscuro para el Movimiento Unionista y el inicio de una semana trágica que dejó más de mil muertos y la caída del dictador Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó durante 22 años.

Estrada Cabrera mantuvo el poder por cuatro períodos de gobierno, marcados por restricciones a las libertades ciudadanas y elecciones amañadas. En el primer período (1898 a 1904) eliminó la libertad de prensa y la de asociación; también militarizó la educación pública.

En el segundo (1905-1911), se declaró una peste de viruela, falleció la madre del mandatario y la primera esposa de este, al igual que su primer hijo, Diego, y el cambio del dólar estaba a 18 pesos.

Para el tercer período (1911- 1917), el que se suponía sería el último, Estrada Cabrera cerró la Escuela Politécnica luego de haber sufrido un atentado con bomba por parte de un grupo de cadetes, y fundó la Academia Militar —donde hoy funciona el Ministerio de la Defensa, en la Avenida de La Reforma—, dirigida por oficiales españoles, y su hijo Francisco se suicidó tras regresar de Europa.

En el último período (1917-1920) se consolidó su imagen de déspota; el sufragio universal era ley. A pesar de que para 1920 la población era de dos millones de personas, Estrada Cabrera fue reelecto por 10 millones de votos, luego de que los mozos fueron obligados a votar varias veces. Los terremotos de 1917 fueron la puerta para el declive del dictador, a quien se le criticaba por las respuestas tardías de su Administración para los afectados.

Rodrigo Fernández Ordóñez es uno de quienes relatan los hechos de la denominada “semana trágica”, en un escrito titulado La violenta caída del tirano Manuel Estrada Cabrera, publicado en la página de la Facultad de Educación de la Universidad Francisco Marroquín.

Fue el 8 de abril de 1920 que la Asamblea Nacional declaró interdicto a Estrada Cabrera y nombró a Carlos Herrera y Luna como presidente interino. A partir de ese día, y durante una semana, hubo enfrentamientos cruentos que lo llevaron a la derrota.

El 11 de marzo miles de ciudadanos participaron en una manifestación contra el gobernante, pese a los francotiradores con órdenes de disparar contra quien portara la bandera, pero no pudieron porque el honor militar no les permitió disparar contra el símbolo nacional. La movilización fue reprimida. Varios agentes secretos dispararon contra los inconformes y causaron varios muertos y heridos.

Estrada Cabrera se defendía desde su residencia en La Palma, desde donde dirigía los cañones que disparaban sus balas a los Unionistas, incluso intentó destrozar el cuartel general de estos en la finca El Zapote.

El dictador se rindió el 14 de abril. A su lado solo quedaba el poeta y político José Santos Chocano. Muchos de sus colaboradores fueron encarcelados y a al menos 12 lincharon en la Plaza de Armas.

 

El Mapa en Relieve fue una de las construcciones encomendadas por
Manuel Estrada Cabrera. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

De acuerdo con José Cal, doctor en Historia y Estudios Humanísticos, Estrada Cabrera fue depuesto por dos factores fundamentales: el autoritarismo de su régimen que reprimía hasta la muerte a la oposición política y, por eso mismo, diversos sectores urbanos: élite, sectores medios y sindicatos empiezan a oponérsele. Tampoco se puede dejar fuera la situación internacional: Estados Unidos ya no estaba conforme con la política económica conservadora de su régimen, lo que afectaba sus intereses financieros y políticos.

El catedrático de Historiografía de Guatemala considera que más allá de hacer comparaciones con la historia moderna del país, “hay que resaltar dos procesos: cómo a partir de este momento Guatemala registra una importante movilización social para deponer a varios presidentes (Estrada Cabrera, Ubico, Ydígoras y Pérez Molina), lo que se da por la continuidad autoritaria que se registra en su historia contemporánea lo que incide en la cultura política de la población”.

Generalmente, la postura autoritaria se asocia con militares y los levantamientos civiles ocurren luego de que la población se harta de la opresión. En el gobierno de Jimmy Morales hubo intento de movilizaciones como las del 2015, pero no se concretaron. “Estrada Cabrera no era militar, y en el caso de los otros gobernantes, creo que su posición obedece, en ambos casos, a la apuesta de Estados Unidos por hombres fuertes con formación militar, aunque Pérez Molina frustra sus expectativas por su amplia colusión con el narcotráfico. No pudo haber una movilización en contra de Morales porque un amplio segmento de los sectores medios votó por él”, comentó Cal.

El investigador señaló: “Allende a hablar de que el autoritarismo de Estrada Cabrera se debió a su difícil historia personal —fallecimiento de familiares cercanos—, no hay que olvidar que era un hombre de régimen: desde que era funcionario público aplicó la ley con dureza y eso lo formó como hombre autoritario que supo mantenerse dentro del sistema para acceder a la primera línea del poder político por su relación con la élite quetzalteca que lo llevó al poder”.

Durante la dictadura de Estrada Cabrera hubo algunos cambios en educación y cultura. Ordenó que se reabrieran las escuelas públicas que había cerrado temporalmente Reina Barrios y las Normales se convirtieron en escuelas de oficios. Estableció las Fiestas Minervalias, en honor a la juventud estudiosa. En todas las cabeceras departamentales se erigieron templos a Minerva —diosa griega de la sabiduría—, los más impresionantes fueron los de Quetzaltenango y la capital. También se construyó el Mapa en Relieve, en el Hipódromo del Norte.

Todd Little Siebold, en Guatemala y el anhelo de modernización: Estrada Cabrera y el Desarrollo del Estado, 1898-1920, artículo publicado en el Anuario de Estudios Centroamericanos, de la Universidad de Costa Rica, en 1994, señala: “Durante los primeros veinticinco años de su gobierno, los Liberales tuvieron éxito en la creación del progreso formal que tanto anhelaban. Expandieron de manera consistente el papel del Estado durante sus años de gobierno, incluyendo educación, desarrollo de infraestructura, salud pública, defensa, funciones policíacas y el fomento del comercio exterior. Para 1898, la práctica de extender el Estado era una tradición firmemente establecida. Estrada Cabrera simplemente dio seguimiento a este legado del Liberalismo iniciado por Barrios en la década de 1870 y continuado por los caudillos que le siguieron”.

“En todos los periodos presidenciales ha habido algunos avances en distintos campos, lo que pasa es que a veces se quiere ver todo en blanco y negro. La década de los veinte tuvo un debate intelectual muy importante sobre la necesidad de un cambio en el país. Fue un periodo en el que Estado Unidos consolidó su poder, con la entrada de United Fruit Company”, dijo Cal.

En el gobierno de Estrada Cabrera se otorgaron varias concesiones que fueron el motor de la economía y el comercio en el país. La United Fruit Company llegó a controlar el cuarenta por ciento del territorio cultivable del país y otros de Centro América. La influencia de esta compañía fue tanta, que, según se dice, “pusieron” a los presidentes en Guatemala hasta Jorge Ubico.

En Quetzaltenango

El historiador Francisco Cajas Ovando, cronista de Quetzaltenango, cuenta que, en Xela, los hombres se reunían para hablar de política, como siempre se hace. “Los señores quetzaltecos de antes, cuando escuchaban el nombre de Manuel Estrada Cabrera se levantaban el sombrero. En la escuela oía que era un tirano, y eso me dio la pauta para investigar”, dijo.

“Cuando fui director del Archivo Histórico de Quetzaltenango me enteré de cosas grandes que hizo en favor de la ciudad, que tiene una enorme deuda a uno de sus hijos más ilustres. Gracias a él nació la idea del Ferrocarril de Los Altos, el Templo a Minerva, el instituto de varones, el instituto de señoritas; dio el dinero para terminar el Palacio Municipal y la compra de la parte trasera de esa manzana para concluir la obra, fue el que más escuelas inauguró y más casas de salud para ancianos hizo en su periodo”, comentó.

Según Cajas Ovando, Estrada Cabrera fue el primero en ordenar que se abrieran carreteras a doble carril, en 1914 ya había sesenta rutas con esa modalidad.

“Todos los viejitos quetzaltecos hablaban lindezas del presidente —Estrada Cabrera—, lo adoraban. Incluso, cuando falleció, el pueblo de Quetzaltenango se alborotó. Le mandaron una nota al presidente Orellana para que lo liberara, y cuando murió pidieron que trasladaran su cuerpo. Hay actas en la municipalidad que registran la masividad del velatorio”, relató.

Cajas Ovando dijo que Estrada Cabrera era admirador de los Nazarenos en Semana Santa y mandó a hacer la imagen de un Nazareno “que fuera distinto a los doloridos o agonizante bajo el peso de la cruz, sino un cristo erguido, noble” que donó en 1910 al hospital de Quetzaltenango, recibido por las hermanas de la Caridad. Para ello contrató al escultor Salvador Posadas, un hondureño que vivía en Guatemala. “La novedad era que las hermanitas tenían un Cristo al que solo le faltaba hablar, le llaman el canchito”, indicó. La imagen, nombrada como patrono jurado de la ciudad altense, se procesiona cada primer domingo de Cuaresma y el Viernes Santo y ha permanecido en el Templo San Juan de Dios.

 

Manuel Estrada Cabrera fue inhumado en el Cementerio General de Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

Cajas Ovando señala que algunos hablan mal de Estrada Cabrera, pero que no fue su voluntad la que lo mantuvo en el Poder sino la del pueblo, pues le pedían que continuara en el cargo. “Un libro que yo vi dice que cuando ocurrió lo de La Palma —los ataques de la semana trágica— renunció porque ya no había comida y para que no sacrificaran a algunos poetas que estaban con él”.

“Para la alta sociedad de la ciudad de Guatemala de aquel tiempo era inaceptable que una persona de provincia llegara a la presidencia y los fuera a mandar, y menos un quetzalteco. Precisamente ese fue el enojo de los hijos de unos ricos de Guatemala que fueron los que gestaron el atentado con bomba en contra de Estrada Cabrera, porque no aceptaban que los mandara un hombre que no era de su altura social, y mucho menos capitalino”, contó.

Agregó: “Cuatro quetzaltecos han tenido el Poder Ejecutivo, dos de forma constitucional y otros dos en triunvirato, de forma temporal. Eso del Sexto Estado no ha sido capricho de la gente de aquí sino porque la región ha estado abandonada desde la época de la colonia”.

“Recordemos a fray Matías de Córdoba, siempre reclamaba el olvido de la capitanía general de Guatemala. Son problemas que se han dado y están latentes”, reiteró.

Actualmente, el panteón de Estrada Cabrera está en abandono y se observa deteriorado. El cronista de Xela señala que el vandalismo ha afectado varias tumbas, no solo la del expresidente. “Aquí está sepultado él, su mamá y uno de sus hijos”, indicó.

El investigador asegura que la admiración por Estrada Cabrera se transmite de generación en generación y que no ha disminuido en el tiempo. “Admiran la figura política y social del exalcalde y expresidente de la República, uno de los hijos más ilustres de Quetzaltenango. Desafortunadamente ha sido atacado de manera muy venenosa por muchos”, aseguró.

El Libro Azul

El documento que exaltaba a Guatemala y lo promocionaba como país para atraer capitales del extranjero, fue publicado en la Administración de Estrada Cabrera.

La obra, la primera impresa a color en el país, de 406 páginas, contiene textos en inglés y en español e incluye “una exposición auténtica del estado del progreso que ha alcanzado este bello y simpático país”, según indica en el prólogo.

También expone datos biográficos de los personajes más prominentes de todos los ámbitos y un compendio de la Historia del país, un rico material fotográfico que evidencia la vida de la sociedad en aquella época y estadísticas oficiales sobre el comercio e infraestructura.

El libro fue editado por Latin American Boureau, a cargo del coronel J. Bascom Jones, como editor, y William T. Scoullar, editor asociado, impreso por Searcy & Pfaff, Ltd., en Nueva Orleans. La casa editorial contrató al poeta guatemalteco

Máximo Soto Hall para la investigación histórica y la recolección de datos. Soto fue el ideólogo del régimen de Estrada, al escribir los discursos del presidente.

Las primeras páginas despliegan una exaltación a la figura del presidente y los logros que se le atribuyeron.

“Las condiciones del liberalismo le impusieron a Cabrera promocionar a Guatemala en el extranjero, para atraer la inversión al mostrar las riquezas del país”, expone el historiador Haroldo Rodas. “Antes del Libro Azul, a Guatemala se le consideraba parte de un proceso colonial, y no tenía la trascendencia que obtuvo después del gobierno de Cabrera; pasaba desapercibida”, añade.

Cal concluyó: “Es importante comprender que el gobierno de Estrada Cabrera es producto de la política personalista, centralizada y autoritaria del régimen liberal en Guatemala que empieza a entrar en crisis, ya que se pasó del modelo caficultor al concesionario con una restricción más dura de las libertades políticas, lo que dio lugar a un proceso amplio de democratización como el de 1944”.

En una carta de un lector, publicada el 1 de septiembre de 1915 en el Diario de Centro América, se describen las impresiones del presidente de la Unión de San Francisco, California, EE. UU., L. A. Moreno, acerca del Libro Azul, sorprendido de la fina calidad del trabajo y de la hábil presentación de datos, así como de “las bellezas que ofrece Guatemala”. “Pocos eran los de estos rumbos que sabían que existía semejante país, y todos ahora admiramos la digna habilidad con que dan a conocer su hermosa tierra”, se refiere. “Si este —Libro Azul— no logra grandes resultados, no hay ninguna forma de publicidad que los consiga”, añade.

Muchas de las fotografías que aparecen en el libro pertenecían al archivo fotográfico del gobierno, donde se plasmaban actividades comerciales, fiestas cívicas o ferias, y que los fotógrafos donaban.

La obra muestra a un ciudadano fuerte interesado en la educación y en el deporte, con escuelas militarizadas. Dedica varias páginas a los indígenas, pero no menciona a la Iglesia. Concluye con un directorio de la ciudad y de algunos departamentos.

En esa época los números de teléfono eran de cuatro cifras.

¿Quién era José Manuel Estrada Cabrera?

  • Nació el 21 de noviembre de 1857
  • Hijo de Pedro Estrada Monzón y Joaquna Cabrera.
  • Abogado de profesión
  • Llegó al poder como presidente interino luego del asesinato de su antecesor José María Reina Barrios
  • Gobernó el país del 8 de febrero de 1898 al 15 de abril de 1920
  • Falleció el 24 de septiembre de 1924