La Florida y El Porvernir, asentamientos clásicos de la Cuenca El Mirador

En la zona de El Mirador  se desarrollaron  varias ciudades durante el Preclásico, pero la cuenca también fue ocupada en el Clásico, como lo evidencian  La Florida y El Porvenir.

En “El Porvenir” se han rescatado algunas piezas cerámicas y, en una subestructura, se halló un fragmento de un mural pintado sobre estuco que data del Clásico temprano. (Fotos: Andrés Girón / Proyecto Cuenca Mirador)
En “El Porvenir” se han rescatado algunas piezas cerámicas y, en una subestructura, se halló un fragmento de un mural pintado sobre estuco que data del Clásico temprano. (Fotos: Andrés Girón / Proyecto Cuenca Mirador)

La última de seis entregas especiales sobre las investigaciones recientes en  la Cuenca  Mirador concluyen hoy con La Florida y El Porvenir. Ambos lugares tuvieron ocupación en el período Clásico, luego del primer apogeo que hubo en las tierras bajas mayas.

Núcleos residenciales

La Florida queda, aproximadamente,  a dos horas a pie desde la comunidad Carmelita. Este sitio arqueológico tuvo una larga ocupación. Estuvo habitado desde el Preclásico medio hasta el Clásico terminal. Pero su período más fuerte fue el Clásico tardío, entre el 600 y el 800 d. C. 
Carece de estructuras piramidales monumentales. Su zona núcleo es atípica porque no sigue los esquemas arquitectónicos de las acrópolis de sus ciudades vecinas, erigidas en el Preclásico.
La función de las construcciones del Clásico tardío es básicamente la delimitación de espacios. En el centro de los patios predominaba un edificio destinado a los nobles o cabezas de familia. Al aumentar los miembros se edificaron, en el mismo patio, nuevas habitaciones.
El único vestigio al descubierto es uno tipo palacio al que se identifica como Estructura 1, el cual se encuentra  al oeste de la ciudad. Contó con varias habitaciones abovedadas y tuvo otras residencias menores a su alrededor. Esa es la peculiaridad de La Florida, varias construcciones que crean numerosos núcleos habitacionales esparcidos en una zona de aproximadamente  un kilómetro cuadrado. 
Se han registrado más de cien de estos conjuntos y unas 350 cimentaciones. Su disposición lleva a pensar que en la organización fueron vitales los grupos familiares, que se concentraban alrededor de uno o varios patios. Su configuración social estaba basada en élites menores, viviendo alrededor de estos grupos-patio.

Edificios

La Estructura 1, que tuvo una decena de recámaras, se estima que fue construida en el Clásico tardío (600–800 d. C.) y que en este vivió la jerarquía más alta. De norte a sur mide 15 metros, de este a oeste unos 10. Tiene cinco de alto. Son también significativas las estructuras 44 y 34.
La primera es del Clásico tardío y fue construida sobre una antigua plataforma del Preclásico. Tuvo varios recintos abovedados y sus muros estuvieron ornamentados con estuco y pintura roja. Fue objeto de muchas modificaciones durante su ocupación. El otro edificio queda al norte  sobre una plataforma de casi 60 metros de largo.
En varios puntos se han encontrado restos de cerámica policromada, así como trincheras de saqueo.

Centro de distribución

La Florida tiene un arroyo en la parte sur, con una importante fuente de pedernal. Son frecuentes también los restos de este material, lo que lleva a pensar que sus habitantes se dedicaron a tallarlo y comercializarlo.
Las excavaciones indican que la explotación data del Preclásico medio. Los depósitos masivos apuntan a que  funcionó como un centro de distribución de artefactos líticos, y que pudo surtir a sitios del norte.
Igual pudo suceder con las hojas de la palma conocida localmente como guano, usadas en las tierras bajas para fabricar  techos de casas. Ciudades como El Mirador o Nakbé carecían de esta planta, mientras que los extensos mantos de La Florida pudieron abastecerlas.

Reocupación

La explosión demográfica del Clásico ocurrió en todas las urbes de  las tierras bajas, pero a la Cuenca de El Mirador llegó gente a reocupar los sitios que habían sido abandonados en el Preclásico.
Hubo un declive poblacional parcial cerca del 150 d. C. Después hubo una ocupación significativa en casi todos los sitios del área, a partir del 300 d. C., que estuvo seguida de una explosión demográfica en el final del Clásico temprano, cerca del 550 d. C. Tanto La Florida como El Porvenir son ejemplos de este fenómeno.
Es  ese segundo apogeo, por espacio de 80 a cien años, se produjo la cerámica tipo Códice, característica sobre todo del norte de Petén y del sur de Campeche, en México. Urbes como La Florida, El Porvenir,  El Mirador, El Tintal y Nakbé destacaron en su producción, motivo por el que fueron muy saqueadas para satisfacer el mercado negro.
Lamentablemente, indican los arqueólogos, los más altos niveles de depredación ocurrieron en   los sitios que se especializaron en su elaboración, por tener las mejores piezas. Las décadas de 1970 y 1980 fueron las de mayor saqueo, pero este es un problema que a menor escala persiste, en especial cerca de Campeche (México) y la parte norte de Belice.

El Porvenir

Es más grande que La Florida.  Permaneció durante el cambio del Preclásico al Clásico y está a 13 km al suroeste de El Mirador.  Su núcleo tiene  3 km cuadrados; es un área extensa para una ciudad del Clásico. Tiene pirámides, palacios y bastantes residencias abovedadas; estas, al igual que en La Florida, están dispuestas alrededor de patios.
Su ocupación temprana data del Preclásico tardío, cerca del 300 a. C., pero ese primer asentamiento ocupó la parte norte, para el Clásico la población se asentó al sur, cerca de un reservorio de agua.
De la Cuenca, El Porvenir  resguarda los templos más representativos del Clásico tardío. Tiene escalinatas salientes y cresterías, un poco parecidos a los templos I y II de Tikal, ciudad con la que es contemporánea. Sus pirámides se parecen pero son más pequeñas y menos elaboradas, pero ya es posible reconocer el patrón arquitectónico. 
Además de templos, hay calzadas y plazas. También hubo aguadas, sobre todo en la parte sur, donde hubo dos principales. Una aún está en uso para actividades como la extracción de chicle y de hoja de xate. Mide unos cien por 120 metros, cuando el promedio de tamaño regular es de 60 por 60.

Calzadas

Tuvo rutas internas,  algo nuevo para el periodo Clásico, pues hasta hace poco se conocieron gracias al uso de radares. El sendero fue de carácter político y administrativo porque comunica un sector claramente de un rango más alto hacia otro de iguales características.
Los caminos de El Porvenir  no eran elevados como los de El Mirador, tampoco estaban delimitados por muros paralelos. Su tratamiento era más práctico, tenían menos capas de  relleno y para construirlas emplearon menos estuco. 
Al igual que Nakbé, la ciudad estuvo comunicada con El Mirador por medio de una calzada propia que se presume data del Preclásico. Esto es otro hallazgo reciente pues es una ruta distinta a la principal que conectó varias ciudades del área.
El radar halló más. Otra calzada cruza la frontera con México y conduce a la región del Río Candelaria, que nace en Guatemala y desemboca en el Golfo de México. Esta fue una zona muy importante para la agricultura por ser fértil.
Una más fue localizada en dirección a Campeche, pero debido a que su extensión excedía la cobertura del radar se desconoce hasta donde conducía.

Mural

Otro hallazgo notable, debido a la exploración de una trinchera de saqueo, consiste en un fragmento de un mural localizado en la estructura interna de un edificio. Fue cubierta cuando una nueva capa se agregó sobre el diseño original.
El mural es del Clásico temprano, está pintado sobre estuco y tiene representaciones de Acán, considerado el patrón del sitio. Este dios está asociado al consumo de licor, es la versión maya de Baco, la deidad del vino en la mitología romana.
Acán está presente en toda la cuenca del río San Pedro Mártir, en el suroeste de El Mirador. Su mural es importante porque casi no hay piezas de este tipo que procedan del Clásico temprano, un período en el cual no hubo mucha ocupación en el área.

Fuentes: Carlos Morales Aguilar, arqueólogo, coordinador del programa de mapeo y analista de información geográfica; Edgar Suyuc, arqueólogo del Proyecto Cuenca Mirador.