Jonestown y Venezuela

Opinión

<div> Hace 40 años, en noviembre de 1978, la opinión pública mundial fue estremecida por la noticia, proveniente de Guyana, del homicidio-suicidio en masa de alrededor de 900 personas, en su mayoría miembros de la secta religiosa norteamericana El Templo del Pueblo. El culto, originado en California y dirigido por el sedicente “obispo” Jim Jones, había iniciado, a partir de 1973, el experimento de crear en la selva del Esequibo, zona   básicamente despoblada y reclamada por Venezuela, una comunidad agrícola, Jonestown, sobre bases colectivistas neocomunistas, que recordaba un poco los modelos del socialismo utópico de Owen y Fourier. La masacre se inició con el asesinato de Leo Ryan, miembro demócrata de la Cámara de Representantes de los EE. UU., quien encabezaba una comisión de investigación que había viajado al Esequibo para investigar las denuncias sobre maltratos a algunos miembros del culto. El gobierno guyanés había favorecido de múltiples maneras el establecimiento del Templo del Pueblo y la secta había correspondido, entre otras cosas, apoyando al partido de gobierno, el PNC de Forbes Burnham, en las campañas electorales. En relación al Templo del Pueblo es interesante destacar lo que está claramente delineado en el libro del Latin American Bureau sobre Guyana: The Fraudulent Revolution (1984): “Para el gobierno de Guyana, uno de los propósitos útiles atendido por la existencia de Jonestown era que una población de ciudadanos norteamericanos en un territorio reclamado por Venezuela crearía las condiciones para una intervención de los EE. UU. en apoyo de Guyana, en el caso de una invasión venezolana del territorio”. Las siguientes frases del mismo Jim Jones dirigidas en 1977 a un ministro guyanés no dejan dudas al respecto: “Yo le prometo que, junto con todo mi pueblo, moriré defendiendo sus fronteras… Preferimos ampliamente morir defendiendo esta nación socialista que regresar a la tierra sádica y fascista de dónde venimos…”</div>

Perverso efecto de cierto financiamiento

Opinión

Se ratifica con demasiada frecuencia que a los políticos les importa muy poco la opinión de los ciudadanos y cada vez dan mayores muestras de tener compromisos más sólidos con sus financistas, quienes imponen las reglas y buscan evitar a toda costa la promulgación de leyes que afecten sus intereses.

1981: masacre en el paraninfo universitario

Hemeroteca

El 29 de enero de 1981 se produce la masacre de nueve estudiantes universitarios en las instalaciones del antiguo Paraninfo Universitario quienes se encontraban en un acto académico. Trascendió también la muerte del licenciado Bernardo Lemus Mendoza el mismo día.