Volver a creer

Editorial

El valor de ser un guatemalteco de valores coherentes va más allá de la religiosidad, va más allá de la urbanidad y va mucho más allá de señalar los defectos o las situaciones que no nos gustan de los demás. El valor de ser un guatemalteco de bien abarca la tolerancia y la paciencia, incluye el pacifismo y el afán de mejora constante, pero también radica en un repudio total a la corrupción, a los malos manejos del erario, al nepotismo y las decisiones clientelares, que siempre terminan por minar la confianza pública.

Los dobleces de la moral

Opinión

Hoy se cierra el año. Esta noche se realiza el ejercicio de una contabilidad obligada de avances y retrocesos, de promesas incumplidas, así como de sueños aplastados por decisiones ajenas y pasividades propias. En este lapso de días, semanas y meses transcurridos desde el último recuento anual han desfilado acontecimientos que por repetidos han dejado de llamar la atención y se han sumado a una agenda noticiosa impermeable a las emociones. En ella se suceden las tragedias y se acumulan las frustraciones, pero nada de eso cambia la perspectiva ni modifica las actitudes egocéntricas de una humanidad cada vez más centrada en sus pequeños objetivos personales.

Otros siempre valoran más a mis hijos

Opinión

<div> Prudente padre es el que conoce a su hijo”. William Shakespeare</div><div> Aparte de la responsabilidad que los padres tienen por sus hijos por el simple hecho de la pertenencia la cual no está sujeta a explicaciones, hay un elemento que no se puede negar, este es el concepto de aprecio que se tiene hacia nuestros hijos, por ello es lo más normal todo el sacrificio y esfuerzo que se hace por ellos para sacarlos adelante.</div>