Cómo dormir 8 horas a los 80 años

Los expertos dicen que no por ser mayor se duerme mal, los hábitos tienen mucho que ver. Aquí algunos consejos.

Los dolores crónicos o las enfermedades pueden disminuir la calidad del sueño. Foto: DPA
Los dolores crónicos o las enfermedades pueden disminuir la calidad del sueño. Foto: DPA

Parece ser una verdad no escrita, que a medida que pasan los años es más difícil conciliar el sueño. Incluso adultos que no han llegado la tercera edad experimentan trastornos de sueño.

Muchas personas mayores se despiertan tempranísimo, dan vueltas en la cama e intentan volver a conciliar el sueño pero finalmente no pueden terminar de descansar. ¿Ha dormido bien? No. Creemos que eso es parte inevitable de la vida de las personas entradas en años, pero ¿tiene que ser así? “En absoluto”, responde el neurólogo Peter Young de la Asociación Alemana de Trastornos del Sueño DGSM.

¿Cuántas horas debe dormir cada persona por día? Es algo muy personal. Algunos no duermen más de cinco horas y están bien. Otros necesitan por lo menos diez. “Ese comportamiento no tiene por qué cambiar con la edad”, explica el especialista.

Los somníferos no son ninguna solución

Muchas veces la falta de descanso o la mala calidad del sueño están vinculadas a algún tipo de padecimiento o enfermedad. “Cuando una persona tiene que levantarse con frecuencia para orinar, por ejemplo, no suele sentirse descansada por la mañana”, observa el médico Hans-Christian Blum. Muchos intentan resolver este tipo de incomodidades tomando somníferos. “Pero los somníferos no hacen que la causa de ese mal desaparezca”, advierte el doctor.

Existen 80 tipos diferentes de trastornos del sueño afirma Peter Young, quien  trabaja como Neurólogo en Alemania. Foto: Medical Park Holding SE/DPA

Los hábitos y costumbres influyen a la hora de dormir

Si alguien siente trastornos de sueño durante más de cuatro semanas y no se levanta recuperado y con fuerzas a la mañana siguiente, debería hablar con su médico, que podrá indicar los análisis pertinentes.

Por lo general, es importante que el médico sepa qué hábitos tenemos, ya que también puede haber algún tipo de factor psicosocial que esté incidiendo en nuestra falta de descanso. Sucede que en muchos casos las personas que se jubilan no tienen una rutina, ni actividades que les estructuren el día, y eso les juega muy en contra.

 

La luz del día es uno de los factores primordiales para mantener el ritmo que alterna día y noche en el cuerpo. Foto: DPA

La luz del día ayuda a dormir

A ese nuevo ritmo se suma que tal vez que los mayores no tienen tantas actividades sociales y físicas, algo que también puede impactar en su ritmo de descanso. Pasar poco tiempo afuera tampoco ayuda. “La luz del día es uno de los factores más importantes a la hora de mantener la alternancia entre noche y día”, explica otro especialista consultado.

Los que no duermen bien de noche, no deberían dormir siesta bajo ningún concepto. En caso de no poder evitarlo, la siesta no tendría que superar los 20-30 minutos.

El descanso y la regularidad son cruciales

Otro problema es que muchas personas mayores se van a la cama muy temprano por la noche, “entonces no tienen por qué sorprenderse si se despiertan a las tres o cuatro de la mañana” apunta Young. Puede ayudar estirar un poco la tarde y evitar irse a dormir antes de las 20 horas.

Para poder conciliar el sueño, es fundamental que la habitación esté oscura y el entorno no sea muy bullicioso. Cuando alguien es muy sensible a los ruidos externos o el jaleo de la calle, se sugiere usar tapones en los oídos para dormir.

Además, tener un horario para irse a la cama y despertarse le dará al cuerpo una rutina, un ritmo muy útil a la hora de orientarse, sobre todo cuando uno ya no trabaja.

Pero lo crucial, ante todo, es “tener serenidad”, tal como apunta Blum. Es normal dormir a veces mejor y otras peor. Pero no por ser mayores hay que dormir siempre mal.

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