Cómo enseñar a los niños respeto por los animales

Los niños pueden brindar, desde pequeños, ese afecto y respeto hacia los animales, al relacionarse con ellos de forma adecuada, con la guía de los adultos en la casa.

Padres y adultos en el hogar deben enseñar  con el ejemplo respeto  y empatía hacia los animales domésticos que convivan con la familia. (Foto Prensa Libre, Shutterstock)
Padres y adultos en el hogar deben enseñar con el ejemplo respeto y empatía hacia los animales domésticos que convivan con la familia. (Foto Prensa Libre, Shutterstock)

“Nadie cuida lo que no conoce, por lo que considero fundamental enseñar a los pequeños desde edades tempranas a cuidar la naturaleza, los animales y, en especial, a las mascotas”, expone Vanessa Granados, médica veterinaria, licenciada en Educación y catedrática en Universidad del Valle de Guatemala.

Los niños tienen ese potencial innato de dar cariño a otros seres humanos y a los animales. Si de pequeños se les motiva con el ejemplo y se les inculca la manera correcta de relacionarse con ellos y de cuidarlos, el menor captará el mensaje que se prolongará en su vida futura, explica el psicólogo Antonio Rivera, coordinador del Grupo de Psicólogos, Consejeros y Motivadores de Guatemala.

“El amor por todas las criaturas vivientes es el más noble atributo del ser humano”, dijo el naturalista y científico británico Charles Darwin (1809-1882).

Es importante hacerles comprender que los animales son parte de la familia, por lo que es ideal involucrarlos en sus cuidados, al acompañar al adulto a darles su comida, cambiarles el agua, limpiar sus heces o bañarlos. Estas vivencias refuerzan en el menor el sentido de responsabilidad. Deben ser conscientes de que es un compromiso moral hacia ellos para toda la vida.

Además, es imprescindible que entiendan que las mascotas también necesitan espacio. Como seres vivos, tienen una forma específica de responder a su ambiente, señala Granados. “Si nuestro perro o gato no quiere ser molestado, es importante respetar su espacio e interesarse en conocer el lenguaje básico de cada especie para entenderlos. ¡Un animal nunca responderá bien, si lo tratamos con violencia. La paciencia y la empatía son la clave!”, añade.

Deben ser conscientes, así mismo, de no obligar a la mascota a hacer lo que no quiere; por ejemplo, cuando el pequeño tiene ganas de correr, pero el perro no quiere y el menor le exige hacerlo, indica Rivera.

Es fundamental enseñarles las diferencias del trato de las personas hacia los animales, pues hay quienes tienen perros con el fin de que cuiden la casa y, además, los tienen a la intemperie o, incluso, encadenados. Otras, los tienen solo para “adorno”, enjaulados. Hay que enfatizarles que sus mascotas viven con ellos para que sean su compañía, por lo que deben vivir libres y cómodas, expone Rivera.

Es ideal mostrarles videos donde se expliquen las bondades y cuidados de los animales domésticos, así como los de la selva y de la granja, para que los aprecien. También se recomienda adquirir juguetes de animales de la granja o de la selva, para que los adultos puedan escenificar el buen trato y respeto hacia ellos. dice Rivera.

Los menores deben conocer que, lamentablemente, hay personas que maltratan a los animales, por lo que se les deberá explicar, de acuerdo a su edad, que esta acción es inadmisible, especialmente, cuando se trata de cacería de animales, explotación para diversión o trabajo.

“El niño que tiene personalidad psicótica o sociópata sentirá placer en hacerle daño a animales y serán crueles con ellos, por lo que este menor necesita intervención psicológica urgente para que deje de hacerlo y también evitar que replique esta conducta con personas”, afirma Rivera.

Visitar parques naturales permite que los más jóvenes puedan explorar y tener contacto con la naturaleza, al ser capaces de darse cuenta de cómo viven algunas aves, insectos y otros animales que no representan ningún peligro para ellos, indica Granados. “Verlos en su hábitat natural y en libertad les ayudará a aprender a respetarlos. Para ello, los adultos tenemos también la responsabilidad de aprender sobre ellos y fomentar la curiosidad innata de los niños para maravillarse y sentirse parte de la naturaleza”, añade.

Granados recuerda que, según la Ley de Protección y Bienestar Animal de Guatemala, está prohibido tener fauna silvestre como mascota. “Además de que forman parte de un ecosistema que solo se mantendrá en equilibrio con su presencia, muchos pueden representar un peligro para la seguridad y la salud de los humanos”, refiere.

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Ventajas psicosociales

  • Cuando a un niño se le educa con el ejemplo de respetar, querer e involucrarse en el cuidado de animales, aprende a ser solidario, a dar afecto, a ser responsable, empático, sociable, disciplinado, aumenta su autoestima y es más feliz, expone el psicólogo Antonio Rivera.