Cómo reducir el estrés con pequeñas alegrías cotidianas

El descanso y las pausas, así como disfrutar de los pequeños detalles ayuda a recuperar energías y relajarse. Compartimos algunas ideas de los expertos para lograrlo.

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 La felicidad cotidiana no implica necesariamente grandes gastos ni esfuerzos desmesurados. A veces alcanzan unos rayos de sol. (Foto Prensa Libre: Franziska Gabbert/dpa)
La felicidad cotidiana no implica necesariamente grandes gastos ni esfuerzos desmesurados. A veces alcanzan unos rayos de sol. (Foto Prensa Libre: Franziska Gabbert/dpa)

Un día de descanso o las pequeñas pausas en un día podrían ser muy beneficiosas para la salud a todo nivel.

La psicóloga Judith Mangelsdorf afirma que justamente las pequeñas cosas de la vida cotidiana suelen ser subestimadas. “Al disfrutar conscientemente de pequeños placeres, como saborear un café al sol, uno logra mucha calidad de vida”, agrega.

Mangelsdorf, directora de la Sociedad Alemana de Psicología Positiva (DGPP por sus siglas en alemán), se muestra convencida de que es importante hacer una pausa y planear conscientemente el momento. Ya sea con esa taza de café, un corto paseo por el parque o leer unas cuantas páginas.

La psicóloga agrega que, para ser felices, necesitamos sobre todo un acercamiento consciente a las alegrías de la vida.

Disfrutar a consciencia

Un camino para poder influir en la propia sensación de felicidad es entrenar nuestra percepción, explica el autor y científico Stefan Klein. Y agrega que la consciencia se vuelve una palabra clave, que desempeña un papel importante especialmente en las religiones orientales.

“Deberíamos prestar más atención a lo que hacemos, tomar más intensamente consciencia por ejemplo del gusto que tiene el café que justo estamos tomando, alegrarnos por las pequeñas cosas de la vida y no solamente enojarnos por los malos momentos”, manifiesta Klein.

Y apunta que si también podemos disfrutar a las alegrías más sencillas, esto tendrá un efecto decisivo sobre nuestra vida.

“Se podría decir: quien esté en condiciones de formar y disfrutar  pequeños placeres afronta la vida de otra manera”, apunta Mangelsdorf. Además, añade, justamente esto resulta de gran ayuda bajo gran estrés y presión en la vida cotidiana.

Cocinar uno mismo

Para casi todas las experiencias costosas suele existir en general una alternativa económica y mayormente igual de divertida. Por ejemplo, puede ser igual de bonito organizar una cena en casa a la luz de las velas y no ir al restaurante.

En bibliotecas y librerías pueden hojearse de manera conjunta novelas sentimentales y leerse uno a otro en voz alta. Aunque, hay que admitirlo, esto es un poco más complicado en tiempos de coronavirus.

Otro efecto positivo de una acción compartida de este tipo: nada tiene una influencia tan decisiva sobre nuestra felicidad como el vínculo con otros. Mangelsdorf aclara que esto ha sido demostrado por varios estudios en el campo de investigación de la psicología positiva.

El detenerse un momento a disfrutar del presente hace la diferencia en el diario vivir. (Foto Prensa Libre: Trang Doan en Pexels).

“La pareja también es un ancla emocional que tiene un impacto positivo en la salud. De hecho la expectativa de vida de las personas casadas es varios años superior a la de las personas solteras”, asegura el sociólogo Thomas Klein, del Instituto Max Weber de Alemania. “Y el control social que ejerce una pareja ayuda a mantener un estilo de vida saludable”, añade.

Buscar momentos de relajación

¿Existe algún tipo de estrés positivo? La adrenalina y el cortisol también se secretan en el cumpleaños, la boda o cuando uno vive algún logro en la vida laboral o privada, explica el psicoterapeuta Matthias Weniger. Si bien en esas situaciones la reacción de estrés es de menor duración, también se da, y luego le siguen “endorfinas y serotonina, que genera una sensación de felicidad y equilibrio emocional que permiten pensar racionalmente y tomar buenas decisiones”.  Por eso es tan importante generar buenos momentos en la vida cotidiana.

Meditar no es suficiente

Existen muchas vías para llevar un estilo de vida y una actitud algo más relajada y positiva. Es bueno probar el entrenamiento autógeno, la relajación muscular progresiva, la meditación, el yoga, las técnicas de respiración o de atención. Estos cursos pueden hacer una enorme diferencia.

Pero como no harán desaparecer por completo los disparadores del estrés, lo ideal es acompañarlos con un “párate” que habilite preguntarse: ¿Estoy bien con mi situación de pareja? ¿Cómo me siento con mi situación laboral? ¿Quiero seguir tal cual?