Salud y Familia

Consejos para el uso de bozal en perros

Algunos dueños de perros se preguntan cuándo su mascota debe o no usar bozal. Siga las recomendaciones de expertos para un uso conveniente y apropiado.

Consejos para el uso de bozal en perros

Sin importar la raza o el tamaño del perro, el bozal debe colocársele a los que únicamente manifiestan conducta agresiva, la cual se recomienda corregir con un profesional. En la imagen, bozal de “canasta”, que le permite respirar mejor al can. (Foto Prensa Libre, Shutterstock)

El bozal es un objeto que cubre todo el hocico del perro para evitar que muerda y que es colocado en canes que manifiestan conducta agresiva hacia personas u otros animales, expone Rosario Barrios, entrenadora de perros y gatos de Cool Dog,

Según la Ley para el Control de Animales Peligrosos, decreto 22-2003, a 17 razas de perros, como pitbull, rottweiller o doberman, se les debe colocar bozal al movilizarse en espacios públicos, para seguridad de la población.

La mayoría de perros son amigables y no representan peligro para la sociedad, sin importar la raza, por lo que el uso de bozal no depende de su genealogía sino de su temperamento y del ambiente en que se ha criado, opina Barrios. “No creo que sea justo colocarle bozal a un perro, si no lo necesita”, añade.

También se les coloca a perros policía o a los que sirven a fuerzas antinarcóticas, refiere el médico veterinario Érick Rabanales. En estos casos, se usa bozal para evitar algún inconveniente, aunque los canes no sean agresivos. Así mismo, puede emplearse si el perro tiene algún dolor que le obligue a estar a la defensiva en la consulta médica y mostrar agresividad, añade. De ser necesario, debe usarse un bozal que sea del perro y no de otro, pues al sentir un olor extraño, puede exaltar su agresividad.

Hay que tomar en cuenta que este accesorio se le debe colocar solo por un período corto de tiempo, regularmente, una o dos horas; por ejemplo, cuando al perro se le saca a pasear; no se le debe dejar puesto más de ese tiempo, pues solo es de uso temporal.

Tipos

Hay que recordar que el bozal es una restricción para el perro, por lo que es fundamental buscar el adecuado para cada can, pues hay una gran variedad de estos objetos en el mercado. Para ello, se debe tomar en cuenta el tamaño y estructura de la cabeza.

Es importante considerar que el bozal debe permitirle jadear al perro, pues estos animales regulan su temperatura corporal mediante el jadeo, cuando hay calor o están estresados. “Si al perro se le impide jadear, se le puede llegar a ocasionar la muerte”, señala Rabanales.

Hay bozales de “tubo”, que son de tela o de nailon, que impiden totalmente que el perro abra el hocico, y que deben utilizarse en casa, por poco tiempo, porque no les permite jadear, indica Irene Velásquez, técnico de campo de la Unidad de Bienestar Animal del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación. Los bozales recomendados son los de “canasta”, pues además de que les permite jadear y respirar mejor, pueden con ellos, incluso, tomar agua a través de los orificios, por los que son ideales para sacar a pasear al perro, además de que se acostumbran más fácilmente.

Hay personas que confunden el bozal con el collar de cara o cabestro de entrenamiento —también conocido como haltie—, que se usa como herramienta de entreno y control sobre el perro, al halar la cuerda que pasa por debajo del hocico, para indicarle al animal alguna conducta incorrecta, pero no evita que muerda porque puede abrir la boca, dicen Barrios y Velásquez.

El collar de cara o “haltie” no es un bozal, sino herramienta de entrenamiento, pues no evita que el perro muerda. (Foto Prensa Libre, Hemeroteca)

Cómo acostumbrarlo

A los perros que necesitan usar bozal se les debe acostumbrar a este de forma paulatina y no precipitada. Un método, coinciden los expertos, consiste en colocar dentro del bozal un premio comestible o snack para que el perro lo coma mientras se le desliza por el hocico, y así se le da a entender que no es algo negativo. Se le deja por un minuto y se le retira.

Este proceso de habituación lleva paciencia y tiempo, pues conforme pasen los días, se va aumentando el tiempo de llevarlo puesto, hasta que pueda acostumbrarse a él por completo. “Se recomienda trabajar en este entrenamiento de 15 a 20 minutos diarios por unas dos semanas continuas”, dice Rabanales.

“Cuando se les ha entrenado debidamente, hay perros que están tan habituados al bozal que antes de salir a pasear ya saben que se les va a colocar este accesorio”, indica Barrios.

No son para educar

Hay personas que le ponen bozal a su perro como una manera de castigo para que rectifique algún comportamiento inadecuado o buscan que deje de ladrar o hacer travesuras en casa, pero es desaconsejable, pues este accesorio se usa únicamente como un elemento restrictivo para que el animal no muerda, dicen los expertos.

“Si se usa como castigo, el bozal no va a corregir el comportamiento del perro, sino que puede volverlo aún más agresivo”, indica Rabanales. “Al perro con conducta agresiva se le debe llevar con un profesional —etólogo o entrenador— para que lo rehabilite, a fin de modificar su conducta y trabajar en su nivel de obediencia”, añade Barrios.

 

ESCRITO POR:

Brenda Martínez

Periodista de Prensa Libre especializada en historia y antropología con 16 años de experiencia. Reconocida con el premio a Mejor Reportaje del Año de Prensa Libre en tres ocasiones.

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