Consejos para tener una buena relación con los hijos de mi nueva pareja

Parece que el amor ha tocado a su puerta…pero qué pasa cuando se tiene hijos, o la persona con quien sale también tiene el rol de padre.

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Reconstruir la vida amorosa es válido, pero existen ciertas recomendaciones cuando se tienen hijos de por medio.  (Foto Prensa Libre: Servicios).
Reconstruir la vida amorosa es válido, pero existen ciertas recomendaciones cuando se tienen hijos de por medio. (Foto Prensa Libre: Servicios).

La responsabilidad que se tiene en los hijos es primordial. “Es cierto que los sentimientos de contar con una pareja afloran y es natural, pero debe prevalecer en todo momento la responsabilidad moral y social hacia los hijos. En la mayoría de los casos, es preferible dar tiempo para consolidar la relación, evitando el contacto rápido de la pareja con los hijos. Eso puede hacerse más adelante”, dice Margarito Castro, médico y máster en psicología y salud sexual.

Castro hace énfasis en que los hijos regularmente están afectados por la separación o divorcio de los padres.  “Una de las secuelas que puede ocurrir en niños por este evento es el síndrome de Salomón, un conjunto de alteraciones, emociones y sentimientos porque no consiguen ponerse de acuerdo en las versiones que dan sobre los padres por su separación, en las visitas, en el estilo de crianza, en la educación y en los mensajes que ofrecen al niño”, agrega.

Por ello, es importante frente a este evento que tanto los niños como sus padres pasen por un proceso terapéutico, a manera de terminar la relación de una mejor manera, de forma madura y en especial para sanar.

La finalidad es conversar con los niños o adolescentes para que comprendan que aunque la relación de los adultos terminó, el amor hacia ellos no se deteriora y permanecerá siempre, explica Edgar Rolando Valle González, psicólogo.

“El acompañamiento psicológico antes de comenzar una nueva relación es aconsejable porque de esa manera se trabaja en el proceso personal para no repetir patrones y  no limitarse en reconocer solo cómo influyó la expareja sino encontrar qué hice yo para que la relación que terminó no funcionara”, explica el psicólogo.

Valle además menciona que se debe tomar un tiempo prudencial porque al hacerlo muy rápido, podría afectar a los hijos e incluso se dan escenas de celos y reacciones de la expareja, porque a pesar de una separación física, emocionalmente todavía se atraviesa por un duelo.

Al pasar este proceso y sentirse seguro de querer dar un nuevo paso sentimental, el tema de los niños tiene que verse con cuidado.

Cara a cara con la nueva pareja

El psiquiatra y Life Coaching Roberto Martínez Porras, comenta que al inicio de cualquier posible nueva relación se tiene que conocer las circunstancias alrededor de la persona con la que se está involucrando y el que tenga hijos es una información que se debe manejar desde el principio.  “Conocer estos y otros detalles es importante para saber en qué nos estamos involucrando”, añade.

Es vital comprender que uno se acerca no solo a una pareja sino a una historia personal, a una familia y a la expareja del otro, porque el papá o mamá de los hijos va a estar presente siempre de una forma u otra.

Martínez Porras, insiste que es importante no distraerse con saber cuándo se involucra a los hijos en la nueva relación sino en estar seguros como pareja que la relación está fortalecida y no caer en presentarse cuando ha pasado poco tiempo y no se está seguro.  “Los hijos tienen emociones y en la mayoría de casos han pasado por el duelo de la separación de sus padres o por no tener a uno de ellos presentes en su vida, así que hay que estar seguro que esa relación va para largo”, dice el profesional.

Conocerse es parte fundamental antes de decidir tener una relación más formal que involucre presentar a los hijos. (Foto Prensa Libre: Servicios)

También enfatiza no caer en acelerar el presentarlos solo para ver cómo se lleva esta nueva persona con sus hijos, porque podría ser un engaño fuerte que cause dolor en los niños, en la pareja y en todos los involucrados.  “Cuando una pareja en su ciclo normal decide vivir juntos, no lo hacen con base en cómo reaccionarán sus futuros hijos sino después de la relación se construye la familia”, explica.

Valle expresa también que al principio se tiene que pasar experiencias juntos para reconocer si la relación puede progresar y en ese paso podría empezar a involucrarse a los hijos, pero presentándolo como amigo o amiga, con el mismo paso que va la relación.

¿Cuándo decirle a los hijos?

Castro asegura que al momento de decirles se debe tener claridad y seguridad sobre la presencia de la nueva pareja. Nunca se debe falsear la realidad y menos asegurar un futuro exitoso de la actual relación y jamás comparar a su actual pareja con el padre o la madre de sus hijos.

Es necesario buscar el momento oportuno para informarles, un buen momento puede ser durante un descanso prolongado.

La recomendación es que todos deben de disfrutar de tranquilidad y de un buen estado de ánimo.  Se puede aprovechar un fin de semana en casa.

Al presentarlos, la nueva pareja tiene que ser una persona auténtica, cuidar su arreglo personal y presentarse de preferencia en un lugar agradable, que no sea en el hogar.

Castro comenta que es posible que no seas bien recibido la primera vez, incluso puede encontrar rechazo.

Permita que los hijos tengan un espacio para asimilar la nueva situación.  (Foto Prensa Libre: Servicios)

Es importante que no se comenta la  imprudencia de obligar a un niño o adolescente a aceptar algo que por el momento no le agrada.  Es necesario darle el espacio para que con la empatía y comprensión se tenga una mejor relación.

Se pueden buscar ejemplos positivos de personas cercanas con una historia similar para demostrarles cómo funcionan este tipo de relaciones, agrega Valle.

“Se presentará una etapa de adaptación y no le tengo que caer bien desde el principio.  No se trata de ver si hacen “clic” (se aceptan mutuamente) sino de hacer lo mejor posible para llevarse bien porque existe un compromiso a largo plazo”, dice Martínez Porras.

En ese caminar se encontrarán actitudes de lealtad hacia la otra figura parental que no está presente.  Martínez Porras comenta además que  “la finalidad no es ser papá o mamá de los hijos de mi pareja sino hacer lo mejor posible y solo después de trabajar en construir una buena relación se podría llegar a ser una figura parental, no al contrario”.

Una relación más profunda

Si se formaliza la relación y se mudan a vivir juntos es posible que se encuentren algunos problemas que pueden afectar a una nueva estructura familiar.

Castro explica que va a depender de la aceptación de la nueva pareja, de las buenas o malas relaciones con los hijos de la pareja o de estos entre sí; pero sobre todo influirá la relación con los antiguos cónyuges.  “Por lo regular estas situaciones requieren de paciencia y mucho tacto”, agrega el especialista.

Con trabajo constante es posible crear relaciones fuertes.  (Foto Prensa Libre: Servicios)

La clave está en enfrentar los problemas, no a las personas.  Antes de iniciar la convivencia, la pareja debe de llegar a acuerdos sobre cómo serán los procesos de crianza, la autoridad, la educación y la conducta de cada uno con los hijos propios y ajenos.

Esto disminuye la posibilidad de las improvisaciones, los malos entendidos o las equivocaciones en la convivencia que puedan provocar conflictos innecesarios.

Las familias reconstituidas muchas veces son difíciles de conducir porque es difícil separar el presente del pasado. Sin embargo, la paciencia, la comprensión y el apoyo autentico entre las parejas es una fórmula que se debe de utilizar, concluye Castro.

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