Cuidados de perros y gatos con discapacidad

Así como sucede con los seres humanos, perros y gatos pueden llegar a tener algún tipo de discapacidad, la cual no les impide tener una buena calidad de vida, siempre y cuando reciban los cuidados y rehabilitación adecuados de sus dueños.

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Cuidados de perros y gatos con discapacidad
Perros o gatos con alguna discapacidad de movilidad pueden llevar una buena calidad de vida con los cuidados idóneos. Algunos pueden, según el caso, necesitar silla de ruedas, que les permite volver a sus actividades. (Fotos Prensa Libre, Shutterstock)

La discapacidad de movilidad es la más frecuente, derivada de lesiones en la columna vertebral, enfermedades articulares y de cadera; y la causa menos común, cuando se le amputa alguna extremidad, por alguna patología o accidente, expone la médica veterinaria Catherine Meléndez, que se especializa en fisioterapia y rehabilitación de perros y gatos, de clínica Fisvet.

Las mascotas geriátricas son quienes suelen desarrollar estos problemas. Los perros muy activos también pueden tener lesiones en ligamentos, por caídas. Las afecciones de la columna también se deben al sobrepeso u obesidad.

Hay animales que pueden desarrollar cáncer en los huesos que puede llevar a la amputación de la extremidad, o tienen alguna lesión en la columna vertebral que los puede dejar con parálisis de una a varias extremidades.

Hay razas de perros que están predispuestas genéticamente a desarrollar displasia de cadera como el pastor alemán o gran danés, pero también, por una mala alimentación o sobrepeso. “A perros de razas grandes se les puede suplementar con glucosamina o condroitina, según prescripción del veterinario, para detener la degeneración articular, que les puede causar discapacidad”, refiere la veterinaria Nicole Byrne, quien desaconseja darles calcio cuando no lo necesitan, para evitar que el cuerpo deje de metabolizarlo.

También, razas pequeñas como dachshund —salchicha—, beagle o cocker spaniel pueden lesionarse la columna si hacen saltos altos de sillones o camas hacia el suelo, añade Byrne. Por ello, se les debe colocar gradas o rampas para subir y bajar.

El paciente debe ser evaluado por el veterinario tratante, para hacer los exámenes respectivos, prescribir el tratamiento adecuado y, de ser necesario, analgésicos, rehabilitación y fisioterapia. Esta última les ayuda a tener alivio local y a recuperar el movimiento, según el caso. También podrían ser candidatos a silla de ruedas.

Si el perro o gato no controla sus esfínteres debido a alguna lesión, es fundamental mantener una higiene estricta, al cambiarle de manera frecuente el pañal especial para ellos para evitar que se irrite, infecte o desarrolle dermatitis.

Si el animal no puede caminar y se arrastra, proveerle de superficies suaves como foamy, para que no se lacere las extremidades. Así mismo, moverlo de posición con frecuencia para que no tenga úlceras, a causa de la pérdida de masa muscular. “Todos estos cuidados ayudan a que tenga mejor calidad de vida”, dice Meléndez.

Para que el animal pueda usar silla de ruedas, se requiere que sus extremidades anteriores sean funcionales, y verificar que la estructura de la silla no los lastime. Según su condición, hacer ejercicios de fisioterapia o masajes para mantener la buena salud de las articulaciones. “La rehabilitación es trabajo en equipo, para ver feliz al perro nuevamente. Si está postrado, hay opciones de tratamiento y no decir que no hay nada más que hacer para ayudarlo”, dice Meléndez. Si sufre, tiene dolor crónico, deja de comer y de estar activo o tiene enfermedad concomitante, se considerará la eutanasia.

Ceguera

La discapacidad visual total o parcial, se debe a alguna afección, edad o accidente. Perros y gatos pueden desarrollar diabetes, cataratas o glaucoma, que les puede generar la pérdida paulatina de la visión. Lo ideal es llevarlos con un oftalmólogo veterinario para que los evalúe y así evitar complicaciones. “Si se trata a tiempo, se disminuye la probabilidad de que la ceguera sea total”, dice Byrne.

Animales con discapacidad visual pueden llevar una vida normal, con cuidados idóneos. Acercarse a ellos poco a poco y hablarles con voz moderada para no asustarlos. Retirar objetos que puedan dejar caer a su paso y no mover los muebles de posición o de lugar, para evitar que se golpeen. Mantenerlos dentro de casa y no en exteriores, y no dejarlos solos de manera permanente. Alejarlos de otras mascotas que puedan incomodarlos y de las gradas.

Menos frecuente es la discapacidad auditiva, derivada de alguna complicación patológica mal tratada como otitis.

Byrne agrega que animales ancianos pueden desarrollar discapacidad mental, como demencia senil, por lo cual pueden tener cambios de comportamiento y problemas de la memoria. Se debe mantener su rutina y su espacio sin cambios.

El rescatista Maiko Calderón, que ha rehabilitado a gatos con amputación de extremidades, afirma que después de la cirugía, se recuperan rápidamente y su cuerpo se balancea de manera natural, prácticamente sin terapia física, y viven como si no les faltara una extremidad. En el caso de gatos ciegos, dice Calderón, al principio les es difícil acostumbrarse a su condición y se asustan, pero luego, aprenden a adaptarse a su entorno, ubicar muebles, caminar y guiarse más por los sonidos y el olfato.

Prevención

  • Para evitar que la mascota tenga alguna discapacidad, seguir estos consejos:
  • Mantener su peso adecuado, para prevenir que desarrolle problemas de cadera o articulaciones.
  • Brindarle una nutrición de calidad.
  • Si tiene tres extremidades, también debe tener un peso ideal y reducir su actividad porque suele cansarse más fácilmente.
  • Llevarla a chequeo médico anual, a fin de detectar algún problema de visión, oído o de movimiento, y así tratarlo a tiempo.
  • Si el dueño se percata de algún problema de movimiento en su mascota, debe llevarla de inmediato al veterinario, para que el tiempo de rehabilitación sea menor y no pierda masa muscular.