La osteoartritis, ese dolor que no se quita con nada

La osteoartritis o artrosis consiste en la degeneración del cartílago articular, cuyo principal síntoma es el dolor  y que puede desarrollarse a cualquier edad.

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La osteoartritis afecta, principalmente, rodillas, cadera y manos.
La osteoartritis afecta, principalmente, rodillas, cadera y manos.

“El cartílago articular  facilita el movimiento entre  los huesos, así como la amortiguación al caminar. En la osteoartritis, las articulaciones más grandes  o con más cartílago son las más afectadas”, refirió el martes último el traumatólogo y ortopeda Estuardo Labbé, en el programa El Consultorio.

Entre estas están las últimas vertebras de la columna vertebral, cadera, rodilla y  manos.

Las causas de su aparición suelen ser diversas y se clasifican en dos tipos:  primaria, que se origina por diferentes factores y se le llama idiopática, y la secundaria,  que se desencadena, por ejemplo, por una fractura que  con el tiempo destruye el cartílago articular.

Contrario a lo que se piensa, esta enfermedad puede desarrollarse a cualquier edad y cada vez más jóvenes padecen artrosis secundaria, afirmó Labbé, aunque afecta, principalmente, a personas mayores de 50 años. Se presenta de igual manera en hombre y mujeres.


Sintomatología

El  principal síntoma de esta afección es el dolor de una o más articulaciones, no asociado con golpes, y que no mejora con nada por varios días, incluso, puede despertar a la persona por las noches. Además, se pierde la movilidad con el tiempo, ya sea de la rodilla o cadera.

Por ende, dijo Labbé, no hay que esperar a que estos síntomas empeoren, sino consultar al especialista de inmediato, para recibir el tratamiento adecuado y así recuperar la calidad de vida.

El diagnóstico consiste en descartar otras enfermedades que provocan destrucción de cartílago como la artritis reumatoidea. Luego, el paciente debe hacerse radiografías para que el especialista pueda determinar qué tan avanzada está la afección, así como qué tanto movimiento tiene y cuál es el umbral del dolor.

“Esta enfermedad tiene solución, no es terminal, pero siempre es mejor prevenirla, pues no siempre es fácil ni económico su tratamiento”, recomendó Labbé.

Consejos

  • Es bien sabido que para evitar enfermedades como la osteoartritis, hay que prevenirlas.
  • Es fundamental mantener un peso adecuado a cualquier edad y practicar ejercicio frecuente.
  • También es importante adoptar una  dieta equilibrada para asegurarse de que el cuerpo recibe todos los nutrientes.
  • Preferir alimentos ricos en glucosamina como crustáceos o tejidos cartilaginosos de animales.
  • Asimismo, se recomienda evitar situaciones de riesgo, como los deportes extremos, cuya práctica aumenta la probabilidad de tener fracturas.

Sobrepeso y sedentarismo

Los principales  factores de riesgo para la aparición de la osteoartritis son la obesidad y el sobrepeso. Si la persona tiene un cartílago que carga más peso del normal, este se destruye con más facilidad. Una vida sedentaria aumenta las probabilidades de que esta enfermedad aparezca. Contrario a lo que se cree, hacer ejercicio no causa daño al cartílago articular.

Tratamientos

Hay una extensa variedad de tratamientos para  esta afección. El básico consiste en administrar antiinflamatorios  para combatir el dolor. También está el uso de glucosamina, medicamento que resulta eficaz en la fase inicial, así como la fisioterapia o hidroterapia, que ayudan a mejorar los síntomas.  Como última alternativa está el reemplazo articular.

Evolución

No todos los pacientes  evolucionan de la misma forma, explicó Labbé, y los más afectados son aquellos con sobrepeso. Ese es parte del problema, porque no es predecible. Cuando el dolor no cede y se pierde la  movilidad, entonces se recurre al reemplazo articular, que consiste en colocar prótesis artificiales, lo cual ayuda a que la persona regrese a su vida normal.

Mitos sobre la osteoartritis

La artritis reumatoidea es una enfermedad autoinmune y no tiene ninguna relación con la artrosis. Tampoco el cáncer de huesos está vinculado con la osteoartritis, porque esta última no es maligna ni produce tumores. El pie plano puede ser una causa primaria de artrosis, puesto que la distribución inadecuada de la carga produce destrucción del cartílago.