¿Qué hacer frente a una parálisis facial?

Los pacientes con parálisis facial podrían pasar una experiencia de limitaciones en cuestiones básicas como comunicarse y alimentarse. ¿Por qué se presenta esta condición y qué probabilidades hay de recuperación?

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La parálisis facial se presenta con la pérdida total o parcial de movimiento muscular voluntario en un lado de la cara. (Ilustración Prensa Libre: Shutterstock)
La parálisis facial se presenta con la pérdida total o parcial de movimiento muscular voluntario en un lado de la cara. (Ilustración Prensa Libre: Shutterstock)

Nuestro diario vivir está lleno de movimientos y cuestiones que pasan muchas veces imperceptibles hasta que llega un episodio como la parálisis facial.  El nervio que controla los músculos faciales atraviesa un canal óseo estrecho hasta llegar a la cara y es el que nos permite diferentes gestos e incluso el parpadeo.

El nervio facial lleva información entre el encéfalo y los músculos de las expresiones faciales (como sonreír y fruncir el ceño), algunos músculos del maxilar y los músculos de los huesecillos del oído medio.

Este nervio también transmite la información del sentido del gusto a la parte delantera de la lengua, e información a la parte externa de la oreja. El neurólogo Hugo López explica que hay dos nervios faciales, uno a cada lado de la cara y también recibe el nombre de séptimo par craneal.

López dice que estos pueden inflamarse o paralizarse por distintas causas.   Entre ellas están una reactivación del herpes zóster o el virus que produce la varicela, también podría ser a causa de infecciones de oído, o por traumas causados por un accidente o caída, entre otras causas como meningitis, tumores e incluso la diabetes.  Existe un porcentaje que no tiene una causa determinada e incluso se ha mencionado por estrés o cambios de temperatura.

La parálisis facial puede ser central cuando lesión del nervio en la corteza cerebral ocasionando una parálisis contralateral generalmente se ve afectado la mitad inferior de la cara es decir los músculos más afectados son los de la boca y mejilla. Generalmente ocurre por un evento cerebrovascular; mientras en la periférica, el lado afectado de la cara es el mismo donde existe la lesión del nervio ipsilateral (mismo lado), explica Marbella Reyes, licenciada en fisioterapia y directora de servicio docente de Ipeth en la Universidad Galileo.

Esta última no respeta edad y puede dar de manera espontánea.

Las primeras señales

El manual Merck de diagnóstico y terapia explica que el dolor detrás de la oreja muchas veces precede a una parálisis idiopática o de causa desconocida.  Se presenta una paresia, a menudo con parálisis completa entre 48 a 72 horas después.

Los pacientes pueden informar entumecimiento o una sensación de pesadez en el rostro. El lado afectado se torna plano e inexpresivo; la capacidad para fruncir la frente, parpadear y hacer muecas está limitada o ausente.

El ideal es que desde los primeros síntomas o en las primeras horas se busque apoyo médico para determinar que no se trate de un evento cerebro vascular .  De preferencia acérquese a un neurólogo, o bien a un médico internista.

El examen sensitivo es normal, pero el conducto auditivo externo y una zona pequeña por detrás de la oreja pueden ser dolorosos al tacto. La lesión nerviosa podría afectar la salivación, el gusto y el lagrimeo, y puede presentarse hiperacusia (aumento de la sensibilidad auditiva).

El tratamiento y la fisioterapia

Se necesita determinar si es parálisis o si se requieren otros estudios, pero lo cierto es que mientras más rápido se tomen acciones el pronóstico de recuperación es mejor.

López menciona que el tratamiento de primera línea incluye medicamento para desinflamar a nivel nervioso, vitaminas y fisioterapia.  Si está relacionado con el virus del herpes podría requerir un antivírico.  En pocos casos se llega a necesitar una cirugía, solo en casos extremos.

La fisioterapia es una piedra angular porque es la manera de estimular al nervio para que pueda regresar a su función.   Algunos de los ejercicios que se sugieren van desde elevar la ceja, fruncir el ceño, tomar bebidas con pajillas, sonreír, apretar los dientes, entre otros movimientos.

Reyes agrega que los pacientes llegan no solo con la molestia física sino también llegan afectados emocionalmente porque no solo han perdido su simetría facial sino se les dificulta hablar, no se le entiende o tienen problemas para comer.

La profesional comenta que es importante hablar con el paciente, explicarle qué le sucedió y orientarle sobre su condición y así concientizarlo sobre su proceso de recuperación y de cómo la terapia es fundamental en su recuperación que es lenta y progresiva.

Al principio el tratamiento es pasivo y se trabaja con masajes y otros ejercicios en que se involucran texturas y movimientos.

El paciente necesita también ser constante en su trabajo personal, hacer sus ejercicios en casa y por lo menos, tres veces al día, ponerse frente al espejo y hacer expresiones y movimientos.

Algunos expertos también utilizan terapias de calor y frío para mejorar la circulación, pero esto depende del tipo de parálisis y de las condiciones en que llega el paciente.  La electroestimulación es otra de las terapias que sugieren algunos expertos, pero todavía es controversial porque no se tienen suficientes estudios al respecto.

Otra sugerencia es que coma del lado afectado.  A veces es complicado, pero necesita tener paciencia para ir avanzando en el proceso.

Por lo regular la zona que más cuesta recuperar es la del labio.  La zona de ojos y nariz es donde primero se recuperan los movimientos, mientras la zona de la boca tiene un proceso más lento.

Los ejercicios de movimientos como reírse o hacer diferentes expresiones son parte de la terapia de recuperación. (Foto Prensa Libre: Andrea Piacquadio/Pexels)

Algunos pacientes logran recuperarse en un mes, otros llegan a pasar meses en su proceso para educar a los músculos y que vuelvan a tener sus expresiones normales.