Qué son las cordales, a qué edad salen y por qué duelen

También conocidos como “dientes del juicio” o “de sabiduría”, surgen en el área más posterior de la cavidad oral y a pueden afectar a adultos jóvenes.

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Qué son y cómo afectan las cordales
Entre los síntomas de las cordales se encuentran la picazón, la presión o el dolor muscular en zonas del rostro donde se ubican estos dientes. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Es muy probable que a lo largo de la vida hayamos escuchado a alguien quejarse o hablar de las cordales, esos dientes que se asocian generalmente con incomodidad o dolor.

Sin embargo, la historia puede cambiar ya que no siempre duelen y en muchos otros casos ni siquiera aparecen. Pero entonces, ¿de qué depende su existencia y cuál es su complejidad?

Para entenderlas, el doctor y odontólogo Juanma Orozco explica que todas las personas tenemos dos series de dientes: una de 20 dientes deciduos (o dientes de leche) y otra de 32 dientes que son permanentes.

Ambas series tienen forma de arco -parecidas a herraduras- y hacia el final de estos es común que aparezcan cuatro cordales, que a la vez son las terceras molares.

“Están alojadas casi al inicio de la rama ascendente de la mandíbula, en la parte más posterior de la cavidad oral. Su función inicial es la de ayudar a triturar los alimentos más duros dando una superficie de contacto, sin embargo, no siempre aparecen en las personas”, señala Orozco, quien es parte de la clínica Buhodent.

Estos dientes pueden no aparecer ya que debido a los nuevos métodos de cocción de la comida se ha facilitado el procesamiento con los dientes, por lo que no son indispensables las cordales.

Byron Leiva, cirujano oral y maxilofacial, dice que las cordales tienen variedad de formas y tamaños dependiendo de cada paciente. Su anatomía puede tener entre una y cuatro raíces, así como entre uno y seis conductos.

 

Qué son y cómo afectan las cordales
Aunque no siempre aparecen cuatro cordales, estas suelen encontrarse hacia el final de cada serie o fila de dientes. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

“La edad de erupción es entre los 18 y 25 años, aunque pueden aparecer en una edad más temprana, más avanzada, o no aparecer siquiera. En algunas ocasiones no erupcionan las cuatro muelas, sino solo algunas de ellas”, explica.

Leiva cuenta que también se les conoce como “muelas del juicio” ya que suelen aparecer cuando “las personas tienen un juicio más desarrollado y completo que cuando aparece el resto de la dentición definitiva”.

El doctor Orozco apunta que no todas las personas tienen un proceso homogéneo en el desarrollo de los dientes. Procesos externos como golpes fuertes en el área de la boca, la misma genética o el hecho que el hueso no se haya desarrollado lo suficiente puede afectar para que la cordal salga en cierta posición.

Sin embargo, dice el cirujano Leiva, muchas veces las muelas de juicio no tienen espacio para crecer como corresponde y pueden causar problemas, e incluso crecer en diversos ángulos de la mandíbula, a veces, incluso de forma horizontal.

¿Cómo afectan las cordales?

Cuando las cordales no salen en posición normal pueden provocar desviación en la oclusión -la manera en la que nuestros dientes cierran y tienen interrelación entre ellos, de arriba hacia abajo-.

Afectaría en medida que las cordales contactan primero y evitan que haya un íntimo y máximo contacto entre dientes, señala Orozco.

“A la hora que un molar hace interferencia se pueden desarrollar dolores musculares por tanta presión al diente, ya que no se puede cerrar bien la boca. La mandíbula puede modificarse de posición y se incluye la movilización de otra musculatura alrededor de la cara y el cuello que no está predispuesta para estar en esa malposición por lo que empiezan a surgir dolores de cabeza, zumbidos de oído o dolores de espalda“, explica el dentista.

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Por lo general, al estar situada en una forma incorrecta, la cordal puede generar presión en el resto de dientes dentro de una misma serie. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Entre los síntomas generales de la complicación de cordales se encuentran: picazón en la encía, ardor porque la cordal está saliendo o la presión que se puede llegar a sentir dado el mal posicionamiento del diente y el movimiento de la mandíbula.

Cuando incrementan estos síntomas, podría surgir la necesidad de extracción.

De acuerdo con Orozco, las cordales no siempre son una amenaza, pero sí es necesario prever su desempeño y afecciones.

“En la gran mayoría de casos ya no tienen una función sana debido a las interferencias de las malposiciones o las posibles caries que salen alrededor de ellas“, agrega el dentista.

¿Cómo y cuándo se extraen?

Byron Leiva agrega que la extracción de las cordales puede ser necesaria en casos de infección repetida del tejido blando que está detrás de la última muela, daño en los dientes cercanos, enfermedad en las encías o caries extensas.

En cuanto a la intervención que se debe hacer, el cirujano explica que se hace uso de anestesia local, lo que bloquea el dolor de las encías.

“Si la extracción es sencilla, con unas pinzas y moviendo la pieza se aflojará para ser extraída por completo. Si es difícil de extraer se hará un corte en las encías para llegar al diente. En este caso para cerrar la herida serán necesarios puntos de sutura”, explica.

Qué son y cómo afectan las cordales
La infección en dientes o el exceso de caries también pueden agilizar la necesidad de extracción de cordales. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

El especialista agrega que la extracción de las cordales suele demorar unos 20 minutos, dependiendo de cada paciente. La dificultad, agrega, dependerá de cuán impactados estén los dientes.

Leiva señala que después de sacar las muelas de juicio es muy importante el cuidado de la boca para evitar infecciones y molestias. Incluso en los primeros días no es recomendable cepillar la herida. En ese tiempo se deberán comer alimentos blandos.

Cabe resaltar que aunque aparezcan las muelas del juicio, no siempre afectarán a todas las personas. Las repercusiones pueden variar según los casos.

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Una revisión cada seis meses o cada año pueden ayudar a detectar las afecciones de las cordales. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

De acuerdo con Leiva, es posible que la extracción de las cordales no sea necesaria cuando esos dientes están sanos, crecieron por completo, tienen la posición adecuada, y cuando la mordida con la muela opuesta es correcta.

En cuanto a la prevención de los síntomas, es necesario ir con los odontólogos o dentistas cada seis meses o una vez al año, para que haya una evaluación y extraer las cordales a tiempo, y de ser necesario.

No es regla extraer las cordales a tiempo, pero se recomienda incluso que puedan extraerse las cuatro de una vez, ya que la recuperación y medicación posteriores pueden ser tediosos si se hace individualmente”, señala el dentista Orozco.