Seis consejos para que perros y gatos se lleven bien

Perros y gatos, las mascotas preferidas de la casa, pueden llegar a ser grandes amigos, pero es importante introducirlos al hogar de manera adecuada, cuando alguno de los dos es el nuevo miembro de la familia.

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Algunos consejos de expertas pueden ayudar a que  perros y gatos se lleven bien. (Foto Prensa Libre, Shutterstock)
Algunos consejos de expertas pueden ayudar a que perros y gatos se lleven bien. (Foto Prensa Libre, Shutterstock)

“Se llevan como perros y gatos”, asevera el conocido refranero popular, pero, en realidad, la enemistad que se les atribuye a estas dos especies de mascotas no siempre ocurre.

En este espacio, la médica veterinaria Nicole Byrne y la entrenadora de perros y gatos Rosario Barrios, de Cool Dog, brindan consejos para que canes y felinos disfruten de una relación armoniosa desde un comienzo, con el apoyo de los dueños.

1. El pasado dicta comportamientos

Por naturaleza, el perro es un cazador y, por ende, tiende a perseguir cualquier animal pequeño que se mueva rápidamente o que se esconda, por lo que, al ver a un gato, suele considerarlo una presa. Aunque el gato también es depredador, puede estar alerta o a la defensiva ante un perro por instinto de sobrevivencia. Sin embargo, esto no quiere decir que no puedan llevarse bien y disfrutar de su compañía mutua, dependiendo del origen y temperamento de cada animal.

2. De la gestación depende conducta

Es fundamental considerar el ambiente en el que nació y creció el gato. Si su madre vivía en la calle pero en un entorno seguro y sin maltrato, el felino crecerá sociable. Pero si, en cambio, fue una cría de una gata que vivía en un ambiente hostil, maltratada o acosada por perros, el cortisol que se produjo por el estrés en el embarazo tendrá consecuencias en el cachorro hipersensible, y es muy probable que no pueda aceptar a otros animales, incluso, de su especie.

3. Primer encuentro adecuado

Se recomienda dejar pasar unos dos días antes de presentar el perro al gato, para que el felino, si es el nuevo miembro, se acostumbre a su hogar. Se puede dejar al felino en una habitación con la puerta cerrada para que se puedan olfatear mutuamente, sin contacto visual. Cuando se presenten, el gato debe estar en un lugar alto, nunca en los brazos del dueño, o tener un espacio para esconderse, si se asusta con la presencia del perro, que debe tener correa, pues no se sabe cómo va a reaccionar.

4. Cuándo se debe descartar idea

Para una convivencia adecuada entre el perro y el gato, el dueño debe informarse sobre la conducta natural de cada una de estas especies. Así mismo, debe comprender que si su mascota nunca ha socializado con otras especies, es muy probable que nunca pueda llevarse bien con ellas y tenga que evaluar descartar la idea de traer un nuevo miembro a la familia. En estos casos, el estrés que puede producirle al gato compartir el hogar con un perro puede generarle problemas de salud.

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5. Educación positiva

Para que su compañía mutua sea aceptada y tolerada sin tensiones, la persona debe tener paciencia, pues es un proceso de socialización que puede llevar unos 15 días. Permitirles acercarse por unas horas, todos los días, con la supervisión del dueño, para que la aceptación sea paulatina. Si el perro y el gato comienzan a tener una convivencia armoniosa, se les puede premiar con bocadillos. También, se les puede dar la comida en una misma habitación para que ambos se sientan en un ambiente agradable.

6. Un espacio cómodo para cada uno

Tanto el perro como el gato deben tener su propio espacio para dormir y jugar, donde se sientan seguros, aunque sea en la misma habitación. Los gatos deben tener acceso a lugares altos. Si el perro es de gran tamaño, es recomendable que el dueño los deje en habitaciones separadas, si tiene que salir y dejarlos solos, para evitar que el can pueda, por algún motivo, lastimar al gato. Así mismo, la comida y bebida del felino, así como su bandeja de arena tienen que estar lejos del alcance del perro. Antes de llevar un nuevo animal a casa, debe estar desparasitado y vacunado.