Por Miguel Torres*

Esquisúchil, el árbol del Hermano Pedro

Los pueblos que habitaron Mesoamérica en la época prehispánica fueron grandes conocedores de las plantas medicinales y aromáticas. En el caso de los aztecas, crónicas antiguas relatan que las princesas se bañaban en agua perfumada con blancas flores de esquisúchil. Esta planta era conocida en la actual Guatemala y su nombre tiene doble origen. En pipil, izquissuchil significa sólo esta flor; en náhuatl izquixúchitl significa flor como maíz reventado al fuego.

Arbol de esquisúchil sembrado por el Hermano Pedro en el jardin de El Calvario

El nombre científico de este frondoso árbol de la Familia Borraginaceae es Bourreria huanita. Fue bautizado así por W. Bottling-Hemsley, quien en 1882 describió la planta en México. Esta especie es nativa de Mesoamérica y sólo crece, escasamente, en algunos lugares entre México y Costa Rica. Actualmente, se ha incluido a este árbol en la lista oficial de especies en franca extinción.

En el Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, el primer libro de medicina escrito en la América hispánica, por el médico azteca Martín de la Cruz, en 1552, aparece una realista pintura a colores del izquixúchitl y se le recomienda "para la fatiga del que administra la república y desempeña un cargo público".

Es posible que el expedicionario español Juan Godínez sembrara, después de 1535, un esquisúchil frente a la iglesia de San Miguel Escobar, asiento de la ciudad de Santiago de Guatemala en Almolonga.

Este árbol aún sobrevive en la plaza de la población, en una escuela frente a la pequeña iglesia. Por ser tan longevo ha mutado y es el único esquisúchil que produce flores dobles y rizadas. Un rótulo indica que este árbol fue sembrado por el obispo Francisco Marroquín, pero no se conocen documentos que comprueben esta afirmación.

Algunos biógrafos indican que fue de ese árbol del cual el Hermano Pedro tomó el retoño que luego plantó en el jardín de la ermita de El Calvario, en Santiago de Guatemala, lo cual es probable, ya que en una época el beato vivió en El Calvario y colaboraba a construirlo con sus propias manos. Según la tradición consignada por varios de sus biógrafos, el Hermano Pedro plantó un esquisúchil en el jardín de la ermita, el 19 de marzo de 1657, al cual se le llama Árbol del Hermano Pedro. Este longevo árbol ha sobrevivido 344 años y aún florece abundantemente, durante casi todo el año.

 

Valor curativo

Al esquisúchil se le atribuyen diversas propiedades medicinales. Muchas personas utilizan las hojas, pero preferentemente las flores.

Flores de esquisúchil

Usualmente se prepara una infusión de las flores secas en agua hirviendo. Existen referencias de múltiples usos medicinales del esquisúchil. Algunos textos médicos del siglo XVI lo recomiendan porque da "al cuerpo robustez como gladiador; echan muy lejos el cansancio, sacuden el temor y dan bríos al corazón".

Otro texto afirmaba que "la flor, aplicada, calma el dolor de dientes; cura, tomada, el empacho y las enfermedades del pecho, ayuda a la digestión y se mezcla a la bebida del cacahoatl para perfumar el aliento".

En la época contemporánea se ha estudiado que en Antigua y pueblos vecinos, el esquisúchil se usa para calmar dolores, como sedante y relajante, para enfermedades cardíacas, como taquicardia y dolor pectoral, y para problemas de presión arterial. Su uso como sedante también se conoce en Baja Verapaz, la ciudad capital, Escuintla y Chiquimula.

En esta última localidad también se utiliza como colirio desinfectante. Además, en algunas regiones de Guatemala se le atribuyen al árbol otras propiedades curativas, tales como antibióticas, desinflamatorias y para curar el cáncer de la matriz. En todo caso, el ingrediente curativo fundamental es la fe en el Hermano Pedro.

 

En busca de su conservación

Dada la importancia histórica y religiosa que tiene el esquisúchil de El Calvario, en 1990 se inició un estudio etnobotánico para reproducir esta especie, sin dañar el árbol original. Se ensayó el cultivo por vástagos y semillas de árboles que crecen en los cafetales de San Juan del Obispo, pero todo fue inútil.

Arbol de esquisúchil sembrado en San Francisco

Por ello, en 1991, Roberto Flores, autor de la tesis Estudio reproductivo y etnobotánico del esquisúchil, Bourreria huanita (Llave & Lex) Hemsl. Borraginaceae en La Antigua y pueblos vecinos, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, ensayó los siguientes métodos de reproducción: acodos aéreos, siembra de vástagos impregnados con ácido indolbutírico, siembra de semillas con giberelinas y cultivo in vitro de embriones, pero ninguno de ellos dio resultado.

En esa época, se tuvo la noticia de un esquisúchil de la ciudad de Guatemala, que producía un "hijo" o brote natural. Se sacó con gran esfuerzo y luego de cuidarlo varios meses en maceta, se pudo sembrar exitosamente en la iglesia de San Francisco, en Antigua, el 21 de septiembre de 1991, en el pequeño atrio que da acceso a la tumba del Hermano Pedro. Finalmente, se había redescubierto la reproducción del árbol, por extracción y cultivo cuidadoso de brotes naturales, que vienen desde las raíces y que se dan muy esporádicamente.

Con esta técnica, a partir de brotes obtenidos de esquisúchiles que crecen en San Cristóbal el Alto, durante el decenio de 1991 a 2001, se ha logrado sembrar 23 árboles en sitios relacionados con la historia del Hermano Pedro: San Francisco, El Calvario, Obras Sociales del Hermano Pedro, Plaza Mayor, Posada Belén, Plaza de la Paz, Plazuela de la Escuela de Cristo, Plazuela de La Merced, Hospital Nacional Hermano Pedro y tres casas particulares.

En Guatemala se han detectado tres variedades de esquisúchil: la de flor doble y rizada, de la cuales el de San Miguel Escobar es el único ejemplar; la de flor grande y sencilla y fruto ovoide, que es la "Variedad Hermano Pedro", que florece en El Calvario y que se ha logrado reproducir, y la de flor sencilla y pequeña y fruto redondo, como el que se encuentra en el Cementerio de Antigua.

Generalmente, las flores de esquisúchil poseen cinco pétalos. Por tratarse de plantas longevas es posible que esta especie no se extinga. Sin embargo, los árboles del Hermano Pedro deben ser cuidados y respetados, porque el público apetece sus flores medicinales a manera de reliquias. Por ese motivo, se ha solicitado al Alcalde y al Conservador de La Antigua su colaboración al respecto y la designación de los árboles como patrimonio etnobotánico de la ciudad colonial. Además, se espera que la Iglesia designe al esquisúchil de El Calvario como "lugar privado" para su conservación.

*Químico biólogo graduado en la Universidad de San Carlos, con posgrado en Microbiología Médica en la Universidad de Duke, Estados Unidos.


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