Escenario

“Plasmé la historia que deseaba”

El cineasta español nacionalizado mexicano Diego Quemada-Diez, director del filme La jaula de oro, visitó Guatemala para asistir al estreno del filme, que desde el próximo miércoles estará exhibiéndose en salas Cinépolis, del país.

Por POR ÁNGEL ELÍAS

CArlos Chajón, Brandon López, Diego Quemada-Diez, Héctor Tahuilé y Karen Martínez  participan en la cinta.
CArlos Chajón, Brandon López, Diego Quemada-Diez, Héctor Tahuilé y Karen Martínez participan en la cinta.

La jaula de oro es un filme multipremiado que cuenta la travesía de tres jóvenes que buscan el sueño americano y se enfrentan a distintas vicisitudes para alcanzar su meta. Quemada-Diez conversó con Prensa Libre sobre algunos detalles de la cinta, cuya idea desarrolló cuando vivía en Sinaloa, México, y conoció a un taxista que le brindó su casa para que viviera en ella. “Su hogar estaba muy cerca de las vías del tren a donde llegaban muchos migrantes centroamericanos que viajaban a Estados Unidos. Les proporcionábamos comida, agua y ayuda; allí conocí la realidad de muchos de ellos, y me convencí de realizar un filme que retratara todos lo que ellos sufren. Eso fue en el 2002”, comenta Quemada-Diez.

¿A qué realidad se enfrentó?

A los centroamericanos se les ve como criminales o vagabundos; sin embargo, conocí a muchos profesionales que habían salido de su país para buscar trabajo. Quise con todo esto hacer un poema épico de la travesía de los migrantes.

¿Y lo logra?

Es muy bello ver a un colombiano, a un español, a un ruso, a un japonés, a un latino engancharse con esta película. La historia cuenta lo que se desconoce. Muchos migrantes me detuvieron y me dijeron: “Cuenta mi historia”, y eso me hizo comprometerme. Hablé con más de 600 personas para escribir este documental, que quise que llegara al corazón de las personas. Logré plasmar la historia que deseaba.

¿El sueño americano es la jaula de oro latinoamericana?

Sí, es una historia dramática que trata de revelar lo que está oculto en las fronteras de estos países. Revela que somos humanos con las mismas necesidades, muestra que estamos interconectados.

¿Por qué escogió a jóvenes guatemaltecos y chiapanecos para el filme?

Por la relación que deseaba entre los protagonistas. Quería demostrar ese choque cultural que existe entre los pueblos mayas y el mundo de occidente. En Chiapas existen pueblos que no tienen acceso al mundo moderno, muchos ni documentos de identificación portan. El conflicto entre Juan —Brandon López—y Chauk —Rodolfo Domínguez— es esa lucha entre el mundo moderno y el maya, pero Sara —Karen Martínez— logra conciliarlos.

A Guatemala me une la relación que este país tuvo con mi madre. Ella vivió aquí 10 años en la década de 1970.