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15/07/13 - 00:00 Nacionales

Robo de dinero originó matanza

Un Policía y ocho civiles, entre ellos dos mujeres, fueron capturados ayer en Huehuetenango, sindicados de haber participado en la masacre de ocho policías y el secuestro de un subinspector de Salcajá, Quetzaltenango, el 13 de junio recién pasado.

La primera hipótesis revelada por las autoridades es que los detenidos vincularon al subinspector de la Policía Nacional Civil (PNC) César Augusto García Cortez, a quien plagiaron ese día, con un robo de dinero ilícito de la estructura, lo que habría originado la venganza.

Los capturados hasta ayer son el agente de Policía Milson Fredy García Chávez y los civiles Emerson Emanuel Villatoro Cano, Delmar Dagoberto Calderón Villatoro, alias el Gringón; Augusto Chavarría Guerra, alias el Güero;, Bacilio Pacay, alias Bazuka; Jeremías Rax Chú, Ricardo Huitz, María Isabel Sales López y Sandra Amarilis Bedoya Morales.

El policía fue trasladado ayer por la mañana a la Torre de Tribunales, donde lo ficharon y lo llevaron al juzgado de turno.

Mauricio López, ministro de Gobernación, quien junto a la fiscal general Claudia Paz y Paz encabezaron el operativo denominado “Dignidad” en Huehuetenango, dijo que las pesquisas llevaron varias semanas y los condujeron a obtener información de que el agente detenido sería el informante de la organización criminal.

Paz y Paz y López Bonilla ofrecieron una conferencia al arribar con cinco de los detenidos a la Fuerza Aérea, en la capital. La fiscal afirmó que se efectuaron 38 allanamientos y que hay indicios para suponer que los capturados son parte de un grupo de narcotráfico que opera en la región Huista, formada por ocho municipios al noroccidente de Huehuetenango.


Operativos

Paz y Paz explicó que los allanamientos se efectuaron en las aldeas La Mesilla y Los Tarayes, Huehuetenango, y en la cabecera departamental. En el operativo participaron agentes especiales de la PNC, efectivos del Ejército, la fiscales del Ministerio Público.

Anunció que habrá más cateos en el sector y que hoy se dará a conocer la estructura de la banda.

Por ahora los delitos que les imputan son asesinato, asociación ilícita, robo agravado y secuestro, aunque, según las autoridades, la estructura podría estar vinculada con varios homicidios violentos cometidos en la región, e incluso seis de ellos ya tenían orden de captura.

Uno de los hechos con los que se les vincula es el ataque contra Irma Olivares, fiscal de Chiquimula, y otras seis personas, el 24 de diciembre del 2012.

Decomiso

López Bonilla detalló que todos los detenidos son guatemaltecos y que en el armamento decomisado se cuentan seis fusiles AK-47, 15 pistolas de calibre 9 milímetros, tolvas para las armas y gran cantidad de municiones.

También confiscaron US$6 mil 374 en efectivo, Q125 mil y 50 mil pesos mexicanos.

Además incautaron 15 vehículos agrícolas de lujo, la mayoría con blindaje nivel VII, resistente a fusil, lanzacohetes, lanzagranadas y bombas, y con características del gusto particular de personas vinculadas con el narcotráfico.


Un mes de pesquisas

López Bonilla indicó que ayer solo fue el comienzo de la primera fase de una serie de operativos en la región.

“Tenemos el control de todos los lugares, participamos con un contingente amplio, pues continuamos con la búsqueda”, expresó.

El funcionario añadió que tienen suficientes indicios de actividades con otros grupos delictivos en territorio mexicano, debido a la cercanía del área con el vecino país.

Además, calificó de “estupidez” que este grupo atacara a los ocho policías el 13 de junio, de quienes hasta ahora no hay indicios que los relacionen con el grupo criminal.

El ministro agregó que la detención de las nueve personas les permitirá aclarar cómo funciona la estructura y cuáles son las actividades ilícitas que cometen.

“Esto abre la puerta para determinar hasta dónde llega esta organización”, manifestó.

Paz y Paz mencionó que continúan con la línea de trabajo en la que participan fiscales del Ministerio Público, a los que calificó de “valientes”.

Captura

En horas de la mañana, fue llevado a la Torre de Tribunales, en la capital, el agente de la Policía García Chávez, 32.

Con el rostro cubierto por una capucha azul, el policía dijo que estaba asignado a la subestación de Salcajá el día en que murieron sus compañeros.

Añadió que él y otro agente, cuyo nombre no precisó, comían afuera del inmueble cuando ocurrió el ataque. Las autoridades no especificaron dónde fue detenido.


Descarta excepción

López Bonilla descartó la necesidad de un estado de Excepción en el lugar, ya que, afirmó, tienen el control en importantes vías de acceso.

Agregó que analizan la posibilidad de implementar la rotación de personal de la comisaría de Huehuetenango.

“Con las rotaciones se pierde experiencia, pero este es un caso sensible, y es lo recomendable”, aseguró el ministro.

POR LA REDACCIóN /

 “Fue una estupidez”

Mauricio López, ministro de Gobernación, dijo: “Fue una estupidez asesinar a ocho policías, en verdad lo fue, y estas personas se sentían inmunes, intocables y se creían dueños de todo el área. Ahora los vinculamos a muchos otros crímenes”.

No se fugó información

Claudia Paz y Paz, fiscal general,  aseguró que no hubo fuga de información, y eso evitó enfrentamientos. También dijo que  con las capturas  se demuestra que nadie puede atentar contra  ninguna autoridad como policías, fiscales y jueces.

Pide más acciones

Artemio Soto, del Consejo Comunitario de Desarrollo de Salcajá, al enterarse de las capturas, señaló  que con ello  no quiere decir que  todo  terminó, sino que hay  que investigar a fondo y dar con las personas que ordenaron     matar a los agentes.


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