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Los politiqueros corruptos metidos hasta en la sopa

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

La libertad se va perdiendo poco a poco y si no nos percatamos de ello, cuando menos lo sintamos no habrá actividad que realicemos para la cual no tengamos que pedirles permiso a los políticos y burócratas corruptos en el gobierno.  ¿O es usted de los que desprecia a los politiqueros y a los corruptos pero está feliz con que “el gobierno” le diga qué puede y qué no puede hacer?

Esto es particularmente importante ahora que en el Congreso están fraguando cada vez más restricciones a nuestra libertad. Me refiero específicamente a la ley de alimentación escolar aprobada recientemente, que ha dado pie a que algunos diputados se envalentonen y presenten otras leyes como la de las limitaciones e impuestos a las bebidas azucaradas.

El gobierno —que en realidad no es más que los politiqueros y los burócratas— no tiene absolutamente nada qué hacer en las decisiones privadas de cada persona. Ni los politiqueros ni los burócratas deben tener el poder de limitarle a usted qué cosas puede o no puede tomar o comer, mucho menos bajo el argumento de que ellos saben mejor lo que es bueno para usted.

Pero eso es lo que están haciendo con estas leyes. La ley de alimentación escolar la pasaron con la excusa de que era para gastar más en los programas de alimentación escolar –que, por cierto, también están plagados de corrupción, con lo que un resultado va a ser aumentar la corrupción— pero además de dicho incremento, la norma también establece muchas restricciones a lo que los padres pueden darle de alimentación a sus hijos. Bajo el argumento de la “salud” de los niños, los politiqueros corruptos se ponen a sí mismos y a los burócratas cual seres bondadosos y angelicales que saben mejor que usted lo que le conviene darle de comer a sus hijos. ¿En realidad cree que un diputado y Joviel Acevedo cumplirán esa función mejor que usted?

Envalentonado con ese precedente, ahora otro diputado —Julián Tesucún— salió con la locura de que, como —según él— las bebidas azucaradas son malas para la salud, él en su infinita sapiencia va a restringir lo que usted puede tomar, no sea que usted mismo se pare haciendo daño. Esta propuesta viola completamente los derechos individuales de todos, por lo cual es totalmente inaceptable.

Por si eso no fuera suficiente, los argumentos para justificar tamaña intromisión en la vida de las personas son totalmente equivocados y ocasionarían graves problemas para muchísimos guatemaltecos, especialmente los más pobres. Argumenta el diputado que le preocupa el gran problema de obesidad y sus consecuencias para la salud. Por ello propone que se incremente el IVA al 20% para todas las bebidas dulces —que no solo las gaseosas como algunos ingenuos creen— y que se les ponga una advertencia similar a las que tienen los cigarrillos.

¡Habrase oído semejante imbecilidad! Hasta donde yo recuerdo, el principal problema nutricional que tenemos en Guatemala es de desnutrición, padecida en algún grado por más de la mitad de los niños. Buena parte de la razón de esa desnutrición tiene que ver con la pobreza y, como corolario, con la falta de educación. Y ahora viene este diputado insensato a proponer que lo que hay que hacer es subirle el precio a productos que algunas calorías le podrían brindar a quienes les hacen falta. Es el recurrente problema de los insensatos con iniciativa: no miden las verdaderas consecuencias de sus estupideces. Y eso sin entrar a los absurdos de tener IVAs distintos e igualar los efectos del azúcar con los de la combustión en los cigarrillos.

Definitivamente, los diputados no han aprendido la lección y continúan en su desenfrenada carrera hacia el precipicio. Lamentablemente, nos pasan llevando a todos en su irresponsabilidad.

Fb/jjliber