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Materiales de construcción por impuestos

Jorge Jacobs

Jorge Jacobs

Es indignante que el presidente pida que aparte de pagar impuestos “donemos” al Gobierno.

El presidente Morales, en uno de sus usuales arrebatos, dijo que a riesgo de parecer “patojo pidón”, con mucha vergüenza suplicaba a los guatemaltecos que le “colaboraran” con materiales de construcción para poder bachear las carreteras. Dejando a un lado lo “chistoso” de la declaración, es una patética aceptación del fracaso del sistema. ¿Será que algún día entenderá la gente que el problema es el sistema y finalmente buscarán alternativas, o seguirán tratando de resolverlo echándole más leña al fuego?

Es indignante que el presidente tenga el descaro de pedir a los ciudadanos que además de pagar impuestos, “donen” materiales de construcción. Suficiente tenemos los guatemaltecos con pagar impuestos que, en su mayoría, no sirven de nada a quienes los pagamos y solo sirven para mantener una burocracia en su mayoría pedante, inútil, ineficiente y, en muchos, casos innecesaria.

Esto es especialmente cierto en el caso de las carreteras, puesto que ya pagamos tres tipos de impuestos relacionados, de los cuales dos están supuestamente dedicados al mantenimiento de las carreteras. Primero, los impuestos generales (IVA e ISR), de los cuales una parte va para el presupuesto de más de cuatro mil millones de quetzales del Micivi. Luego está el impuesto de circulación de vehículos y, por último, el inconstitucional impuesto a la distribución de derivados del petróleo. ¿Y todavía quieren que les “donemos”?

Pero el problema es todavía más profundo. Argumenta el presidente que las trabas a la Ley de Compras no les dejan resolver los problemas de manera eficiente. Para principiar, ¿a qué le llamará eficiencia? Porque que no nos vengan a decir que luego de 18 meses de administración hasta ahorita se dieron cuenta de que las carreteras tienen problemas. No es ineficiencia, es ineptitud. Por supuesto, si no han levantado un dedo para arreglar el problema en año y medio, es imposible resolverlo ahora de la noche a la mañana.

Ahora bien, ya que llegamos al campo de las propuestas disparatadas, si el presidente quiere que la población colabore comprando materiales de construcción porque, según él, la Ley de Compras le hace muy difícil poder ellos comprarlos, pues entonces que mejor pida que los ciudadanos paguemos nuestros impuestos con materiales de construcción.

La SAT podría poner una ventanilla en la salida de las principales tiendas y distribuidoras de materiales de construcción y uno podría llegar allí y comprar, por ejemplo, unas bolsas de cemento, o un par de metros cúbicos de piedrín o arena blanca, y luego de pagarlos e indicar que sean entregados al Gobierno, pasar a la ventanilla de la SAT para registrar la compra como un abono al pago de sus impuestos. El Gobierno podría publicar los puntos donde están las ventanillas especiales y las cosas que necesita —así como lo hacen los novios con sus listas de regalos de bodas—, y de esta manera se evitaría las complicaciones de la Ley de Compras que argumenta.

Los tributarios algo ganaríamos, a pesar de la inconveniencia, ya que por un lado veríamos que nuestros impuestos realmente se van a utilizar para arreglar las carreteras y además de manera más eficiente, ya que le garantizo que el precio al que el Gobierno compraría exactamente los mismos materiales es mucho mayor del que pagaríamos nosotros en las tiendas —casi todo lo compran sobrevalorado en el Gobierno—.

¿Es disparatada la propuesta? Probablemente, pero no más que la del presidente pidón. Hay que entender que el problema es el sistema, y mientras este no se cambie, seguiremos toda la vida de crisis en crisis, indistintamente de quién sea el presidente o los ministros.