Opinión

Registro akásico

Un espectro se agita por estólidos

Antonio Mosquera Aguilar

Antonio Mosquera Aguilar

Se resucitó al General Rafael Arriaga Bosque (1920 +1977). Se trata de un oficial formado en la Escuela Politécnica ubiquista, graduado como oficial de caminos en 1936. Hizo carrera después de la intervención norteamericana a mitad del siglo pasado. Con órdenes del Ministro de la Defensa, Coronel Enrique Peralta Azurdia, organizó el apresamiento de una columna guerrillera integrada por jóvenes citadinos bajo el mando del Coronel Carlos Paz Tejada, en las estribaciones de la Sierra de Chuacús. El 13 de marzo de 1962, en Concuá, Alta Verapaz, después de un breve combate, sucumbieron 13 de los alzados y 6 sobrevivieron.

El fracaso originó un agrio debate en el Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT, comunista adherido a la Kominform. La mayoría de la dirigencia del PGT comenzó a distanciarse de la iniciativa de jóvenes oficiales del Ejército y estudiantes que habían constituido una coordinación guerrillera con el nombre de Fuerzas Armadas Rebeldes. En 1966 prácticamente había cesado las operaciones de los alzados el 13 de noviembre de 1960; y las elecciones resultaron en el triunfo del partido que se proclamaba heredero de los gobiernos anteriores a la intervención norteamericana.

Los dirigentes militares del país, en lugar de favorecer la discusión política, aceptaron el plan Operación Limpieza hecho bajo la dirección del asesor militar norteamericano John Longan. Se trataba de efectuar una serie de aprehensiones y ejecuciones clandestinas de colaboradores y familiares de los guerrilleros así como de dirigentes sociales ligados al PGT. Durante el mes de marzo de 1966, el viceministro de la defensa coronel Rafael Arriaga Bosque; los jefes de la Guardia de Hacienda, coronel Luis Coronado Urrutia y capitán Justo Rodríguez, el director de la Policía Nacional, Luis González Salaverría; los jefes de la Policía Judicial, Alberto Barrios y José María Moreira, se encargaron de capturar y desaparecer a 33 mujeres y hombres que no habían empuñado armas. De allí en adelante continuaron operando escuadrones de la muerte.

En 1968 el gobierno de Julio César Méndez Montenegro, consiguió con apoyo internacional, separar del mando a los jefes militares, coronel Carlos Manuel Arana Osorio de la zona de Zacapa y Rafael Arriaga Bosque ministro de la Defensa, al enviarlos como diplomáticos a Nicaragua y EE. UU., luego del secuestro del Cardenal Casariego. No obstante, estos militares impulsaron a las fuerzas represivas responsables de iniciar el negocio del narcotráfico y el contrabando, así como el paramilitarismo. Después se monopolizó el poder por gobiernos militares. La Comisión de Esclarecimiento Histórico develó esta perversión y señaló responsabilidades.

Se sabe que el general Rafael Arriaga Bosque fue muerto el 29 de septiembre de 1977 por la acción de un grupo armado que se reivindicaba como Comisión Militar del PGT. Estos eran criticados por el resto de grupos de izquierda revolucionaria, al llamarlos chingamuceros, pues no sobrepasaban la venganza. Ayer como hoy, hubo llamados a la responsabilidad en la política por encima de acciones impensadas.

No obstante, indigna que con oscuros motivos, un grupo de comentaristas televisivos y en redes sociales, reivindique como un héroe, al fallecido. Así como recuerde la histeria del anticomunismo en lugar de llamar a la celebración de la paz.

Nadie desea degradar la política sino enraizar la adhesión a la democracia como la única manera del actuar cívico. Habrá de forjarse una patria diversa por su multiculturalidad, pero unida en el ánimo pacífico y respeto al Estado democrático de derecho.